Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

«Querían acabar la gente antigua, esa fue la razón de lo que sucedió»

La huelga en Benilda

—Mi experiencia en Benilda fue bonita, nunca me faltaron al respeto y confiaban en mi trabajo. Lo único triste es que nunca pensamos que terminara como terminó, fue doloroso, no esperábamos la forma en que querían arrebatarnos nuestros derechos, que nos correspondían legalmente. Papá Mejía se preocupaba por el bienestar de todos, no sé por qué cambiaron tanto.

Así, como Stella, piensan una gran parte de los operarios de Benilda, que como ella también terminaron desencantándose de sus patrones. Durante bastante tiempo se desempeñó como jefe de línea en la sala de clasificación, con 30 o 40 personas a su cargo. Cada vez que habla de lo sucedido se le hace un nudo en la garganta, así le pasaba en los días del paro cuando cogía el megáfono para defender las orientaciones del sindicato, para recorrer las calles de Madrid, para ir a las dependencias oficiales a explicar lo que estaba sucediendo. Nunca desmayó, pronto su gratitud con la empresa se convertía en rabia y estaba siempre entre los primeros en aportar soluciones a los múltiples problemas que se presentaban a diario.

—Nunca fui del sindicato porque nos hacían creer que el sindicato contrario, o sea Untraflores, quería acabar la empresa. Realmente no sabíamos cuál era la realidad, que el que quería acabar la empresa no era el sindicato sino los propios dueños.

—Yo no esperaba llegar a ese punto con mis patrones, no quisiera en los años que me restan de vida pasar por una experiencia como esa porque fueron dos meses bastante luchados, con hambre, sed frío, pero les demostramos a muchos empresarios que los derechos de los trabajadores se deben respetar legalmente. No me arrepiento porque fue algo a lo que no queríamos llegar pero definitivamente no teníamos otra salida, entonces nos unimos al paro. Yo pienso que cuando es necesario luchar debemos de luchar, cuando a uno lo maltrata debe luchar para exigir sus derechos.

Trabajó durante 12 años en Benilda. Su espíritu abierto y frentero evoca el carácter de su mamá, que levantó a su familia trabajando en la floricultura hasta que se pensionó. Haciendo sacrificios, trabajando jornadas largas, muchas veces hasta la madrugada, para que no se retrasaran los pedidos, logró levantar el sustento de sus hijos y construir su propia casa.

—Para qué, eso lo saque de Benilda y vivo muy agradecida, y por eso nunca quise afiliarme, pero hoy me he dado cuenta que el sindicato exige comodidades para nosotros para que estemos cada día mejor, los patrones no aceptan eso. Yo pienso que es necesario que los trabajadores se organicen porque eso es un apoyo para nosotros, porque gracias al sindicato de Untraflores pudimos obtener un triunfo que nunca pensamos que lo fuéramos a ganar.

Parece increíble que lleve 20 años laborado en las floras, pero fue que entró a Los Árboles, a los 15 años de edad. Luego pasó por El Bosque, La Alborada, El Puente y Valdaya.

—En realidad no quisiera trabajar más en flores. Yo sé que me puedo defender en otro trabajo. Le agradezco mucho a la floricultura, me he podido realizar. La ausencia de los compañeros va a ser muy difícil.

Es curioso, la mayoría de la gente se vino a conocer entre sí en la lucha. Antes cada uno tenía su grupo y poco le interesaba relacionarse con los demás.

—No conocía muchísimos compañeros, en la huelga los conocí. Me quedó que uno debe defender los derechos cuando se los están atacando.

De pronto, como quien recuerda algo que no puede dejarse pasar o como si tuviera enfrente a algún interrogador suspicaz al que no le puede dar pábulo, expresa enérgicamente:

-Quiero que quede algo muy claro, que nosotros no quisimos acabar la empresa, los únicos fueron los dueños, no fue el sindicato de Untraflores, ellos querían acabar la gente antigua, esa fue la razón de lo que sucedió.