Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Decisión de lucha para defender el pliego de peticiones en La Fragancia

Cuando ingresé al salón comunal del barrio Obando en el municipio de El Rosal, Alejandro, el asesor del sindicato, satisfizo la curiosidad de los asistentes al comentarles quien era yo y el por qué me encontraba en ese lugar. Inmediatamente sentí la acogida de aquellos obreros que, aparte de laborar una ardua jornada, estaban participando en la reunión citada para ese miércoles, 7 de noviembre, en la tarde. Con el cansancio a cuestas, hacían parte de este movimiento de trabajadores que pretende fortalecer el sentido de pertenencia con respecto a la lucha por los derechos, tanto de cada uno como individuo, como de los trabajadores en general.
Por Carolina Tamayo*

Cuando ingresé al salón comunal del barrio Obando en el municipio de El Rosal, Alejandro, el asesor del sindicato, satisfizo la curiosidad de los asistentes al comentarles quien era yo y el por qué me encontraba en ese lugar. Inmediatamente sentí la acogida de aquellos obreros que, aparte de laborar una ardua jornada, estaban participando en la reunión citada para ese miércoles, 7 de noviembre, en la tarde. Con el cansancio a cuestas, hacían parte de este movimiento de trabajadores que pretende fortalecer el sentido de pertenencia con respecto a la lucha por los derechos, tanto de cada uno como individuo, como de los trabajadores en general.

Ellos son los obreros de Flores la Fragancia, empresa que hace parte del grupo Dole, cuya sede principal está en California, en los Estados Unidos. Sin embargo, lo que deseo resaltar es que en esta reunión estuvieron presentes aproximadamente cien personas que pertenecen al sindicato no patronal. Este importante número de obreros, junto con los afiliados que no estaban presentes, suman la mayoría de la nómina; por lo cual se descarta que el sindicato patronal tenga alguna fuerza dentro de los trabajadores. Por el contrario, es Untrafragancia el que tiene todo el apoyo para negociar el pliego de peticiones, por las reivindicaciones a las que tienen derecho.

Sin embargo, lograr que este derecho les sea reconocido no ha sido tarea fácil. La compañía ha hecho todo lo posible por impedirlo, desde presionar a los obreros directamente, hasta permitirles a los voceros de la organización patronalista que recorran los cultivos tratando de afiliar a la fuerza a los obreros a su organización. Incluso ha recurrido a demorar el descuento de las cuotas sindicales, con el propósito de desconocer la clara mayoría del sindicato laboral u obrero, como los asalariados llaman a la organización independiente. Pero en el ambiente se respira que éstos, que han esperado dos años para poder hacer una verdadera negociación colectiva, no están dispuestos a permitir que la multinacional se salga con la suya.

Pero dejemos que sea la voz de los mismos sindicalistas la que se escuche:

Al primero que le pido que me hable de su experiencia es al presidente, quien me dice: Mi nombre es José Antonio Mora. Soy el presidente de Untrafragancia. Nosotros decidimos meter un sindicato independiente a Flores la Fragancia porque ellos nos metieron uno patronal. Primero teníamos un pacto colectivo, el cual convirtieron en “convención”. A esa convención entraron personas que ganaban entre $10.000 y $15.000 pesos más sobre el salario mínimo pero, antes que mejorar, entre Sinaltraflor y la empresa desmontaron hasta esta pequeña garantía, ¡para que todos los sueldos de los trabajadores estuvieran nivelados! Ante esta negociación en la que perdimos el pacto que teníamos hace años, decidimos conformar el sindicato independiente y luchar por los trabajadores.

Cuando don José Antonio terminó esta pequeña intervención le pasó el balón, como se dice en términos futbolísticos, a uno de sus compañeros, quien también mostraba signos de timidez, así empezó su relato.

Luis Carlos Correa:

La conformación de Untrafragancia se debió a que la empresa trajo un sindicato haciéndolo pasar por uno laboral, al que nos invitaron a participar dizque por conveniencia. Entonces, en medio de nuestro desconocimiento frente al tema resolvimos averiguar todas estas cuestiones, lo que nos llevó a contactarnos con Alejandro*. Fue él quien nos aseso-ró y nos dijo que debíamos mirar con cuidado por-que el sindicato que la empresa nos ofrecía era patro-nal, que iba en contra de los traba-jadores y que defi-nitivamente no nos convenía. Alejan-dro nos dijo que era mejor formar una junta para armar un sindicato. Mi labor fue buscar primero cinco compañeros, después fuimos diez, y así fue como se inició el sindicato independiente, y ahí estamos en la lucha por los derechos y el respeto al trabajador.

