Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Valerosa lucha proletaria en Flores de la Sabana

Huelga en Flores de la Sabana
Los huelguistas marchan hacia el municipio de Gachancipá
Demandando el pago de quincenas, los abonos de las cotizaciones de seguridad social y pensiones y la indemnización legal, los trabajadores de Flores de la Sabana adelantaron una combativa huelga durante más de un mes 
 
El pasado 13 de febrero, cerca de 2.000 trabajadores de Flores la Sabana entraron en huelga para exigir el pago de cinco quincenas atrasadas, de seguridad social, pensiones y subsidio familiar, entre otros. El movimiento se mantuvo hasta el 16 de marzo.

Durante más de un mes, cerca de 2.000 operarios se mantuvieron en huelga, controlaron las fincas y marcharon por municipios y universidades. Su arrojo muestra cómo la indignación va convirtiéndose en rebeldía

Huelga en Flores de la Sabana
La huelga en la finca Los Pinos
Por Alfonso Hernández
El pasado 13 de febrero, cerca de 2.000 trabajadores de Flores la Sabana entraron en huelga para exigir el pago de cinco quincenas atrasadas, de seguridad social, pensiones y subsidio familiar, entre otros. El movimiento se mantuvo hasta el 16 de marzo.

La empresa, que nació hace 37 años, poseía siete fincas en las cuales cultivaba flores de exportación: Sabana Central y Santa clara, ubicadas en la vía a Guaymaral, Pinos 1, 2 y 3, en la carretera que conduce a Sesquilé; el Rodán, en el municipio de Ventaquemada, y el Triángulo, en inmediaciones de Simijaca.

A lo largo de varios años, dicha compañía descontó de los salarios los aportes correspondientes a la seguridad social y pen-siones, dineros que no consignó a las EPS ni a los fondos correspondientes, al punto de que a algunos operarios les llegó adeudar hasta siete años de cotizaciones. También incumplió con su deber de consignar las cesantías y, el año pasado, no canceló la última quincena de mayo ni la primera de junio. Al iniciarse la protesta no había abonado ni un peso de salarios este año. A la vez que violaba de manera tan descarada sus deberes, sometía a los obreros a las peores humillaciones, obligándolos a trabajar hasta altas horas de la madrugada, los ingenieros cerraban las puertas y no permitían la salida del personal, y los gerentes de las fincas les decían a quienes reclamaban sus salarios que si no querían trabajar podían irse.

Alejandro Torres
Alejandro Torres, asesor de Untraflores
Flores de la Sabana, filial de Asocolflores, aprovechó el sistema de contratistas y las cooperativas de trabajo asociado para explotar despiadadamente a centenares y centenares de asalariados. Esta firma fue una muestra del extremo al que han llegado los abusos en la industria florícola. Para cometer todos estos desafueros, la compañía contó con la complicidad de Sinflorcol y de Fetrabog, organizaciones sindicales patronalistas, acaudilladas por el veterano traidor Luis Ernesto Medina.

Ante las infamias de Flores de la Sabana y su sindicato de bolsillo, un grupo de trabajadores decidió fundar Sintrasabana y, bajo la dirección de Untraflores, comenzó a denunciar a la gerencia y a los esquiroles; fue así como el día 13 de febrero, de manera audaz, Sintrasabana y Untraflores llamaron a la huelga y recibieron el respaldo de la casi totalidad de los operarios de las haciendas Pinos uno, dos y tres, Sabana Central y Santa Clara.

Huelga en Flores de la Sabana
Huelga en Flores de la Sabana
El propósito de la gerencia y los correveidiles de Sinflorcol consistía en hacer que la gente trabajara hasta el final de marzo de manera gratuita, ya que la producción de San Valentín había sido vendida anticipadamente y la empresa se veía enfrentada a un proceso de liquidación forzosa por su incumplimiento con otras acreencias. Pero Sintrasabana y Untraflores respaldaron la decisión, aprobada por abrumadora mayoría, de mantenerse en huelga mientras no se cancelarán al menos las quincenas atrasadas.

El día miércoles 15 de febrero, los obreros tomaron el control de las fincas y organizaron turnos de día y de noche para impedir que la gerencia controlara las instalaciones, pues los operarios entendieron que era necesario cuidar cada equipo para que, al liquidarse la firma, los activos existentes garantizaran el pago de sus salarios y prestaciones sociales.

Patricia García
Patricia García, dirigente de Untraflores
A lo largo del movimiento, los trabajadores hicieron gala de valor y decisión y no toleraron más la arrogancia ni los engaños de los empresarios. A la vez que controlaron las haciendas, grupos de obreros se desplazaron a los municipios circunvecinos a denunciar los atropellos de que eran víctimas y a convocar la solidaridad de las gentes, quienes aplaudieron a los luchadores de Sintrasabana. Los mitines sellevaron a cabo también frente a las oficinas de la empresa en Bogotá, en la calle 90, y frente a la superintendencia de sociedades. Los huelguistas recibieron el cálido apoyo de estudiantes de las universidades Nacional y Distrital, entre otras. Estos aguerridos obreros después tuvieron que enfrentar las maniobras que se cocinaban para despojarlos de la indemnización que les corresponde al liquidarse la empresa. A lo largo del movimiento, los trabajadores hicieron gala de valor y decisión y no toleraron más la arrogancia ni los engaños de los empresarios. A la vez que controlaron las haciendas, grupos de obreros se desplazaron a los municipios circunvecinos a denunciar los atropellos de que eran víctimas y a convocar la solidaridad de las gentes, quienes aplaudieron a los luchadores de Sintrasabana

La situación laboral vivida en Flores de la Sabana no es distinta de la que afrontan los proletarios en las otras productoras de flores, ya que el robo de las prestaciones sociales, las humillaciones y el no pago de salarios son el pan de cada día; por lo tanto, el arrojo de estos obreros es un ejemplo que deben seguir los más de 90.000 que la-boran en los plantíos de flores.
Mientras se cometen semejantes injusticias, el Ministerio de la Protección Social hace la vista gorda y pasan años y décadas sin que tome ninguna medida contra el despojo de que son víctimas las gentes laboriosas, pero se muestra muy diligente para entorpecer la formación de sindicatos independientes; hoy es cada día más claro que dicho ente gubernamental es cómplice de la despiadada explotación de la mano de obra y de que todo el llamado Estado Social de Derecho no es otra cosa que la alcahuetería con los poderosos y la cruda opresión para los desposeídos.

El porvenir digno de los esforzados obreros y de Colombia no provendrá de la complacencia con los oligarcas internacionales, ni de las instituciones de la república arcaica avasallada por los Estados Unidos, sino del batallar resuelto por la soberanía y el bienestar.