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El nuevo pacto: un atraco contra los derechos obreros

En Flores Cóndor, los patrones impusieron un nuevo Pacto Colectivo que lejos de mejorar las condiciones laborales y salariales, las empeora gravemente. Los cambios disminuyen el subsidio de alimentación y arremeten contra las primas extralegales de junio y diciembre y la de vacaciones y se hace un ridículo aumento del salario.
En Flores Cóndor, los patrones impusieron un nuevo Pacto Colectivo que lejos de mejorar las condiciones laborales y salariales, las empeora gravemente. Los cambios disminuyen el subsidio de alimentación y arremeten contra las primas extralegales de junio y diciembre y la de vacaciones y se hace un ridículo aumento del salario.
 
El costo de la valera pasará de $26.000 mensuales a $33.800, con lo cual el subsidio de alimentación sufrirá una considerable merma.
 
Argenis Bernal presidenta de Sintracóndor En cuanto a los pagos adicionales a las primas de junio y diciembre, estos quedaron condicionados a que se produzcan como mínimo 175 tallos por metro cuadrado. Con este requisito, los patronos pretenden matar dos pájaros con un solo escopetazo: escamotear el pago de la sobreprima y establecer un mecanismo de presión para que se aumente el rendimiento. El número de tallos que se impuso como exigencia para tener este derecho, significa un incremento de 15 por ciento en la productividad actual de la finca, el cual será medido por la propia gerencia experta en hacerles trampas a los empleados. Así, la empresa conviertió estas prestaciones en un espejismo al paso que redobla la explotación.
 
Con el objeto de ir desmontando la prima de vacaciones, el gerente, Víctor León, se ha dado a perorar que ellla no estaba en el pacto sino que la concedía por pura «generosidad». Otro gran embuste, de los que acostumbra este personaje, porque esa prima estaba claramente consignada en el artículo séptimo, del mencionado pacto.
 
Y qué decir del «aumento» salarial, aplicado con un sistema marrullero, que consiste en dividir su monto total en trimestres, de tal forma que si la supuesta alza fue en total de $22.000, como sucedió este año, esta cantidad no se paga desde el primer mes en que rige, como se hace normalmente, sino que apenas se sube la cuarta parte, es decir $5.500, esta cifra se mantiene por tres meses; luego, para el segundo trimestre, se suben otros $5.500, y así sucesivamente, de tal forma que los $22.000 no vienen a verse sino en el último trimestre de vigencia del pacto.Así, el aumento total del año que debería ser de $264.000 (resultado de multiplicar 22.000 x 12), se reduce a $165.000; al trabajador le roban $99.000, más de $8.000 mensuales. En realidad el «alza» fue de apenas $13.750, la cual para la mayoría de los operarios no alcanza a llegar al 3%. El atropello es tan grande que este porcentaje no alcanza ni siquiera a cubrir la subida de los precios, superior al 4%, según las propias cifras del gobierno, que también son amañadas. Así, en lo que queda de este año y la mitad del otro habrá menos pan en los hogares de los sacrificados operarios de esta empresa.
 
Y Cóndor, cinicamente, pretende enmascarar todos estos  zarpazos al sueldo y las prestaciones haciendo alharaca con unos míseros ajustes que llegan a una parte muy pequeña de los operarios, por ejemplo, en auxilios como el de matrimonio, al que únicamente tuvieron acceso 8 parejas el año pasado, o con los $5.000 pesos más en el subsidio de educación de los trabajadores, que estos no pueden aprovechar porque las extenuante jornada les impiden matricularse en cualquier centro de formación; en cambio, no le subió un peso al auxilio educativo de  los hijos.
 
En fin, Cóndor les exige a sus operarios aumentar la producción hasta que desfallezcan sobre las eras y las mesas de clasificación, mientras la empresa los compensa rebajándoles el salario y arrebatándoles las prestaciones; aparte de seguir defraudándoles el subsidio; embolsillándose la plata de las cotizaciones de salud y pensiones, que sí descuenta a tiempo; dejando de consignar las cesantías; y negándoles hasta las dotaciones.

Queda demostrado, una vez más, que los trabajadores no pueden esperar nada bueno de instrumentos como los  pactos colectivos, que elaboran las propias administraciones y, por lo tanto, no recogen los reales intereses de los operarios, ni se discuten con sus auténticos voceros, sino que los empresarios escogen a dedo a quienes los «negociarán», mientras la mayoría ni siquiera puede opinar.

En la campaña de promoción de su pacto, la empresa, que ha hecho de la mentira y la calumnia sus armas predilectas, ha llegado al colmo de insinuar que el sindicato propuso acabar los contados beneficios que aún quedaban en pie.Ha tenido, además, el descaro de pedirles incrementar el rendimiento laboral y la jornada, pero que acepten sin chistar los retrasos que se vienen presentando en el pago de las horas extras.

Aunque Sintracóndor, debido a la implacable persecución del gerente no cuenta aún con un respaldo mayoritario, está convencido de que llegará el tiempo en que todos los obreros le darán la razón. Por ello, se ha propuesto no desmayar en el cumplimiento de su deber de explicar y denunciar cada nueva infamia de la empresa.