Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

La gira de Amanda Camacho por Estados Unidos significó un avance en la lucha de los proletarios de las flores

Por invitación de varias organizaciones amigas de Untraflores, Amanda viajó por el país del norte entre el 28 de abril y el 17 de mayo. Su gira fortaleció los vínculos con sindicatos, ONG, estudiantes e incluso importadores de flores, y contribuyó a que muchas más personas se interesaran por las condiciones de los asalariados del sector. El 20 de mayo ante decenas de trabajadores de flores rindió el siguiente informe de su viaje:

En esta gira tuve la oportunidad de dar a conocer la verdadera problemática de los trabajadores de las flores en Colombia: hablé de los malos sueldos, la cooperativas y temporales, los dichosos bancos de horas, la recarga laboral, la persecución a los sindicatos independientes.

El primer día llegué a Miami y me reuní con un grupo que pertenece a Trabajos con Justicia, y que viven muy interesados en este tema para dárselo a conocer a mucha más gente.

El segundo día viajé a Chicago, en donde participé en reuniones en varias universidades, los asistentes se mostraban muy interesados en el proceso que hemos vivido de lucha con las empresas y nos ofrecieron respaldo para hacer protestas. También me hicieron entrevistas en varias emisoras radiales y en un periódico de mucha circulación.

El tercer día viajamos a Cleveland y tuvimos una reunión con el señor Kevin Priest, presidente de una gran firma importadora a la cual llegan una gran cantidad de flores colombianas, quien nos confirmó que le compra, entre otras, a Papagayo y a Elite [se refiere a Kevin Priest de Cleveland Plant and Flower Company], él manifestó que ignoraba el trato al que están sometidos los trabajadores colombianos y se comprometió a enviar cartas a sus proveedores y a las empresas a las que él les vende las flores para que sigan de cerca esta situación y presionen a los floricultores para que nos traten dignamente a los obreros. Igualmente se comprometió a dirigirse a la gerencia de Papagayo para solicitar el reintegro de los despedidos. Allí también tuve varias entrevistas radiales y reuniones en universidades y una reunión muy importante con los integrantes de la organización Fuerza Reunida Interreligiosa para Centroamérica, la cual se ocupa de los problemas de violación de los derechos humanos en esa región, ellos se mostraron también muy preocupados por nuestra situación y ofrecieron apoyarnos.

Luego viajé a Washington, la capital de Estados Unidos, allí participé en dos eventos, uno en el Congreso en el cual estuvimos con una trabajadora de las maquilas de confección de Honduras, Mirna Lizeth Chavarria Lopez. Hablé sobre la reforma laboral y la libertad de asociación y les pedí a los miembros del Congreso [Se refiere a los representantes Jan Schakowsky y Phil Hare integrantes del Comité de Derechos Laborales de la Cámara de Representantes] que le enviran cartas a Uribe sobre estos dos temas que tanto nos afectan. En Washington también tuve un encuentro con sindicalistas, que me dieron sus correos electrónicos para que mantuviéramos contacto y apoyarnos todo lo que pudieran.

Me pareció muy importante la experiencia de la maquiladora de Honduras: ella pertenecía a una empresa de confecciones con 1.800 trabajadores, en la que había un sindicato. La empresa echó a todos los empleados y simplemente la formó en otro lado, solo con gente subcontratada. Los obreros buscaron apoyo de estudiantes, los cuales se dedican a visitar empresas que les compran los sacos que hacen en la fábrica para que les cierren el mercado.

De la capital de Estados Unidos pasé a Nueva York y me reuní con varios sindicatos poderosos, uno de ellos se llama el Ancla, duramos dos días de reunión tras reunión. Aparte de contarles nuestra experiencia les tuve que explicar las razones por las qué Untraflores y los demás sindicatos que hemos organizado son independientes y no pertenecen a ninguna central obrera.

En una de estas reuniones los dirigentes del sindicato ferroviario, de los janitors (o sea los trabajadores de servicios generales de edificios, bloque de apartamentos, hospitales, etc.), de los vigilantes, de los camioneros, de los profesores, de la salud me propusieron que si organizaban un boicoteo a las flores colombianas, es decir, una campaña para que nadie las compre. Yo les contesté que nosotros, por lo menos por ahora, lo que les pedíamos era que hicieran mucha presión para que nos respeten nuestros derechos y que en este momento de un boicoteo de pronto salíamos nosotros más perjudicados. Ellos dijeron que iban a respetar nuestra decisión y que se mantendrían pendientes y dispuestos a darnos el respaldo que nosotros les fuéramos pidiendo. En esta misma ciudad participé en la mesa directiva y dando una conferencia en un foro bastante importante que se llamó: "Del cultivo a la tienda de distribución: los trabajadores de las cadenas globales de abastecimiento se unen", en él expusieron también líderes sindicales de las tiendas y supermercados y una trabajadora sindicalista de África.

