Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Despidos y más agresiones en Cóndor

Rechazamos atropello contra Stella Salazar
Una vez más Víctor León se ha cebado cobardemente en una obrera. Con vulgaridades y sin permitirle defenderse le comunicó una sanción de una semana, de la cual le entregó una copia ilegible. Este grotesco personaje no se convence de que frente a su villanía se levanta imbatible la dignidad de las sindicalistas de Sintracóndor. 
 
El miércoles 28 de febrero la empresa lanzó al  desempleo a 8 operarios de Cóndor, cinco que tenían contrato a término indefinido y a una buena parte de los temporales, iniciando así un drástico recorte de personal. A los pocos días, a pesar de que Victor León, el peor tiranuelo  de la floricultura,  jurara y perjurara que nadie más saldría, una vez más haciendo burla de la palabra empeñada arremetió contra un número casi igual al anterior e inició el recorte de la nómina.
 
La mayoría de los despedidos padece serios problemas de salud, contraídos en los cultivos a causa de la explotación a la que los sometieron por años, a la ausencia de previsión de riesgos profesionales y seguridad industrial y, entre otras cosas, a la criminal violación de las restricciones médicas por parte de la compañía. De ñapa, aunque las afecciones respiratorias, de columna,  túnel de carpo, etc, están catalogadas como profesionales, las ARP se niegan a calificarlas o las puntúan muy bajo para no perder un solo centavo de sus millonarias ganancias. Los negocios de la empresa y de las aseguradoras florecen a costa del marchitamiento de la vida y salud de miles de obreros.
 
Los despidos pronto cobijarán a los operarios de mayor edad y hasta a quienes gozan de buena salud pero tienen contrato a término indefinido, pues es claro que la empresa busca reducir de manera ostensible los costos de producción, fundamentalmente recortando los laborales. Pretende producir la misma cantidad de flor con un número menor de operarios, es decir, aumentando fuertemente la carga de trabajo; pagar escasamente el salario mínimo y, si es posible, seguir evadiendo las prestaciones sociales, pero que podría hacer más fácilmente si el grueso del personal es contratado a través de cooperativas y temporales.
 
El recorte de la nómina y las otras medidas encaminadas a barrer los escasos derechos de los operarios no han avanzado con la celeridad que Flores Cóndor quisiera, debido a la lucha que a cada una de estas cosas le opone Sintracondor. Un claro ejemplo de que el sindicato es una piedra del zapato es la multa de diez salarios mínimos que acaba de imponerle a la empresa la Supertendencia Nacional de Salud, mediante la resolución No 159,  fruto de la queja interpuesta contra la evasión en el pago de la seguridad social en salud. La resolución, en su artículo 4, también le ordena cancelar cumplidamente dicha obligaciones, pues “el no pago de los aportes adeudados a la Seguridad Social en Salud, dará lugar a la imposición de multas sucesivas tal como lo dispone el artículo 230 de la Ley 100 de 1993.
 
Cabe resaltar igualmente que, a pesar de la arrogancia de dicho “señor”, en los próximos días se reunirá el Tribunal de Arbitramento, para discutir y resolver las demandas hechas por los operarios en el pliego peticiones. La convocatoria del Tribunal es la prueba más fehaciente de que fracasó la política de liquidar el sindicato.
 
La empresa no cejará en el empeño de envilecer los salarios. A los trabajadores, como lo viene haciendo el sindicato, no les queda una salida distinta que hacerle frente a este designio.