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Exigimos a Benilda el reintegro inmediato de Uriel Mora y Griselia Ángel

El pasado 12 de abril, la empresa Benilda despidió de la manera más arbitraria a los compañeros Uriel Mora y Griselda Ángel, exdirectiva de Asotraben y esposa de Uriel. Uriel, elegido para negociar el pliego de peticiones de Asotraben, mantuvo una firme actitud durante el proceso y gracias a su consecuencia dio un vuelco a la forma de gestionar el pliego, pues esta vez no se adelantó a espaldas de los trabajadores, sino con su concurso. La negociación del año pasado alcanzó algunas importantes reivindicaciones y se granjeó el apoyo de la inmensa mayoría de los obreros. Los directivos de Asotraben y Fetraboc no se preocuparon por aforar a Uriel Mora ni a Griselda Ángel y son cómplices del atropello de la gerencia. Untraflores rechaza esta arbitrariedad y exige el inmediato reintegro de estos valiosos dirigentes.
El pasado 12 de abril, la empresa Benilda despidió de la manera más arbitraria a los compañeros Uriel Mora y Griselda Ángel, exdirectiva de Asotraben y esposa de Uriel. Uriel, elegido para negociar el pliego de peticiones de Asotraben, mantuvo una firme actitud durante el proceso y gracias a su consecuencia dio un vuelco a la forma de gestionar el pliego, pues esta vez no se adelantó a espaldas de los trabajadores, sino con su concurso. La negociación del año pasado alcanzó algunas importantes reivindicaciones y se granjeó el apoyo de la inmensa mayoría de los obreros. Los directivos de Asotraben y Fetraboc no se preocuparon por aforar a Uriel Mora ni a Griselda Ángel y son cómplices del atropello de la gerencia. Untraflores rechaza esta arbitrariedad y exige el inmediato reintegro de estos valiosos dirigentes.
Entre las 6 y las 9 de la mañana del miércoles 21 de marzo todos los trabajadores de contrato del área de San Marino, ejemplarmente, cesaron labores. La gota que hizo estallar la pequeña pero importante protesta fue el zarpazo que la cooperativa Acción Integral le metió a los paupérrimos salarios: descaradamente se inventó una cuota de asociación de $4.000 y un aporte quincenal de  $2.500 y cobró un seguro funerario de $ 5.000. La merma en las remuneraciones la ha acompañado de una buena carga de maltratos e iniquidades. Estas y otras tantas vilezas son el resultado de la contratación temporal que impuso Benilda hace unos siete años, cuando todos los operarios estaban contratados directamente con la compañía. La situación se ha venido agudizando, porque en los últimos seis meses una parte del personal ya no se contrata únicamente con las cooperativas y temporales que lo venía haciendo (Asistencia Laboral y Plasticar), sino que a partir del pasado 15 de marzo lo hacen también a través de Acción Integral, con el claro propósito de meterle un mordisco a las remuneraciones y embolatar el pago del subsidio familiar y seguridad social, los cuales no se pagan hace más de seis meses.

Además de lo anterior, los intermediarios son una insustituible arma de los empresarios para redoblar la explotación. Por ejemplo, 25 trabajadores del área de descargue y cable vía laboran en condiciones insoportables. Hace ya casi 6 meses el supervisor encargado de estas actividades fue reemplazado por el señor Nelson Casallas, un operario al que para ascender no le importa pisotear a sus propios compañeros, y quien desde entonces ha impuesto un ritmo de trabajo extenuante que envilece los salarios y estropea la salud. Sin contemplaciones, exige que los vehículos se descarguen en apenas una hora, cuando antes esta tarea tomaba tres, forzando así a que en cada viaje se traslade a los burros ya no dos sino casi diez lonas; que los jinetes transporten el doble de carros de flor, es decir 24. Por su parte, el personal encargado de los despachos de flor al aeropuerto mucha veces trabaja hasta bien entrada la noche, pero como son temporales no tienen derecho al pago de la bonificación. Como en los días de la esclavitud, al señor Casallas únicamente le hace falta restallar el lapo sobre las espaldas de los trabajadores, pues éstos sufren los peores tratos y humillaciones y a diario se les amenaza con el despido.

Por el lado de la poscosecha las cosas no son mejores. Las señora Nubia Ramírez, en ocasiones al mando de la sala de clasificación, y Deysi Salamanca, auxiliar de línea, humillan a las clasificadoras; programan labores hasta bien entrada la noche y, aun cuando la convención vigente establece que a quienes trabajen hasta las 6 p.m. se les debe dar un refrigerio reforzado y una comida a quienes lo hacen después de las 7 p.m., lo único que está recibiendo el personal que labora es una miserable gaseosa y un pan. La situación de los operarios contratados a través de intermediarios es aún peor, pues no se les da nada. El pasado lunes la poscosecha fue programada hasta las 9 p.m y todo lo que recibieron fue un simple café helado y redulce.

Como puede verse la empresa no cejará en el empeño de arrasar todas las conquistas de los trabajadores y en abaratar al máximo la mono de obra.

El cobro de los aportes y el seguro excequial no son una cosa distinta que un nuevo zarpazo de las cooperativas y oficinas temporales contra los pírricos salarios. Sin duda, Cabe imaginar que detrás del negocio se encuentra Benilda, Esto es posible gracias a que desde hace unos siete años la compañía, con el fin de rebajar los salarios, golpear la estabilidad y evadir el pago algunas prestaciones, reemplazó los contratos directos por temporales.