Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Obreros de México y estudiantes de Estados Unidos

Síntesis de la experiencia narrada por Socott Nova, director ejecutivo del Consorcio por los Derechos de los Trabajadores, en el encuentro de Medellín.

En la fábrica coreana Kukdong, ubicada en Atlixco, población del estado mexicano de Puebla, se hacen sudaderas para las multinacionales Nike y Reebok. A finales del año 2000, cinco trabajadores se pusieron a la cabeza de un movimiento para abolir el sindicato patronal existente desde 1998, el cual no movía un dedo frente a los padecimientos de los 1.000 operarios. Existía una convención colectiva, que ni siquiera conocían los empleados. En ella apenas constaban los mínimos de ley, pero ni aun esto era respetado. A los trabajadores se les maltrataba física y verbalmente, con frecuencia la comida estaba descompuesta, en el desayuno apenas servían un pan y un café, descontaban los días de ausencia por enfermedad, el salario era inferior al mínimo legal. La primera acción de inconformidad consistió en boicotear el casino: un día, el 98% de los operarios dejaron la comida sin probarla.

El 3 de enero de 2001, la empresa despidió a los líderes del movimiento, a quienes posteriormente acusaría de ladrones. Indignados, casi la totalidad de los obreros se lanzaron a la huelga. Exigían el reintegro de sus compañeros, mejoras en las condiciones de trabajo y derecho a reemplazar el sindicato esquirol por uno verdaderamente obrero. La parálisis duró tres días, del 9 al 11 de enero. Los patrones recurrieron a la policía para reprimir el movimiento; a la cabeza de los gendarmes se destacaba en golpear con furia a sus compañeros el presidente del sindicato patronal. Muchos quedaron heridos, dos de ellos de gravedad. El 60% de los trabajadores fue despedido. A algunos se les fue reenganchando, pero previamente debían renunciar y así perder su antigüedad y fuera de eso firmar un compromiso de lealtad a la empresa y al sindicato patronal.

La lucha obrera coincidió con el surgimiento en Estados Unidos de un fuerte movimiento estudiantil y de intelectuales que logró que muchos centros de educación superior adoptaran unos códigos de conducta con cláusulas que permiten presionar a esas compañías para que abandonen sus prácticas oprobiosas, so pena de ser vetadas en las instituciones educativas. Esto es muy importante puesto que los monopolios de las marcas famosas de ropa disfrutan en las universidades de un jugoso mercado ya que venden en ellas alrededor de 4.000 millones de dólares al año y, con el patrocinio de los equipos deportivos de esas instituciones realizan campañas masivas de publicidad. Para lograr sus objetivos los jóvenes universitarios decidieron unir esfuerzos con los trabajadores de las fábricas regadas a lo largo y ancho del mundo, conocidas como talleres de sudor, en donde se fabrican las prendas de dichas marcas, las cuales llevan los nombre de decenas de universidades norteamericanas.

El Consorcio por los Derechos de los Trabajadores (WRC, por su sigla en inglés), surgió con el propósito de vigilar el cumplimiento de los códigos de conducta así establecidos. Enterados de los sucesos de Atlixco y de que la factoría Kukdong producía las mencionadas marcas para varias universidades, el WRC emprendió una investigación, entró en contacto con los obreros despedidos, con los que aún permanecían en la planta, con la gerencia y con los ejecutivos de Nike y Reebok. En unión con los obreros iniciaron una fuerte campaña de denuncia y agitación, que levantaba las siguientes exigencias: reintegro a la fábrica de los despedidos y garantías de seguridad para su retorno; supresión definitiva e inmediata de los maltratos; cese del apoyo de la gerencia al sindicato patronal y libertad a los trabajadores para escoger su organización; suministro de agua potable, desayunos y almuerzos completos y saludables; mejoramiento de las instalaciones sanitarias, y que Nike y Reebok permanecieran en Kukdong como corresponsables de estos cambios.

La mayoría de las peticiones se lograron. Y, lo mejor, los traidores, ante la perspectiva de sufrir una derrota contundente, con el rabo entre las piernas, decidieron no participar en la votación en la que los obreros escogerían sindicato. Despejado el camino, se conformó el Sindicato Independiente de los Trabajadores de la Empresa Kukdong Internacional de México, Sitekim. El primer sindicato obrero de las maquilas de la confección en ese país.