Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Cóndor: prueba de la confabulación antisindical

El pasado 23 de agosto, el Tribunal Superior de Cundinamarca, Sala Laboral, liquidó el Sindicato de Trabajadores de C.I. Flores Cóndor de Colombia S.A., Sintracondor. Esta sentencia es una prueba palmaria de cómo en Colombia la justicia y la ley son cómplices de los abusos del capital contra los asalariados.

El pasado 23 de agosto, el Tribunal Superior de Cundinamarca, Sala Laboral, liquidó el Sindicato de Trabajadores de C.I. Flores Cóndor de Colombia S.A., Sintracondor. Esta sentencia es una prueba palmaria de cómo en Colombia la justicia y la ley son cómplices de los abusos del capital contra los asalariados.

Sintracondor se había fundado en el mes de mayo de 2005 en respuesta a la brutal desmejora de las condiciones laborales y a las humillaciones del gerente Víctor León. Desde un comienzo, este personaje ultrajó y amenazó a quienes se atrevieron a adherir a la naciente organización. Mediante calumnias despidió a varios afiliados e impuso la renovación del pacto colectivo para mantener los salarios de los sindicalizados más bajos que los del resto del personal. Sistemáticamente obligó a los obreros a firmar cartas de desafiliación del sindicato, con el objeto de disolverlo.
Sintracondor entabló diversas acciones legales para frenar la descarada labor antisindical de Víctor León, pero la pesada tramitología a la que se someten las quejas de los obreros facilitó las maniobras de los patronos. Por ejemplo, el sindicato presentó su pliego de peticiones y la empresa se negó a cualquier acuerdo. Entonces, Sintracondor solicitó, en el mes de noviembre de 2006, la convocatoria de un tribunal de arbitramento para que resolviera el petitorio. Sólo hasta marzo de 2007, el Ministerio de la Protección convocó el tribunal, pero la empresa manipuló para no atender dicha convocatoria. En agosto, cuando el Tribunal Superior de Cundinamarca resolvió disolver el sindicato, el tribunal de arbitramento aún no se había podido constituir.

Más grave aún es el hecho de que el Tribunal Superior haya disuelto el sindicato apoyándose en cartas de desafiliación, que nunca llegaron a Sintracondor y que el gerente recogió acudiendo al chantaje. El sólo hecho de que la empresa allegue al proceso dichas cartas constituye una prueba de la injerencia patronal en la actividad del sindicato, y de la violación, por parte de Víctor León, de las leyes laborales, hecho protuberante frente al cual el Tribunal hizo la vista gorda.

El señor León, uno de los más patanes capataces de la floricultura, procedió, sin que se hubiera ejecutoriado la sentencia antisindical, a despedir a las compañeras directivas Efigenia Villaquirá, María Mortigo, Flor Padilla, Stella Salazar, Gladis Salgado, Martha Riaño, Nohora Rincón y Lilia González. El mencionado gerente tuvo el descaro de acusarlas de bajo rendimiento y de causar daños en los cultivos para despedirlas alegando “justa causa”.

Untraflores rechaza enérgicamente esta persecución, convoca a las organizaciones nacionales e internacionales para que denuncien a la empresa Cóndor, al Ministerio de la Protección Social y a los tribunales cómplices, y manifiesta que estos desmanes son un motivo más para perseverar en la batalla de los obreros de la floricultura.