Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

En Santa Bárbara crece el inconformismo por maltrato de parte de los supervisores

Es bastante curioso que la administración se queje constantemente de la difícil situación y ésta sea la razón para hacer gastos tan austeros con los operarios, pero hay una contradicción que radica en el número tan alto de personas dedicadas a la administración donde, nos atrevemos afirmar, que la nómina ronda los 100 millones de pesos mensuales. De igual forma el ingreso de los contratistas que se lucran no solo con los onerosos contratos sino faltando hasta con los mínimos elementos de protección a los operarios, como en el caso de Rafael Fandiño, quien olvida que está obligado a suministrar las dotaciones regularmente.

Ahora hasta la poda del césped se contrata con terceros facilitando hasta las guadañas; de igual forma el mantenimiento de las bombas de fumigación un trabajo que, con dificultades, por no tener los repuestos necesarios, pero sí con mucha voluntad y siendo recursivos se lograba tener al día, pero ahora para solo revisarlas se les cancelan sumas de dinero a contratistas. La pregunta es: ¿A quién beneficia esta decisión aparte de los contratistas que devengan ganancias a costa del trabajo de otros? ¿Desde cuándo o en qué tratados de economía dice que para superar una crisis se debe aumentar el gasto? La propia empresa nos da la razón, pues hace pocos meses, cuando el dólar cayó por debajo de $2.000, planteó la posibilidad de organizar de nuevo directamente por la empresa el grupo de emplasticadores, ya que así le salía mas económico. Por todo lo anterior nos genera suspicacia que haya dificultades como las que se quieren hacer ver.

Por otra parte, a pesar de nuestras reiteradas quejas, el trato indigno, la opresión, los gritos, la exigencia de cada vez mayor trabajo, la altanería y la ofensa de parte de los facilitadores siguen tan campantes. Es común que debido a ello los operarios aborden a los sindicalistas buscando ayuda ya sea mediante la denuncia o hablando con Gestión Humana.
Todo esto porque personas como el señor Leonardo Figueroa, olvidando que fue operario y no de los mejores, se ensaña contra sus subordinados; cómo será su trato que hace incluso renunciar a la gente como ocurrió hace unos días con un compañero de Empleando, quien por fuerza mayor se vio obligado a ausentarse un día de la empresa pero tuvo un infortunado accidente y se presentó tres días después con la incapacidad de la EPS. El señor Figueroa lo envió a descargos cambiando la versión real de los hechos, pero el trabajador aclaró lo sucedido. Pero de ahí en adelante fue objeto de persecución en su área hasta hacerlo renunciar. Es bueno decir que Figueroa todo lo hace patrocinado por el ingeniero David Monroy; claro que lo que sucede es que el ingeniero es como de las mismas calidades humanas del facilitador, porque ha llegado hasta el colmo de prohibirle tomar agua al personal de otras áreas.
De igual forma la compañera Olga de Millón quien con su actitud de vigilar a sus compañeros haciendo comentarios despectivos porque estos defienden sus derechos no le hace nada bien a la convivencia. Respetamos su manera de pensar pero sus comentarios resultan bastante desagradables, debía acordarse que muchos compañeros con actitudes similares ya no forman parte de la familia Santa Bárbara.

Cuando insistimos en que se solucione el problema de la mala actitud de muchos facilitadores no lo hacemos por molestar sino porque, aparte de que un trato civilizado es lo mínimo que podemos esperar, el permitir ese comportamiento conduce a hechos graves. Por ejemplo, una trabajadora se accidenta dentro de la compañía y la incapacitan por tres días, entra a trabajar con mucho dolor y le pide permiso al facilitador William González para ir a la enfermería, pero éste, insensible, sólo se lo concede para cuando termine el corte, el cual acaba a las 2:00 p.m. Terminada la jornada la trabajadora se dirige a urgencias de la ARP, en donde le enyesan la pierna y la incapacitan por 15 días. Y para completar, ni una disculpa, mucho menos una sanción. ¡Ay de que un operario cometa el mínimo error! Y a propósito de salud, la pasada por la faja de las restricciones médicas se volvió costumbre desde los altos directivos hasta los facilitadores.
Para que se vea que no se trata de casos aislados, a Armando Chávez, supervisor de la sala, toca hacerle la risa para que le caiga bien la gente, eso sí le encanta ser humillativo con los permisos personales y médicos; sugerimos que se le diga que el tiempo de la esclavitud ya se acabó.

Un problema que no cesa tampoco es la discriminación con los sindicalizados. Por hechos recientes se nos viene a la cabeza cómo hace varios meses un compañero de nuestra organización fue sancionado por un daño a un tractor que comprado de segunda y con varios años de servicio; sin embargo, recientemente una máquina prácticamente nueva tuvo que ser reparada. No es nuestro propósito generar dudas, pero nos preguntamos si se realizó una investigación que aclarara el origen del daño. ¿Someterse mansamente genera privilegios?

Siempre hemos planteado con el mejor ánimo estos temas pero no hemos encontrado una verdadera voluntad para resolverlos.