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Los «bondadosos» patrones de Cóndor

El 24 de julio, el gerente, señor Andrés Castillo, hizo una reunión con el personal de empresa. Empezó diciendo que existían rumores de que se iba a formar un sindicato y que iban a entutelar a Cóndor. Agregó, que los trabajadores debían tener en cuenta las experiencias pasadas, la situación tan dolorosa que tuvimos que pasar con Argenis. Inmediatamente yo le respondí que para mi esta experiencia sindical no ha sido dolorosa. Por el contrario, la persecución que he sufrido la soporto y no me acobarda, porque sé que algún día los trabajadores dejarán de aguantar pasivamente tanto atropello.

Por Argenis Bernal

El 24 de julio, el gerente, señor Andrés Castillo, hizo una reunión con el personal de empresa. Empezó diciendo que existían rumores de que se iba a formar un sindicato y que iban a entutelar a Cóndor. Agregó, que los trabajadores debían tener en cuenta las experiencias pasadas, la situación tan dolorosa que tuvimos que pasar con Argenis. Inmediatamente yo le respondí que para mi esta experiencia sindical no ha sido dolorosa. Por el contrario, la persecución que he sufrido la soporto y no me acobarda, porque sé que algún día los trabajadores dejarán de aguantar pasivamente tanto atropello.

Castillo siguió diciendo que él entendía que la gente estuviera preocupada pero que debían comprender que la empresa estaba mal, que el dólar seguía barato, que las enfermedades, que el clima, que iba a ver como ponía unos trabajadores que supieran coser a hacer las dotaciones, etc.

Dijo también que lo que nos deben depende de un crédito que están tramitando los nuevos socios, y un supuesto representante de estos señaló que ellos también están arriesgando. Claro ellos “arriesgando” y nosotros aguantando.

Castillo también trató de mostrarse como el buen samaritano contando la historia de que a la empleada de su casa, una mujer que pedía limosna en los semáforos, la habían recogido él y su esposa porque pensaron en las necesidades de esta mujer, y que así se sentía también con los trabajadores que no eran uno sino mil. Así son todos los patrones, creen que quienes trabajamos para ellos debemos estarles agradecidos. Como si lo que nos ganamos con hambre, sudor y a costa de enfermedades y sufrimientos, trabajando en sus casas o en sus empresas, fuera una limosna que nos están dando. Es al revés, el lujo y el derroche de los patrones se paga con nuestro trabajo.

En esta reunión los trabajadores expusieron sus padecimientos y el de sus familias por el incumplimiento del pago de las EPS. De manera infame, el señor Castillo se burló diciendo que el también había tenido un problema de salud y le había tocado sacar del bolsillo 12 millones de pesos.

"Así son todos los patrones, creen que quienes trabajamos para ellos debemos estarles agradecidos. Como si lo que nos ganamos con hambre, sudor y a costa de enfermedades y sufrimientos, fuera una limosna que nos están dando"

Cómo será la situación por la que atravesamos que hasta una de las representantes del pacto colectivo, se atrevió a pedirle al gerente que aunque fuera pagaran lo de salud y el subsidio familiar. Ojalá que esto no sea mientras la eligen de nuevo para renegociar el pacto, y allí actuar al lado de la empresa y no de los trabajadores.

Mientras Castillo trata de embolatarnos para que no nos organicemos ni reclamemos, va cometiendo nuevos atropellos: ahora ni siquiera le consignan a Colpatria el descuento que nos hacen por nómina de unos préstamos que tomamos con ese banco, y los trabajadores tenemos que soportar el permanente acoso para que cumplamos con las cuotas que se ha embolsillado la “caritativa” gerencia.

No tenemos otro camino sino organizarnos y luchar por nuestros derechos. Lo único doloroso sería no hacerlo.