Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

La firma de la convención colectiva y el reintegro de los despedidos: éxito de Untraflores y Asopapagayo

El pasado 23 de abril se firmó entre Agrícola Papagayo S.A. y Untraflores y Asopapagayo, los dos sindicatos existentes en la compañía una convención colectiva que tendrá un vigencia de dos años. Este acuerdo constituye todo un éxito debido al sacrificio y la lucha de los sindicalizados que, no obstante las persecuciones la gerencia, que juró que acabaría la organización al precio que fuera, no se doblegaron y volvieron a demostrar que es más importante la dignidad y el valor de así sea un grupo pequeño de trabajadores que todo el poder de los empresarios.

Lo primero que se pactó fue que la empresa debía reintegrarles a los sindicalizados la totalidad del dinero correspondiente, entre otras prestaciones, a la prima extralegal de diciembre; el subsidio de almuerzo del mismo mes; el auxilio educativo y la categoría salarial que, arbitrariamente, les había suprimido con el argumento falaz de que al presentar un pliego de peticiones automáticamente perdían las garantías contenidas en el pacto colectivo. El sindicato señaló desde el comienzo de la negociación que este punto era crucial y que la no aceptación del mismo por parte de la compañía obligaría a la convocación de un tribunal de arbitramento y a que el sindicato demandara penal y laboralmente a Papagayo.

Todavía más significativo fue que la firma de la convención le propinó un golpe a la política de la empresa de desmontar los derechos consignados en el pacto. Durante la negociación sus representantes presionaron para que, a cambio de la devolución de los derechos conculcados, los negociadores obreros se avinieran a suscribir la derogación de algunos de los derechos adquiridos, por ejemplo, la prima extralegal de mitad de año. La respuesta que encontraron fue siempre la misma: que así los sindicalizados tuvieran que pagar el costo de no recuperar de inmediato los dineros injustamente arrebatados y esperar una definición judicial o de un tribunal de arbitramento, jamás firmarían la reducción de ni un solo peso de los beneficios del pacto. Con esta posición no solamente defendían a los operarios organizados sino principalmente al resto de los trabajadores, ya que ahora cuando la empresa suscriba el nuevo pacto, proceso en el que se encuentra actualmente, no podrá derogar ninguno de los derechos, porque los trabajadores no sindicalizados podrían acogerse a la convención colectiva.

La firma de la convención demuestra claramente el enorme significado que tiene que los trabajadores se organicen. Si apenas un puñado fue capaz de mantener los derechos y ponerle una talanquera a la compañía, cuántas cosas no se podrían alcanzar si la mayoría perdiera el miedo y se uniera a la organización. Poco a poco, luego de la firma de la convención, nuevos compañeros se han afiliado al sindicato, eso muestra que las cosas están empezando a cambiar.

Los jueces ordenan el reintegro de dos de los despedidos por persecución sindical, pero la empresa hasta ahora incumple la decisión judicial

El pasado 14 de mayo, el Tribunal Superior de Cundinamarca ordenó que la compañera Clara Inés Ramos Casasbuenas, una de las principales activistas despedidas a raíz de la fundación del sindicato, fuera reintegrada en vista de que la empresa la empresa la había botado violándole el fuero sindical que tenía como fundadora de la organización; además mandó que se le cancelaran, entre otros, los salarios, los aportes de seguridad social en salud y pensiones y las cesantías, dejados de percibir durante el período en que estuvo despedida, y dictaminó que no hubo solución de continuidad de su contrato, es decir que no perdía la antigüedad.

Luego del fallo sobre Clara Ramos, el Juzgado Civil del Circuito de Funza, el 13 de junio, ordenó también el reintegro a Papagayo de Edilberto López, otro de los despedidos en idénticas circunstancias. Esta decisión, al no ser apelada por la compañía, también quedó en firme, sin posibilidad de que al respecto pueda haber ya ninguna modificación. Los procesos legales que condujeron a este positivo resultado fueron adelantados por la asesora jurídica de Untraflores, Esperanza Lozano Castillo.

A pesar de que tanto la abogada como la organización, se han dirigido en reiteradas ocasiones a la empresa y a sus voceros judiciales para que cumplan con las citadas sentencias, que como se les ha puesto en claro, también en más de una oportunidad, ya no tienen ninguna clase de apelación, hasta ahora aquella mantiene la terca actitud de no cumplir las resoluciones judiciales.
Untraflores y Asopapagayo han tenido hasta ahora una actitud flexible y han esperado con paciencia con el único propósito de mantener unas relaciones cordiales con la compañía. Pero todo tiene un límite y, finalmente, se han visto obligados a solicitarle a la asesora legal que inicie un proceso ejecutivo contra la compañía, que le representaría a ésta el embargo de bienes y cuentas, que es lo que la organización sindical ha buscado evitar a través de su insistencia en que la gerencia reintegre sin más dilaciones a los compañeros; empero, ésta no puede aprovecharse de la generosidad de los trabajadores para incumplir unas determinaciones que ya no tienen reversa.

El sindicato también le ha propuesto insistentemente a la empresa que reintegre, sin necesidad de que culminen los procesos judiciales, a los compañeros Clara Gómez y Pompeyo Ballesteros, en vista de que con seguridad si dichos procesos llegaran a su culminación, el Tribunal de Cundinamarca no podría decidir de manera distinta a como lo hizo en el caso de Clara Ramos, dado que los hechos y circunstancias del despido son los mismos.

La firma de la convención y los éxitos judiciales han redoblado el ánimo de los obreros organizados de Papagayo para seguir luchando por sus derechos, los de los demás trabajadores de la compañía y los de toda la clase obrera.