Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Flores Cóndor incrementa los atropellos

No pasa día sin que la compañía, principalmente a través de su gerente cascarero Víctor León, no cometa un atropello.

Flores Cóndor incrementa los atropellos y prepara asalto contra los derechos de los trabajadores


No pasa día sin que la compañía, principalmente a través de su gerente cascarero Víctor León, no cometa un atropello. Ya no solo se trata del incumplimiento ilegal y criminal del pago de la seguridad social en salud, pensiones y el subsidio familiar; de la entrega incompleta de las dotaciones; sino de la agudización de la carga de trabajo; las trampas y acusaciones mentirosas contra los operarios para despedirlos o procurar que renuncien y así robarles la indemnización; la reducción de los tiempos de reingreso a las áreas fumigadas para obtener mayores rendimientos a costa de la salud de los operarios; la irresponsabilidad en el manejo de los créditos de Colpatria; el despido en masa de los empleados de Operativos, a quienes se les deben sus salarios y sufren un suplicio para cobrar la liquidación, porque las dos compañías, tramposas, se tiran mutuamente la pelota. Como si fuera poco están anunciando una botada colectiva de trabajadores directos.

La dictadura del señor León es seguida por varios de los jefezuelos como es el caso del “médico” Sánchez, quien se especializó en el maltrato verbal cuando los operarios acuden a consultarle sobre las dolencias de las manos o la columna, entre otras, que les han causado los años de esforzado trabajo. En el mismo trato tiránico se siguen destacando las supervisoras María Ojeda y Ana López. A todos ellos les advertimos que si no corrigen su actitud los denunciaremos no solo públicamente sino de acuerdo a la ley 1010 sobre acoso laboral, recientemente aprobada.

A lo anterior se le suman nuevas infamias contra los sindicalizados, incluido el despido de algunos y la reducción ilegal del salario a todos sus integrantes. Por esta clase de arbitrariedades ya el Tribunal Superior de Cundinamarca le ordenó a la compañía reintegrar a María del Pilar Gómez y pagarle todos los salarios dejados de devengar por haberla sacado cuando ella tenía fuero sindical. La empresa dizque en crisis, pero se da el lujo de pagar procesos judiciales para satisfacer el gusto del señor León por atropellar los derechos de los obreros. 

El principal peligro: la pérdida de derechos por la ley 550

El 23 de noviembre pasado, según consta en la documentación aportada a la Superintendencia de Sociedades, los socios de Cóndor por unanimidad decidieron someter la compañía a un acuerdo de reestructuración de sus deudas (ley 550), lo cual les fue aceptado el 22 de diciembre por esa entidad. Solamente a finales de diciembre los trabajadores fuimos informados de lo que estaba sucediendo, a pesar de que somos nosotros los principales afectados en vista de que, por ejemplo, la compañía pide un plazo de 18 meses para cumplir con compromisos como liquidaciones, primas y cesantías.

En esencia, esta ley consiste solicitarle al gobierno que respalde la realización de un acuerdo con los acreedores para pagarles las obligaciones en unos plazos mayores a los pactados inicialmente. Cóndor dice que así se recuperará completamente en el año 2018.  Los argumentos que dio la compañía para haber llegado a esta situación son los siguientes:

1. La revaluación del peso frente al dólar, lo cual redujo un 22% los ingresos en 2004 y le generó pérdidas por 3.000 millones de pesos a junio de 2005.

2. Que la productividad se ha reducido al pasar, entre 2002 y 2005, de 196.5 a 153 tallos por metro cuadrado, y que las renovaciones hechas a causa del fusarium sólo empezarían a tener efectos a partir de comienzos de 2006.

3. Que se encuentra imposibilitada para adquirir nuevos créditos.

Como puede verse, de nada de lo anterior son culpables los trabajadores. Por el contrario, son los directivos de la compañía los encargados de planificar adecuadamente los asuntos financieros y comerciales, las renovaciones tecnológicas, el manejo de plagas, en vez de ocuparse de maltratar a los operarios o de quitarles parte del sueldo a los sindicalistas. Tampoco los asalariados somos responsables de que hoy den menos pesos por cada dólar, en cambio sí lo son los patrones, quienes apoyan las políticas del gobierno como la apertura o el TLC, que hacen que el país se vuelva presa de los especuladores internacionales, quienes unas veces inundan de dólares el país para ganar jugosos intereses o comprar empresas baratas, u otras se llevan las divisas para ponerlas a rentar en otras partes del planeta y causan el alza de su precio en Colombia. Cuando sucede esto último los exportadores obtienen altísimos beneficios que nunca reparten con los obreros, en cambio, cuando el dólar baja aprietan sin piedad a los empleados con el cuento de que están perdiendo, mientras que lo único que pasa es que se les reducen un poquito sus ganancias.

Sintracóndor ha evaluado las consecuencias del ingreso de la compañía a la ley 550. Lo más grave es que dicha norma, en el artículo 42, les permite a los patrones proponerles a los trabajadores la realización de unos llamados “convenios temporales de concertación laboral”, los cuales tienen por objeto la “suspensión total o parcial de cualquier prerrogativa económica que exceda del mínimo legal”. O sea, que lo más posible es que en cualquier momento la empresa, combinando las presiones con los engaños y hasta con un platico de lechona, nos exija que, para ayudar a “salvarla”, renunciemos “voluntariamente” a los pocos beneficios contemplados en el pacto colectivo: las primas extralegales de servicios y vacaciones, los auxilios y hasta lo que ganamos por encima del mínimo.

Con el cuento de que todos nos sacrifiquemos mientras la compañía se recupera, quienes siempre terminamos perdiendo somos los trabajadores. Así ha sucedido en Agrorosas (hoy Parker); Siete Flores, Colón y muchas otras firmas de la floricultura y de otros sectores de la economía. No puede ser que tengamos que pagar con más hambre y dolor de nuestras familias las imprevisiones, equivocaciones y malos manejos de la gerencia. No tenemos por qué padecer por las políticas antinacionales del gobierno. No debemos firmar nada que implique la pérdida de una sola de nuestras escasas garantías. La ley 550 también establece que si dos tercios de los empleados suscriben con la empresa la supresión de los derechos adquiridos, esto automáticamente se extenderá a todo el personal. No vayamos a quitarnos el pan entre nosotros mismos. 

Por la anteriores razones y con el fin de concentrarnos en entender y poder explicar las consecuencias de lo que se vaya presentando dentro del proceso de reestructuración, y en organizar la resistencia de todos los trabajadores para defender nuestras prerrogativas es que Sintracóndor decidió retirar el pliego de peticiones que le había presentado a la compañía en octubre pasado; no porque nuestro petitorio no fuera justo ni porque aceptemos que los sindicatos quiebran las compañías como mentirosamente cantaletean los empresarios para oprimir aún más al obrerismo.

¡Unámonos como un solo hombre para defender nuestros derechos.
No permitamos que la empresa nos divida!
¡Viva la unidad de los trabajadores de Cóndor para impedir los atropellos!
¡Abajo la recarga laboral y los maltratos!
¡Afiliémonos todos ya a Sintracóndor!


Sindicato de Trabajadores de C.I. Flores Cóndor de Colombia S.A. Sintracóndor

Facatativá, febrero 22 de 2006.