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Luchemos para impedir que Benilda defraude a los trabajadores

Por Aidé Silva

Los propietarios de Benilda vienen haciendo una serie de maniobras que, como todo lo indica, tienen el propósito de aparecer quebrados o insolventes, con el fin de arrebatarles a los 500 trabajadores directos que aún quedan la indemnización por sus largos años de trabajo, más las otras deudas correspondientes a la seguridad social en salud y pensiones, el subsidio familiar, las dotaciones, etc. Para completar, han montado un chanchullo para alzarse también con los dineros que tienen los trabajadores en el Fondo de Empleados.

En los últimos días arreciaron su campaña de chantajes para que el personal renuncie a cambio de una suma ridícula pagadera a lo largo de varios años, o se pase a las cooperativas que ellos mismos han creado, con la complicidad de algunos ingenieros y otros directivos. Para infundir temor pregonan que dentro de pocos meses la compañía entrará en liquidación y que entonces nadie recibirá ni un peso. Han anunciado, además, que no volverán a pagar la seguridad social —y tienen la desfachatez de decirles a los trabajadores que se afilien al Sisben— y que la prima de junio si acaso la cancelarán el 15 de agosto.

Como estrategia para aparentar que ya no son propietarios de toda Benilda dividieron con cercas el cultivo en dos partes, concentrando a todos los operarios enganchados directamente en las fincas Terranova y San Marino y dejando a los de contrato —muchos de los cuales fueron empleados directos de la compañía pero que renunciaron a causa de las intimidaciones— en la finca La Esperanza; éstos están aun en peores condiciones porque inclusive el jefe de producción, Carlos Beltrán, y el ingeniero Jaime Moreno, quienes les han servido de calanchines a los dueños para formar las cooperativas, les dicen que ellos tienen un contrato integral y que por lo tanto no tienen derecho a la seguridad social.

Además, la carga laboral se ha agudizado no solo para obtener mayor productividad, sino para que los trabajadores, agobiados, decidan retirarse "voluntariamente", a cambio de nada, ya que quienes aceptaron hacerlo y firmaron una conciliación ante el Ministerio de la Protección Social, hoy ya están teniendo que demandar a Benilda porque les ha incumplido con los pagos mensuales acordados.

El atraco al Fondo de Empleados

En la última reunión de la junta directiva de Fondo de Empleados de Benilda, Fonbemacel, efectuada el pasado 23 de junio, el gerente Herman López Marulanda y el señor Fabio Florián Borbón, integrante de dicha junta y suplente del representante legal, propusieron que se les facultara para embargar a la empresa por los aportes que ésta no le había girado a Fonbemacel, a pesar de habérselos descontado por nómina a los afiliados, dineros que ascienden a varios centenares de millones de pesos. Como esta era una decisión que beneficiaba a los trabajadores, los demás miembros de la junta aprobamos la propuesta.

No obstante, ahora nos hemos enterado de que todo se trataba de un embuste y una artimaña fraguados entre Benilda y los mencionados señores. La verdad resultó ser que no solo no iban a cobrarle a la empresa lo dejado de girar, sino que de manera abusiva e ilegal y sin aprobación ni de la Asamblea, ni de la junta directiva y violando los estatutos, los señores López y Florián le habían prestado a Benilda, desde el 3 de mayo, la enorme suma de 1.025 (mil veinticinco) millones de pesos, que le fueron entregados mediante el cheque Nº 374676 de la cuenta Nº 048-070640-09, que Fonbemacel tiene en el Banco de Colombia, es decir, que prácticamente barrieron con el Fondo.

Lo más desvergonzado de todo es que el contrato préstamo —que han mantenido en secreto, pero que Untraflores pudo conocer al igual que todos los demás detalles de la dolosa transacción y cuyas fuentes mantenemos en reserva—, los firmantes son los señores Herman López, por Fonbemacel, y Fabio Florián, por Benilda.

Éste es un hecho gravísimo, una verdadera estafa, por la que tendrán que responder, incluso penalmente, quienes la cometieron. Untraflores llevará la investigación y denuncia de este caso hasta las últimas consecuencias, porque, además, tenemos la convicción de que todo esto hace parte de la tramoya de la compañía para insolventarse y, seguramente, con la complicidad de López y Florián, burlarse de los acreedores, principalmente de los laborales.

Es una infamia que los afiliados cuando solicitan un préstamo para cubrir alguna urgencia, con el propio dinero que han ahorrado, reciban negativas y malos tratos, pero mientras tanto se les entreguen de esta forma clandestina nuestra plata a la multimillonaria familia Mejía, seguramente para que siga montando empresas en otras partes.
Untraflores conmina públicamente a Benilda y a los representantes legales de Fonbemacel a que respondan por lo planteado en esta denuncia y a que entreguen a los afiliados y a los miembros de la junta directiva del fondo toda la documentación relacionada con estos graves hechos.

La resistencia es el único camino

Frente a este plan nefasto de la empresa, no queda salida distinta a la de luchar para hacer valer nuestros derechos. Hoy más que nunca nadie debe renunciar. Si lo hacemos, el futuro que nos espera es el de las cooperativas y las temporales, que son un infierno peor que el que tenemos. No es cierto que nuestros derechos estén perdidos, por el contrario, si luchamos por ellos mediante la movilización y la denuncia y recurriendo a todos los medios legales: desde las acciones judiciales hasta el paro, podremos ganar la batalla. Llamamos a todos los compañeros a no dejarse intimidar y a estar prestos a atender las orientaciones de Untraflores. Ya nada tenemos que perder en cambio sí mucho por ganar. La única batalla perdida es la que no se libra.