Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

En Papagayo se trama una liquidación para defraudar a los trabajadores

El pasado 30 de octubre cerca de 100 trabaja-dores directos de Agrícola Pa-pagayo S.A C.I. le dirigieron un memorial al Superintendente de Sociedades, Hernando Ruiz, en el que ponen en conocimiento del funcionarios una serie de he-chos sospecho-sos que vienen cometiendo los dueños de la compañía. Todo hace pensar que planean engañar a los acreedores, en particular a los trabajadores a quienes quieren birlarles el derecho a la indemnización legal, sin considerar que hayan dejado su juventud y su salud en Papagayo, Calipso y Malinche, con lo que esta empresa se convirtió en una de las principales de la floricultura.

Durante varios meses han tratado de hacer que los trabajadores abandonen la empresa, incluso los socios convocaron a una reunión en Bogotá a los representantes del sindicato y del pacto colectivo y allí plantearon la propuesta de un retiro “voluntario” de los empleados con el reconocimiento del 50% de la indemnización, a la cual no se acogieron sino 13 trabajadores. Algunos se inscribieron sólo para probar a la compañía y esta terminó diciéndoles que no había dinero para indemnizarlos.

Todo indica que desde el 30 de septiembre del presente año la empresa le solicitó a la Superintendencia de Sociedades iniciar el trámite liquidatorio, pero, hasta ahora, la entidad oficial no ha tomado una decisión. Por el contrario le solicitó los estados financieros a 31 de diciembre de este año y el informe de prácticas empresariales. La solicitud de liquidación es sospechosa pues a los obreros se les venía diciendo que era mejor intentar la liquidación directa y no acudir ante la Superintendencia porque de ello saldrían gananciosos únicamente el liquidador y los abogados y no alcanzaría para pagar las acreencias laborales.

Dicen también los trabajadores en su comunicación al Superintendente que temen razonablemente que la compañía se esté descapitalizando, con el propósito de aparecer quebrada y así arrebatarles los puestos de trabajo, las indemnizaciones y las liquidaciones. Señalan, por ejemplo, que la finca denominada Malinche, en jurisdicción de Bojacá, que era propiedad de Papagayo fue “vendida”, el 9 de febrero de este año, a Emsaco S.A., firma en la cual los integrantes de la junta directiva son prácticamente los mismos de Papagayo; a pesar de la supuesta venta dicha finca sigue funcionando en las mismas condiciones de antes. Todo indica que la operación consistió en trasladar la tierra de un bolsillo al otro del mismo pantalón, como acertadamente lo dicen los operarios, para que así, al solicitar el cierre judicial, los bienes valiosos sean sustraídos de una eventual liquidación y, por lo tanto, no puedan entrar como parte de los activos destinados a satisfacer las deudas.

Los firmantes le solicitaron al gobierno una investigación del uso dado a las propiedades que hasta hace poco tiempo estaban en cabeza de Agrícola Papagayo, de tal manera que de haberse realizado operaciones sesgadas, éstas sean anuladas, tal como lo prescribe la ley de insolvencia empresarial. Igualmente le solicitaron que de verificarse las irregularidades mencionadas, la Superintendencia se abstenga de convocar al trámite de liquidación judicial o de reactivación según el caso, a la vez que se le envíen copias a la Fiscalía para que se adelante la investigación correspondiente contra las personas naturales o jurídicas que hayan actuado dolosamente y puedan resultar responsables, entre otros, del delito de alzamiento de bienes, descrito en el artículo 253 del Código Penal.

Incumplimiento de la convención colectiva

Recientemente también Untraflores y Asopapagayo, a través de sus presidentas, Aidé Silva Mateus y Amanda Camacho, presentaron querellas contra la empresa en el Ministerio de la Protección Social, con el fin de que la empresa sea obligada a cumplir con la convención colectiva de trabajo firmada en el mes de abril. Ya que la empresa viene cometiendo las siguientes violaciones: no ha hecho el aumento de sueldos pactado, el cual debía regir desde el 1 de agosto; debe la dotación del mes de agosto lo cual les causa un enorme perjuicio porque de ella también hacen parte elementos de protección como caretas y guantes que son imprescindibles para ejecutar las labores. En peor situación se encuentran los fumigadores a quienes no les cambian ni los filtros. Y como si lo anterior fuera poco, ahora les están cobrando el manejo de la tarjeta débito lo cual les disminuye aún más el paupérrimo salario.

En Papagayo se ha creado una gran conciencia de que hay que luchar para que no liquiden la empresa, pero no a cambio de entregar las pocas garantías extralegales existentes como lo pretenden los patrones. Por otra parte, Untraflores y Asopapagayo harán hasta lo imposible para demostrarle a la Superintendencia que no hay razones válidas para liquidar la compañía, pero que si ello llegara a suceder, esta entidad debe investigar exactamente lo que ha sucedido con los bienes, para que todos entren como garantía de las acreencias. Por esta posición consecuente cada vez más compañeros se afilian y respaldan las orientaciones de la organización.