Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Valerosa resistencia de proletarios del Ecuador contra floricultores colombianos

Obrera ecuatorianaA 75 kilómetros al norte de Quito, capital de Ecuador, en el Cantón Cayambe, está ubicada Flores La Montaña, parte del llamado Grupo Florexpo, del que también hacen parte los cultivos Santa Mónica, Cecilia, Zargazos y Claveles, propiedad de capitalistas colombianos, quienes han dado allí muestras de su salvajismo.

La empresa parece más un campo de concentración: la jornada dura regularmente doce horas y va de domingo a domingo, pero no se reconoce el pago de las horas extras; la alimentación es de pésima calidad; las fumigaciones se realizan sin sacar a los trabajadores de las áreas; el incumplimiento en el pago de los salarios y la seguridad social son el pan de cada día.

Cansados de semejante trato, en junio pasado, un grupo de 31 obreros se decidió a conformar un sindicato, de lo cual notificó al Ministerio del Trabajo, como lo exige la legislación ecuatoriana. A los pocos días la empresa impidió el ingreso a la plantación de todos los sindicalizados, y el gerente, Mario Mejía, se dedicó a recorrer las viviendas de cada uno de ellos, para hacerles el oprobioso chantaje de que a cambio de la carta de renuncia les entregaría la liquidación.

Más de la mitad de los activistas se resistieron y optaron por instalarse al frente del cultivo en señal de protesta. Durante casi dos meses estuvieron allí denunciando las tropelías de los patrones y exigiéndoles el respeto al derecho de libre asociación. El Ministerio del Trabajo vino a otorgarle la personería jurídica al sindicato el 18 de julio, cuando apenas quedaban 16 afiliados. La ley ecuatoriana exige un mínimo de 30.

Sin el número necesario de integrantes, sin medios para sostener su pelea, y sitiados por las necesidades, todos se vieron obligados a firmar la renuncia. Varios sindicatos de la región los acompañaron en la lucha, en primer lugar los de Jardines de Cayambe y Florequiza, los dos únicos que existen en las floras del país vecino y que también han sido sometidos al más intransigente asedio patronal.

María Celinda Caiza, secretaria general del sindicato de Flores la Montaña, participó en el encuentro de Ica. Allí, demostró que su espíritu no fue doblegado por la dura prueba y que, por el contrario, mantiene un ferviente deseo de organizar a los floristeros del Ecuador.

Los proletarios de las floras ecuatorianas y colombianas deberán unirse;  hacer titánicos esfuerzos por crear y fortalecer sus organizaciones y respaldar mutuamente sus luchas, como lo acordaron en Ica María Celinda y Aidé Silva. Juntos podrán impedir que la voraz competencia de los burgueses por abaratar el costo de la mano de obra los suma aún más en la miseria y la explotación.