Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Benilda expande el negocio a costa de acogotar a los asalariados

Los trabajadores de Benilda S.A. C.I. se sienten agobiados por la recarga laboral. En el área de rosas, la ingeniera Maria Cristina, dio la orden de trasladar a la parte de clavel a un grupo de 12 operarios, con el fin de bajar costos, y de esa forma duplicar el número de camas a los que quedaron en rosas. Anteriormente a cada operario le daban de 35 a 40 camas, ahora le dan 70 y 75 camas de rosas para mantenerlas al día en todas las labores culturales. Además, la empresa asignó, no camas contiguas, sino dispersas, de tal manera que el operario tiene que hacer un mayor recorrido, no obstante se le exige el mismo rendimiento.

Los trabajadores de Benilda S.A. C.I. se sienten agobiados por la recarga laboral. En el área de rosas, la ingeniera Maria Cristina, dio la orden de trasladar a la parte de clavel a un grupo de 12 operarios, con el fin de bajar costos, y de esa forma duplicar el número de camas a los que quedaron en rosas. Anteriormente a cada operario le daban de 35 a 40 camas, ahora le dan 70 y 75 camas de rosas para mantenerlas al día en todas las labores culturales. Además, la empresa asignó, no camas contiguas, sino dispersas, de tal manera que el operario tiene que hacer un mayor recorrido, no obstante se le exige el mismo rendimiento.

Como si fuera poco, las humillaciones son el pan de cada día. La supervisora Sandra Vásquez se dirige al personal a los gritos y con malas palabras; si un obrero le pide permiso, ella lo niega aduciendo que hay mucho trabajo. Ya algunas trabajadoras han sido castigadas, incluso hasta con 8 días de sanción, por haberse visto obligadas a tomarse el tiempo que necesitaban con urgencia y que reiterada y caprichosamente les negaron.

Los retrasos en los pagos siguen siendo frecuentes, lo mismo que las consignaciones de la seguridad social. En contraste con esto, la familia Mejía, propietaria de la empresa, se dedica a acrecentar sus negocios. Por ejemplo, aspiran a quedarse con una buena parte de Flores La Sabana, de la que ya tiene en arriendo la finca El Rodán, en la cual ha pedido que le permitan hacer inversiones por más de mil setecientos millones de pesos; y en las primeras rondas de la subasta de la finca Los Pinos ofreció cerca de cuatro mil millones, para quedarse con ella.

Como si fuera poco, la empresa incitó al gerente del Fondo de Empleados, Herman José López, a conformar una Cooperativa de Trabajo Asociado, quien procedió a hacerlo, pasándose por la faja a la propia junta directiva del Fondo. Es claro que la empresa pretende montar la contratación de trabajadores a través de este engendro, cuya única función es la de desconocer los escasos derechos que aún perviven y generalizar el trato atrabiliario que le dan a la gente los capataces al estilo del señor César Walteros, de la cooperativa Plasticar.

En Benilda hay que unirse contra los atropellos; para ello es necesario derrotar al sindicato patronalista, que con su complicidad estanca la posibilidad de librar con éxito la lucha.