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Nueva comunicación al presidente de Asocolflores sobre la farsa de Florverde

En el pasado mes de febrero cerca de 20 organizaciones, internacionales y nacionales, incluida Untraflores, le dirigieron al presidente de Asocolflores, Augusto Solano, una comunicación en la que cuestionaron severamente el programa Florverde, con el que los exportadores se presentan ante el mundo como respetuosos de los derechos laborales y del ambiente.

En el pasado mes de febrero cerca de 20 organizaciones, internacionales y nacionales, incluida Untraflores, le dirigieron al presidente de Asocolflores, Augusto Solano, una comunicación en la que cuestionaron severamente el programa Florverde, con el que los exportadores se presentan ante el mundo como respetuosos de los derechos laborales y del ambiente.

La respuesta de Solano fue una verdadera burla a la verdad y, desde luego, a las organizaciones firmantes. Quiso dar a entender que su Código sobrepasa las estipulaciones legales y que las empresas acogidas a él son modelo de respeto a los trabajadores, a la comunidad, al ambiente. Sin embargo, no fue capaz de contestar, entre otras, a la crítica central acerca de que Florverde no contempla la libertad sindical, garantía básica para que se cumplan el resto de derechos fundamentales del trabajo, y que es perseguida con saña por la generalidad de las empresas certificadas.

En junio las mismas organizaciones firmantes de la carta anterior, le enviaron una contrarréplica al representante de los floristas. Los siguientes son algunos apartes de la misma:
“La ausencia de algunas de los más básicos derechos laborales en un programa que afirma a los consumidores que las flores fueron producidas en cumplimiento con normas sociales, ambientales y laborales, es totalmente inaceptable.

“La libertad de asociación. Florverde no otorga a los trabajadores el derecho de formar la organización que ellos escojan libremente. Tampoco prohíbe que las empresas utilicen prácticas antisindicales. Florverde promueve “mecanismos de información y participación” para los trabajadores, pero no incluye a los sindicatos en la lista de ejemplos de tales mecanismos. Usted afirma que “La intención de la norma es dejar este asunto abierto para las empresas”; pero la verdad es que deben ser los trabajadores quienes tengan la libertad y la flexibilidad de escoger el mecanismo que ellos quieran usar para la asociación y la participación; las empresas no deben escogerlo en su nombre.
“Además, mientras es verdad que la libertad de asociación es parte de la Constitución colombiana, en la práctica vemos que los trabajadores tienen miedo de organizarse por temer represalias o asesinatos, que la mayoría de las fincas no tienen sindicatos, y que varios de los sindicatos que sí existen no son independientes pero en cambio son organizados por las empresas.

“Trabajo forzado: (…) También cuestionamos su afirmación que las horas extras no son obligatorias. Trabajadores entrevistados consistentemente dicen que se sienten obligados a trabajar horas extras; dicen que cuando se niegan a hacerlo, son maltratados, les son asignados más altas metas de producción, o tienen que pagar su propio transporte a casa. Aun si el trabajo extra es pagado a una tasa mayor, como requiere la ley, debe ser totalmente voluntario. Pero si usted cree que las horas extras no son obligatorias en ninguna finca colombiana, igual no entendemos por qué no pueden incluir una protección explicita en el estándar de Florverde y pedir que los inspectores verifiquen que no haya violaciones.

“La legitimidad del programa está en entredicho por la falta de un mecanismo de participación de los trabajadores y los sindicatos independientes en la implementación del estándar y el monitoreo de las condiciones en las fincas certificadas.

“Lamentamos que Asocoflores sea adverso a crear un código que ofrezca verdaderas protecciones para los derechos laborales fundamentales. Si Asocolflores eventualmente decide incorporar estos elementos ausentes en el estándar de Florverde, estaremos muy dispuestos a participar en una discusión con el nuevo director de Florverde y ayudar en el proceso. Mientras tanto, las organizaciones que firman abajo tendrán que asegurarse de que los consumidores entiendan los defectos de su programa”.

Entre otros, firman la carta Bama Athreya, del Foro Internacional de Derechos Laborales; Stephen Coats, del Proyecto de Educación Laboral de las Américas; Alice Gowdy-Wright, de Trabajos con Justicia de la Florida; Kees Hoek, y Gertrud Falk de la Campaña de Flores en Holanda y Alemania, respectivamente; César Estacio de la Fundación para el Desarrollo Social Sustentable, de Ecuador; Ana María Díaz Galvez, de Aurora Vivar, del Perú; Jana Silverman y Aura Rodríguez, de la Escuela Nacional Sindical y de la Corporación Cactus, respectivamente; y Aidé Silva, presidenta de Untraflores.