Luego regresé a Miami, en esta ciudad viven muchos latinos: colombianos, mexicanos, gente de El Salvador, de Cuba, de Guatemala. Allá las principales reuniones fueron en universidades, las cuales las organizaba Trabajos con Justicia. Luego ellos planearon una gira muy buena por el sur de la Florida. Estuvimos en Apopca, en una reunión con una organización de mujeres que trabaja en contra de la utilización de agroquímicos. Nos contaron que la ley no les permite sindicalizarse por ser inmigrantes, porque los extraditan, a ellos los tienen peor que a nosotros. Luego viajamos a Inmokalee, un sitio en el que siembran tomate, pimentones, ají, allá trabajan muchos guatemaltecos y mejicanos, pero les pagan a destajo, duermen en tráileres, amontonados 10 o hasta 20 trabajadores, y les cobran entre 20 y 30 dólares semanales por la dormida.

Los trabajadores de Inmokalee formaron una Coalición, que es una especie de sindicato, que organiza protestas contra los rancheros, o sea, los dueños de los cultivos; también van a los supermercados a hacer mítines y boicoteos. Sus condiciones son muy duras, por ejemplo, hacen la fumigación mientras ellos están trabajando. Con la lucha ganaron un ajuste en los sueldos, el cual se lo pagaban inicialmente bien, pero los patrones, con la ayuda de un congresista, les están incumpliendo el acuerdo. La coalición también organizó una cooperativa para venderles alimentos y otros productos a precio más bajo a los inmigrantes. Cuando termina la cosecha estos trabajadores se van para otro lado a conseguir en qué rebuscarse la vida.

También en Miami conocí trabajadores de flores que allá reclasifican, son todos latinos, los tienen también muy explotados, no les permiten ir sino una o dos veces al baño. Muchas veces a los inmigrantes los estafan y no les pagan el salario. Bueno, y esa fue la gira espero haber cumplido con la misión que me dieron mis compañeros.

Gracias a nuestros amigos estadounidenses

Hemos entresacado del relato de Amanda la parte correspondiente a los organizadores de la gira, sin cuyo entusiasmo, no hubiera sido posible el éxito del trabajo realizado por nuestra compañera. El pasaporte, la visa, los tiquetes, etc, fueron tramitados en Colombia por Suzanna Coler de US LEAP, (Proyecto de Educación laboral para las Américas) una ONG que desde 2005 viene trabajando incansablemente a favor de Untraflores, insistiendo, en especial, en la denuncia de las empresas norteamericanas ligadas al sector. El equipo de US LEAP, dirigido por Stephen Coats, y la coordinadora del programa de floricultura, Lupita Águila, se encargó, principalmente, del trabajo en Chicago y Cleveland. En Washington y Nueva York, las actividades estuvieron a cargo de Eva Seidelman y Trina Tocco, de ILRF (Foro Internacional de Derechos Laborales). En Miami y el sur de la Forida estuvieron al frente Trabajos con Justicia, ONG que trabaja estrechamente con la AFL-CIO, la mayor central sindical de Estados Unidos, y Carolina Delgado, una colombo norteamericana que ha impulsado sin descanso la solidaridad con los floristeros colombianos.

Además, copatrocinaron la gira el Comité Latino de Solidaridad del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, SEIU, que tiene dos millones de afiliados; el Comité de Sindicalistas en Solidaridad con Colombia, que funciona en Nueva York, y algunas otras organizaciones.

Todos ellos destacan la laboriosidad y seriedad mostradas por Amanda, su claridad en la explicación de los temas y la firmeza de sus convicciones, que dejó ver en cada una de sus intervenciones. Como logros bastante significativos destacan las reuniones en el Congreso, la gran cantidad de asistentes a las reuniones; la respuesta positiva a la solicitud de enviar mensajes de protesta al gobierno, Asocolflores y a las empresas; las entrevistas con importadores de flores en particular con Kevin Priest; y, entre otros hechos que reflejan el impacto de la gira, la entrevista y el editorial publicados por El Diario, de Nueva York, el medio más leído entre la enorme comunidad latina de esta ciudad, y la entrevista radial en el popular programa Worldwide, que transmite la Radio Pública Nacional de los Estados Unidos.