Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

En Papagayo los trabajadores no se amilanaron ante confabulación del Ministerio y la empresa

En una decisión escandalosa, los funcionarios del Ministerio de la Protección Social Francisco Sabio y Martha Castaño, de la Dirección Territorial de Cundinamarca de esa entidad, decidieron, al siguiente día de haber recibido el expediente sindical de Sintrapapagayo, confirmar la decisión tomada por la inspectora de Trabajo de Facatativá, Nancy Pulido, de negarle el registro a la organización. Ni siquiera se tomaron la molestia de leer el recurso de apelación presentado, ni practicaron pruebas, ni escucharon al sindicato. Nunca se había visto tanta celeridad. Los venales funcionarios aplicaron el adagio de que después de ojo afuera no hay Santa Lucía que valga. Como último procedimiento legal, Sintrapapagayo acudió al llamado recurso de Revocatoria Directa, ante la directora regional del Ministerio, el cual en este momento está en proceso de ser definido.

En una decisión escandalosa, los funcionarios del Ministerio de la Protección Social Francisco Sabio y Martha Castaño, de la Dirección Territorial de Cundinamarca de esa entidad, decidieron, al siguiente día de haber recibido el expediente sindical de Sintrapapagayo, confirmar la decisión tomada por la inspectora de Trabajo de Facatativá, Nancy Pulido, de negarle el registro a la organización. Ni siquiera se tomaron la molestia de leer el recurso de apelación presentado, ni practicaron pruebas, ni escucharon al sindicato. Nunca se había visto tanta celeridad. Los venales funcionarios aplicaron el adagio de que después de ojo afuera no hay Santa Lucía que valga. Como último procedimiento legal, Sintrapapagayo acudió al llamado recurso de Revocatoria Directa, ante la directora regional del Ministerio, el cual en este momento está en proceso de ser definido.

Por los mismos días de esa decisión, Castaño y Sabio fueron sancionados disciplinariamente con 4 y 8 meses de suspensión por tropelías cometidas por ellos contra otras organizaciones sindicales. Untraflores ha soportado por varios años los atropellos del Ministerio, que ha usado como fichas para esta labor a estos dos grises funcionarios. En repetidas ocasiones, los denunciamos ante la oficina de Control Interno de la entidad, ante la Procuraduría y ante la OIT. Esta lección deberían aprenderla otros empleados medios del Ministerio, que se esmeran por cumplir la política antisindical de Uribe y del ministro Palacio. Primero hacen el trabajo sucio y luego los desechan, cuando los escándalos se vuelven inocultables.

Por su lado, la inspectora de Trabajo de Facatativá, no contenta con haber negado el registro sin ninguna razón válida, interpuso ante la Fiscalía una denuncia penal por injuria contra la presidenta de Untraflores, Aidé Silva, y la presidenta de Sintrapapagayo, Patricia Rodríguez. En la primera diligencia ante el organismo acusador quedó claro que la inspectora lo que busca es impedir que los trabajadores de las flores hagan uso del derecho a movilizarse y a protestar.

Ante la negación del registro, los valientes activistas de Papagayo decidieron fundar, el 17 de junio, una nueva organización: la Asociación Sindical de Obreros de Agrícola Papagayo, Asopapagayo, de la cual fue nombrada como presidenta Amanda Camacho. Los demás miembros de la junta directiva son los compañeros: Olga Reyes, Yenny Rocío Mora, Mariela Rubio, Otilia Romero, Gladys Castro, Miguel Patiño, Jhon Contreras, Nohora Carrillo y María Vera. Asopapagayo ya recibió el registro sindical en primera instancia, lo cual fue apelado por la empresa. La resolución definitiva debe tomarla la dirección territorial del Ministerio.

Por otra parte, en los Juzgados Civiles de Funza y Facatativá en la actualidad hacen curso las demandas de reintegro de los compañeros: Clara Ramos, Clara Inés Gómez, Pompeyo Ballesteros y Edilberto López, fundadores de Sintrapapagayo y quienes fueron despedidos para amedrentar a los demás trabajadores e impedir su afiliación al sindicato. En todos estos procesos los trabajadores están siendo asistidos por la asesora jurídica de Untraflores, Esperanza Lozano.

No sobra decir que la empresa ha continuado la persecución, el despido de trabajadores antiguos, la recarga laboral, males que se han agudizado precisamente por la complicidad del Ministerio, que envalentona a los empresarios.

La empresa pretendió llenar de miedo a los decididos sindicalistas de Papagayo, pero lo único que ha logrado es convertirlos en fervientes defensores de los derechos obreros y en abnegados portavoces de Untraflores, no solo en la empresa sino en los barrios populares donde habitan.