Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Trabajadores de Splendor se sindicalizan

El pasado 11 de noviembre, luego de varios intentos que fracasaron por la persecución de la empresa, que despedía a todo trabajador del que sospechara que quería sindicalizarse, un grupo de 27 obreros logró por fin constituir un sindicato en C.I. Splendor Flowers Ltda., propiedad del llamado Grupo Dole, la multinacional más grande del mundo en producción y comercializa-ción de frutas y verduras frescas, la cual, a partir de 1998, incursionó en el mercado de las flores comprando Floramérica el mayor grupo productor colombiano y Sunburst Farms Inc., el principal importador de Estados Unidos de flores cortadas. Los ingresos anuales de estas compañías cuando fueron adquiridas sumaban 100 millones de dólares, es decir, unos 250 mil millones de pesos, según la tasa de cambio actual. Del Grupo Dole se afirma que es el propietario de más o menos el 30% de la floricultura colombiana.

En este nuevo intento los obreros de Splendor contaron con el apoyo de Untraflores. Se hicieron varias reuniones preparatorias; en una de ellas, realizada a la luz de unas velas en la humilde casa de tablas de un obrero de otra empresa, y en la que participaron cuatro operarios de Splendor y algunos de los miembros de la junta directiva de Untraflores, se decidió que había llegado la hora de convocar la asamblea de fundación, la cual se realizó el 11 de noviembre, en ella, no únicamente nació Sintrasplendor, sino que se aprobó la afiliación simultánea de sus miembros a Untraflores. El 16 fueron notificados, como establece la ley, el Ministerio de la Protección Social y la compañía.

El deseo de organizarse venía creciendo desde hace cerca de dos años debido a la inconformidad con una serie de nuevas políticas de la compañía que han hecho aún más insufrible la vida para los obreros, especialmente el aumento de la carga laboral en todas las áreas: más camas a cargo de cada trabajador en las distintas faenas, más «tarea» en la poscosecha; pero, especialmente, por la instauración del llamado programa de remuneración por resultados (conocido como R x R), impuesto en el cultivo de clavel. Este consiste en asignar metas de producción que antes desarrollaba una determinada cantidad de operarios a un grupo menor de los mismos. Dicho programa lleva a que los obreros trabajen en promedio nueve horas extras a la semana, unas 36 al mes, y a cambio de ellas reciban un llamada bonificación, de entre 5 y 10 mil pesos, en la mayoría de los casos. Con este sistema abiertamente ilegal, dado que el Código Sustantivo del Trabajo establece que el tiempo laborado que exceda el máximo de 8 horas diarias se considera extra o trabajo suplementario, el cual debe remunerarse con un 25% adicional sobre el valor de la hora ordinaria, Splendor Flowers le deja de pagar mensualmente a cada operario involucrado en el programa sumas que sobrepasan fácilmente los 60 mil pesos, mientras aumenta sus ganancias en decenas de millones durante el mismo período. Para acabar de completar, la tal bonificación ni siquiera es considerada salario, o sea que no tiene incidencia en las prestaciones sociales.

Aparte de lo anterior también se quejan los trabajadores de la mala alimentación suministrada por el casino, de la entrega a deshoras de los refrigerios y de su mala calidad. Pero otro de los puntos que hizo estallar la inconformidad fue el anuncio de que, «de acuerdo con las últimas políticas de la compañía», se entregarán a contratistas catorce áreas de trabajo, entre ellas, manejo de compost, transporte de residuos vegetales, erradicación de camas y hechura de camas hidropónicas, cambio de plástico, carpintería, etcétera que hasta ahora están a cargo de trabajadores directos de la empresa. Con este sistema se sacarán decenas de trabajadores, algunos de los cuales podrían ser enganchados de nuevo, pero en las miserables condiciones salariales y prestacionales propias del repudiado sistema de contratistas.

Los operarios también habían venido calando que el pacto colectivo impuesto por Splendor no pasa de ser un engaño burdo, pues simplemente se trasladan a él ciertas normas ya contempladas en la ley, y lo único extralegal que contempla son dos primas, una de vacaciones y otra en diciembre, equivalentes a 8 días de salario, las cuales se esfuman, no sólo por el robo de las horas extras, sino porque la empresa, con la engañifa de que incrementa los salarios en octubre, plasma en el pacto aumentos que resultan incluso inferiores al mísero incremento que decreta el gobierno anualmente en el salario mínimo. Por ejemplo, el año pasado Splendor subió el 6.3%, en tanto que el alza del gobierno fue de 7.83%.

La respuesta patronal a la fundación del sindicato ha sido la de la «zanahoria y el garrote». Por una parte ha propiciado algunas leves y superficiales mejoras y ha adoptado una actitud en apariencia tolerante, mientras en realidad se ha dedicado a amedrentar al personal para impedir que se una a la organización, amenazando con que en los próximos meses despedirá a todos los que se afilien; además, persigue la circulación de los boletines sindicales prohibiendo ilegalmente su distribución y lectura en el tiempo no laborable, todo esto lo hace principalmente a través de ingenieros, jefes, supervisores y trabajadoras sociales. También se ha dedicado a propalar mentiras como que la empresa puede ser cerrada o que podría quebrar a causa de la organización de los obreros..

El sindicato no se ha atemorizado. Por el contrario, los directivos y afiliados de base cada día están más activos en el fortalecimiento de la organización, tanto que, sólo dos semanas después de haberse constituido, ya había 200 afiliados, y el reto propuesto es trabajar sin descanso para afiliar al 100% de los operarios en el menor tiempo posible.

La junta directiva de Sintrasplendor le ha expresado con claridad y por escrito a la compañía que su deseo es «mantener unas relaciones permanentes y cordiales con la empresa, enmarcadas en la defensa y asesoramiento de nuestros afiliados, en la búsqueda del mejoramiento de las condiciones laborales y en el ejercicio pleno de las garantías legales derivadas del contrato de trabajo y del derecho de asociación, sobre bases de justicia, respeto mutuo y acatamiento de la ley». Pero si la empresa persiste en perseguir al sindicato, éste y Untraflores no vacilarán en recurrir a la denuncia pública dentro del país y en el extranjero, principalmente en los países consumidores. Además de ser necesario llevará ante la justicia laboral y penal tales violaciones al  derecho de asociación, que están contempladas como delito en el artículo 200 del Código Penal.

El ejemplo de los trabajadores de Splendor Flowers es una nueva luz que ilumina el camino que deberán seguir decenas de miles de obreros de la floricultura para luchar contra la humillación y por la mejoría de las condiciones de vida y de trabajo.