Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

La osada acción de los temporales de Riegel: un camino a seguir

El miércoles 7 de julio, cerca de 100 trabajadores de contrato de Riegel Farms S.A., ubicada entre Madrid y la vereda El Corzo, sobre la Troncal de Occidente, tomaron el control y bloquearon las salidas y entradas a la plantación, montaron cambuchos y resistieron durante 22 días soportando las más adversas condiciones climáticas, desde los torrenciales aguaceros hasta las gélidas temperaturas de los amaneceres. Con energía reclamaban las cotizaciones al sistema de seguridad social, atrasado desde enero; los cheques del subsidio; dotaciones; la prima y el pago de la segunda quincena de junio.

La decisión de no dejar entrar ni salir nada ni a nadie, la tomaron cuando constataron que los señores Camacho Navas, propietarios del cultivo, unos típico delincuentes de cuello blanco, los iban a defraudar.

A la carpa llegaban a cada rato operarios despedidos en los últimos meses, a quienes todavía no les habían entregado sus liquidaciones. Los proletarios se turnaban en los cobertizos, levantados con plásticos de desecho de los invernaderos, para pasar la noche; las embarazadas y lactantes hacían sus turnos de ocho horas como los demás.

El cien por ciento del personal del cultivo era enganchado por empresas de servicios temporales, llegando al colmo de que la última contratista fue Servicios Integrales E.U., cuyo gerente y “propietario” era a su vez es jefe de personal de Riegel, simplemente era un testaferro de los patrones.

Los asalariados se lanzaron a la pelea por su propia iniciativa, sin organización sindical y sin ninguna asesoría, pero ante el demostrado apoyo de Untraflores, que desde la mañana del jueves 8 se puso al frente de la solidaridad, aquellos decidieron confiarse a su orientación y le dieron a Aidé Silva la vocería ante la empresa, el Ministerio de la Protección Social y la Superintendencia de Sociedades.

Con la lucha lograron que los salarios y la prima fueran cancelados. Y ante el abandono de la finca por los propietarios y el apremio de las necesidades, a los 22 días, se decidió dar por terminado el conflicto y emprender la recuperación de las demás acreencias por la vía judicial.

La lucha de Riegel es un ejemplo no sólo para los demás temporales sino para todos los floristeros.