Por ejemplo, anteriormente no se respetaba a ningún trabajador. Uno de los casos más comunes era cuando nos decían a todos que “teníamos” que quedarnos a laborar horas extras, independientemente de si uno podía quedarse o no, si tenía problemas o no. Ahora es diferente y nos preguntan si tenemos tiempo disponible, antes de obligar a que alguien se quede en las plantaciones.

Florecer: ustedes como sindicato, ¿están presentando un pliego de peticiones a la empresa?

Luís Carlos Correa: El pliego de peticiones que estamos presentando, con lo cual yo como directivo de la junta estoy totalmente de acuerdo, es debido a que de unos años para acá la empresa nos ha ido quitando muchas cosas, como las relacionadas con la recreación, cosas como una buena fiesta, un buen regalo, como el derecho a celebrar cumpleaños de los compañeros con una torta o celebrar el día del padre. Entonces, el sindicato busca recuperar todas esas cosas, más no para acabar con la empresa; las empresas se acaban por decisión de ellas mismas, como ocurrió en Splendor, más no por los sindicatos. Por ejemplo, yo gano el mínimo y soy sindicalista. Los sindicalistas no acabamos con las empresas porque ganamos de acuerdo con nuestro trabajo.

Florecer: ¿Cuáles han sido las dificultades para la negociación?

Luís Carlos Correa: las dificultades que tenemos se deben a que ellos nos plantearon una “tramoya” (perdón por la expresión), diciendo que nosotros somos minoría, cuando las cosas no son así; por el contrario, somos mayoría, como se puede constatar en la asistencia de la reunión de hoy, en la que se contó con aproximadamente 100 personas, más los que se quedaron trabajando, que son otras 80 personas. Además, la empresa ya tuvo que reconocer por medio del descuento de la cuota sindical que tenemos 140 personas, y en esta asamblea 30 compañeros nos dijeron que aún no les han hecho el descuento.

Florecer: para la toma de decisiones, la mesa negociadora necesita contar con el apoyo de todo el equipo de afiliados. ¿En qué forma será ese apoyo?

Luís Carlos Correa: Los compañeros trabajadores nos respaldan en las decisiones que tomemos, por ejemplo, en el momento en que nos toque tener un encuentro o una manifestación dentro de la empresa, o un mitin en las oficinas del grupo Dole. Ese es el apoyo para con la mesa de negociación. Por ahora estamos diseñando las estrategias.

Hubo otros dos aspectos de la asamblea que me llamaron la atención. El primero de ellos fue la presencia significativa tanto de hombres y de mujeres, como de sus pequeños hijitos quienes, a pesar de correr y jugar en el salón comunal, seguramente, acompañando a sus padres, también se forjarán en la lucha por las reivindicaciones del ser humano.

Y el segundo aspecto es, que en este mismo lugar se encontraban dos jóvenes de origen estadounidense, que estaban bien atentos a las preguntas de los trabajadores y no perdían detalle del transcurso de la reunión. Una vez terminó ésta, Alison y Jonathan me contaron por qué también se encontraban en este lugar. Ellos pertenecen a organizaciones de los Estados Unidos (Acción permanente por la Paz y al Comité de Solidaridad de Miami con los trabajadores de las flores de Colombia), que se preocupan por la lucha de los derechos de los hombres y mujeres que trabajan en condiciones de opresión y explotación. Ellos también hacen mítines en las oficinas principales del mismo grupo Dole (y en las otras importadoras de flores de Ecuador y Colombia), que se localizan en Miami y otras ciudades, en donde los trabajadores tampoco tienen las condiciones laborales optimas para desempeñar sus trabajos, “es una cadena interminable de abusos laborales desde las fincas hasta que las flores llegan a las tiendas de Estados Unidos”.

Creo que esta es una evidencia de que en la lucha los trabajadores de las flores y de otros sectores no están solos, es una lucha de todos. Si bien es cierto que es un esfuerzo que tratan de aplacar aquellos que ostentan el poder y los medios de comunicación, es una lucha creciente desde varios sectores: de los trabajadores, de los estudiantes, de los campesinos, de los citadinos, de colombianos y extranjeros, de todos y para todos. Esta es una lucha por los derechos del ser humano, que trabaja, que vive, que siente y que no descansa para encontrar la felicidad por fuera de la economía neoliberal.

* Estudiante de Licenciatura en Idiomas de la Universidad Distrital