Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

"No me cabe duda de que nuestra lucha tiene futuro"

Entrevista con  la compañera Lilia Jiménez, presidenta de la Asociación de Trabajadores de Splendor Flowers.
Entrevista con  la compañera Lilia Jiménez, presidenta de la Asociación de Trabajadores de Splendor Flowers.

Florecer. ¿Hace cuánto trabaja para la empresa y qué clase de contrato tiene?
Lilia Jiménez: Desde hace 8 años y tengo contrato a término fijo.
F: La Dole decidió cerrar la finca de Splendor El Corzo, en la cual la mayoría de operarios se acogieron al plan de retiro voluntario, porque se les ofreció 15% sobre la indemnización. ¿Usted por qué no se ha ido?
L.J.: Porque debemos luchar hasta el final. Queremos y necesitamos nuestro trabajo, pensamos que si nos vamos de allí a otra parte, nos contratarán como temporales. Al menos aquí tienen que respetarnos algunos derechos, como el fondo de empleados, la antigüedad; no queremos que la empresa se acabe, queremos estabilidad laboral.Cuánta gente ha dedicado 10, 15, 20  años a la empresa, y lógico, salen enfermos. Una buena cantidad de ellos supera los 45 años, con esa edad no los van a recibir en otras fincas, y si los reciben, carecerán de los mínimos derechos. Lo que hace Dole es inadmisible.No aceptamos el plan de retiro voluntario, además, porque el 15% que ofrecieron no es nada, representa apenas 700 mil a 800 mil pesos. Esa plata no alcanza para nada. Nosotros lo que necesitamos es el trabajo para sostenernos, para seguir educando a nuestros hijos, sin empleo tampoco tendríamos derecho al subsidio de vivienda.
F:¿Qué se puede hacer para impedir el despido de quienes quedan?
L.J.: Debemos luchar para que no cierre la finca y se mantengan los puestos. Si esto no es posible, entonces que nos trasladen a otros cultivos. La Dole tiene varias empresas. Algunos compañeros dicen que no se irían para otra finca porque allí serían perseguidos, como si aquí no lo estuvieran.
F: Usted también es afiliada a Sintrasplendor, ¿desde cuando?

L.J.:  A los tres o cuatro días de fundado el sindicato, junto con otros compañeros decidimos afiliarnos. Nos dábamos cuenta de que la organización era necesaria para hacerle frente a todos los atropellos que sufrimos, a los maltratos y humillaciones del personal de administración, al  de los ingenieros y supervisores. También, porque aunque trabajamos duro, éste trabajo nunca le parece suficiente a la empresa, siempre nos acosaban, nos decían que no hacíamos bien las cosas, siempre exigían más rendimiento. Niegan los permisos diciendo que hay demasiado trabajo, o con cualquier disculpa. Desafortunadamente todavía hay compañeros con miedo,  pero ya no todos estamos así, ahora ya hay quienes ante cada atropello nos levantamos y protestamos. A veces conseguimos ponerle freno a los maltratos y humillaciones, otras veces no.
F: ¿Cree que tienen una buena remuneración?
L.J.: Los salarios que devengamos son muy malos, producimos toda la riqueza, trabajamos con calidad y todo esto representa mucho dinero. Cuando el dólar tenía buen precio y las ganancias eran altas, la empresa nunca pensó en los trabajadores, nunca le subieron un peso a los salarios. Pero ahora que se ha devaluado tanto y que no da muestras de subir, entonces quienes llevan del bulto son los trabajadores, las pérdidas las descargan sobre nosotros, pues cierran las fincas, bajan salarios, niegan los permisos, en poscosecha no pagan las horas extras, sobre todo después de la temporada, cuando la hora de entrada la programan a partir de las nueve de la mañana, por lo que después exigen la reposición del tiempo obligándonos a trabajar hasta altas horas de la noche. Los empresarios nunca pierden, siempre ganan.
F: A pesar de que ustedes tenían un sindicato no muy débil, la empresa ha logrado deshacerse de la mayor parte del personal. ¿Usted cree que tiene futuro el movimiento que están impulsando?
L.J.: A pesar de todo lo que ha sucedido en la empresa, del despido disfrazado de tantos trabajadores, no me cabe duda que nuestra lucha tiene futuro, lo que pasa es que hoy aún estamos muy débiles y los empresarios juegan con nuestras necesidades. Por ejemplo, a muchos trabajadores que llevaban dos, tres años, para que se retiraran les ofrecieron 6 y 7 millones de pesos. Desafortunadamente los compañeros cayeron el la trampa y no pensaron en la estabilidad laboral, ¡a dónde van a ir a conseguir trabajo!

F: Hay algo de temor en los trabajadores, ¿es posible vencerlo?
L.J.: Los trabajadores que tienen miedo lo van a vencer. En la medida en que se pongan más duras las cosas en los cultivos y no podamos suplir nuestras mínimas necesidades, sacar adelante a nuestros hijos, darles estudio, un mejor futuro, una vida digna, en esta misma medida van a tener que luchar. En muchas partes ya se están viendo obreros, incluso temporales, que no se dejan manipular, que exigen sus salarios y mejores condiciones de trabajo. Cada vez les será más difícil a los empresarios pisotearnos.

F: Usted es la presidenta de Asosplendor, a pesar de las dificultades por las que atraviesan, vemos que usted tiene un gran espíritu de lucha, ¿por qué?
L.J.: Porque he sufrido mucho; estamos hartos de humillaciones. Nos ha tocado trabajar duro, en la sala muchas veces hasta las diez y once de la noche. En ocasiones apenas nos ofrecen una sopa fría, un chocolate o una avena con pan, pero cuando les da la gana no nos dan nada. Todo esto es muy injusto y me lleva a luchar por los trabajadores. Necesitamos el trabajo, vivimos de él. En Facatativá y sus alrededores esta es la única fuente de empleo que hay. No podemos permitir que nos sigan oprimiendo, tenemos que luchar duro, siempre estar atentos a salirle al paso a todas estas injusticias. Debemos defender nuestros propios intereses. Somos quienes producimos la riqueza, somos muchos más que ellos, entonces por qué dejarnos. Es cierto que necesitamos el trabajo, pero así mismo ellos necesitan de nosotros.
F: Si finalmente cerrarán la empresa, ¿seguiría luchando?
L.J.: Si cierran la empresa  seguiremos trabajando y luchando con muchas ganas por todos los trabajadores. Si a mi me trasladan para la otra empresa, para allá me voy, en medio de todo sería una especie de triunfo, necesitamos estabilidad laboral.

F: En medio de la arremetida de los empresarios para abaratar la mano de obra, acabar con la poca estabilidad existente, etc, ¿qué opina del papel de los sindicatos patronales?
L.J.:  Ellos solo engañan a los trabajadores. En Splendor, para que se afiliaran a su sindicato, ofrecían plata. La gerencia les permitía hacer reuniones en horas laborales y hasta les prestaba los buses cuando éstas eran afuera de la finca. Ellos se someten a todo lo que impone la empresa, siempre están arrodillados. Nuestra actitud debe ser completamente distinta, no tenemos por qué aceptar todo lo que impone el patrón, nosotros trabajamos muy duro, metemos la ficha. Debemos luchar para que no rebajen los salarios. Nuestros salarios no se los debemos a nadie, para eso trabajamos duro. No debemos seguir a los sindicatos patronales.Untraflores debe seguir adelante, mantenerse unido, para convocar y seguir afiliando trabajadores y luchando por sus intereses; untraflores siempre piensa a favor de los trabajadores, lucha por ellos.