Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

En Santa Bárbara: sindicalismo con ideas claras y objetivos comunes

Pese al temor de los trabajadores a exigir el respeto de sus derechos, la labor sindical en Santa Bárbara es reconocida por los operarios. De ahí que cuando se presenta un caso de ultraje a alguno de los compañeros o se comete una injusticia, Untraflores siempre está presto a la defensa aún si el implicado no pertenece al sindicato.
Por Aldo Moreno

Pese al temor de los trabajadores a exigir el respeto de sus derechos, la labor sindical en Santa Bárbara es reconocida por los operarios. De ahí que cuando se presenta un caso de ultraje a alguno de los compañeros o se comete una injusticia, Untraflores siempre está presto a la defensa aún si el implicado no pertenece al sindicato.

Ya se escuchan las voces de los compañeros que ante la labor de lucha de la organización independiente dicen: “antes la desesperanza era total, debíamos bajar le cabeza y someternos con servilismo a la empresa; hoy, la situación es otra, ya nos ven como personas y nos tratan con más respeto, porque hay quien reclame cuando son vulnerados nuestros derechos”.

En vista del creciente apoyo que va ganando el Sindicato, la administración se ensaña contra los directivos, como es el caso del compañero Edwin Ramírez, quien fue injustamente sancionado dos días por la negligencia de un facilitador. Esperamos, sin embargo, que con la demanda interpuesta por Untraflores, esta medida sea reconsiderada, pues nos encontramos ante un hecho de violación al derecho fundamental al trabajo.

En un mundo donde prima la ley del más fuerte, los empresarios someten a sus obreros a extensas jornadas de trabajo como es el caso de los asperjadores quienes, a pesar de desempeñar una labor de alto riesgo, son obligados a fumigar hasta seis y siete horas diarias, suministrándoles solo una bebida hidratante. Además, les hacen laborar horarios flexibles para así reducir costos y no generar horas extras. Ante esta situación un grupo de operarios no sindicalizados se resisten a cumplir con las órdenes impartidas por el ingeniero José Fernando Rodríguez, ante lo cual responde con amenazas de despido si no se cumplen a cabalidad sus disposiciones despóticas, todo esto en confabulación con el facilitador Alejandro León.

Desconociendo la firme decisión que tienen los trabajadores de defender sus derechos al sindicalizarse, los ingenieros David Monroy y Nuvia Obando, pretenden persuadirlos para que abandonen las filas del sindicato, recurriendo a presiones y chantajes. Los activistas hemos comprendido que mediante la resistencia y nuestra actitud inflexible ante la injusticia crearemos conciencia libertaria en nuestros compañeros. Sólo fortaleciendo la formación política de los afiliados lograremos una mayor compresión de los problemas, para así vencer la desigualdad a la que han sometido empresarios y el Estado. La unión nos llevará a la conquista de lo que legítimamente nos corresponde, una vida digna y con la seguridad de un bienestar para nuestras familias.

La empresa con su robustecida economía a costa del sudor y el sufrimiento de los obreros intenta aislar nuestra organización y polarizar la actitud de los compañeros con el ofrecimiento de prebendas para convencerlos de que el camino de la lucha no traerá beneficios, como si las limosnas que ofrecen aliviaran la situación de explotación que vive el proletariado.