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Dueños de Cóndor no pagan seguridad social y se quedan con el subsidio

Directivas de Sintracondor Mediante la resolución 085 del 16 de agosto pasado, el Ministerio de la Protección Social inscribió en el registro sindical a Sintracóndor. Así, el sindicato llenó ya los requisitos que le permiten ejercer válidamente todas sus funciones, entre otras, presentar pliegos de peticiones y firmar convenciones colectivas de trabajo.

Hoy más que nunca los operarios necesitan unirse al sindicato. La situación viene empeorando. A partir del 1 de agosto empezó a regir el aumento salarial para el segundo año de vigencia del pacto colectivo que, con el engañoso sistema de hacer el incremento, apenas llegará a un mísero 4%, aunque la empresa sostenga que fue del 7%. Mientras esto pasa con el sueldo, el trabajo se intensifica sin parar y la contratación de temporales no se detiene.

Diariamente a decenas de trabajadores y a sus familiares se les niega la atención en los centros médicos porque la empresa no hace los pagos de la seguridad social; hay hasta a quienes se les ha negado la hospitalización y pacientes ya internados a quienes se les ha botado de la clínica por el mismo motivo. Los patrones, que gustan llamarse a sí mismos “gente de bien”, no sólo no cumplen con sus aportes sino que se embolsillan la parte que religiosamente les descuentan del salario a los trabajadores para salud y pensiones. Con el cheque del subsidio familiar pasa lo mismo, desde agosto no lo han entregado.

En el colmo del descaro, en los últimos días la gerencia ha enviado a las funcionarias Dora Janeth Soracipa y Olga Torres a comunicarles en tono agresivo a los obreros que únicamente cada tres meses cotizarán a las EPS, que por lo tanto deben hacer ahorros para la atención médica; y, además, que si acaso en diciembre empezarán a verse de nuevo los cheques del subsidio. No sólo se quedan con la plata de la cotización a la seguridad social sino que llaman a los obreros a aguantar hambre para cubrir la ruindad patronal.

Frente a esto la junta directiva de Sintracóndor determinó advertirle a la compañía que no aceptará bajo ninguna circunstancia estas arbitrariedades, que llamará a los trabajadores a rechazarlas y que promoverá todas las acciones necesarias para que la empresa sea constreñida a cumplir sus obligaciones legales.

Como si fuera poco, los préstamos del Fondo de Empleados están casi suspendidos. La mayoría de quienes urgen de uno son remitidos al banco Colpatria, mientras tanto se oye decir con insistencia creciente que esos dineros que son propiedad de los trabajadores, y que éstos usan para cubrir necesidades apremiantes, han sido “prestados” a la gerencia de Cóndor. Empero, ni la compañía ni el Fondo dan explicaciones convincentes sobre un hecho que, de ser cierto, sería no sólo un abuso sino una ilegalidad.

Aún con todo lo anterior, el gerente tiene la desfachatez de llamar a los trabajadores, quienes con su sudor han abonado las eras de las cinco fincas de la compañía, a “ponerse la camiseta” y a sacar adelante a la “familia” Cóndor.

Los operarios no deben dejarse entrampar por esas meloserías de los directivos, como sucede con una “representante” del pacto colectivo, Carmenza Avendaño, quien se ha dedicado sin ninguna autorización de sus compañeros a jurarle a la compañía que ellos van a “ponerse la mano en el corazón” y a “darle una esperita”, con lo cual lo único que logra es que los patrones restallen más duro el látigo sobre las espaldas de los operarios.

Por el contrario, el único camino que tienen los trabajadores para hacerles frente a semejantes atropellos es afiliarse masivamente a Sintracóndor, exigirle a la compañía que cumpla sin morosidades sus obligaciones y respaldar vigorosamente el pliego de peticiones que el sindicato se dispone a presentar.