Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Trabajadores de Flores del Campo paran

Por incumplimiento en el pago de salarios y prestaciones

 
Por: Esperanza Cerero, secretaria general de Untraflores
Flores del Campo, empresa ubicada en Gachancipá, al norte de la sabana, utiliza artimañas para mantener explotados y engañados a los trabajadores. Desde hace más de un año sus trabajadores no reciben el subsidio familiar, se atrasa permanentemente en los aportes de seguridad social y retrasa el pago de los salarios. El incumplimiento con la contribución a la Caja de Compensa- ción se ha convertido en una verdadera rebaja del salario de los operarios equivalente a más o menos $ 15.000 por cada hijo, muchos de ellos tienen familias numerosas. Además, por esta indolencia varios operarios han perdido el subsidio de vivienda, que se tramita a través de estas cajas, luego de hacer trámites engorrosos e invertir por lo menos $ 20.000 en papeleo. La morosidad en el pago de las EPS se convierte en un verdadero martirio cada vez que un empleado o alguno de sus beneficiarios tienen que acudir a la atención médica.
 
En cuanto al sueldo, la empresa ha venido cambiando a su antojo la forma de pago. Primero cancelaba cada 15 días y luego, cada mes, pero el de abril apenas lo consignó parcialmente. Esto colmó la paciencia de los obreros y el 3 de mayo anterior decidieron parar las labores durante tres horas, a partir de las 6 y hasta las 9 de la mañana, negándose a obedecer las órdenes de supervisores e ingenieros, quienes de una u otra manera querían obligarlos a irse a sus puestos pasando por alto sus justos reclamos. Pero, aun así, se mantuvieron firmes exigiendo la presencia del dueño de la compañía. El empresario, Augusto Ramírez Koppel, ante esta presión, se presentó en el cultivo y ofreció pagar inmediatamente el saldo del salario de abril y cancelar las demás deudas en junio, lo cual hasta ahora no ha hecho. De todas maneras no quiso comprometerse a firmar un documento con sus promesas, como se lo exigieron los trabajadores. Pero eso no es todo, estos valientes trabajadores se atrevieron a pasar un memorial al empresario reclamando todo lo dejado de percibir.
 
El patrón argumenta que la empresa se encuentra económicamente mal, que es posible que tenga que cerrar el cultivo o asociarse con otros inversionistas para salir de las dificultades. En muchas ocasiones, con una actitud arrogante, les dice a los trabajadores que las puertas están abiertas para el que se quiera ir. En efecto, con el pretexto de los problemas económicos la empresa busca que los trabajadores antiguos se aburran de los incumplimientos y se marchen sin reclamar los derechos que les corresponden. También al amparo de las dificultades los patrones han cometido el abuso de hacerse prestar la mayor parte de los dineros del fondo de empleados y de incumplir reiteradamente con los compromisos de  pago; mientras tanto, cuando los trabajadores —que son los dueños del fondo, ya que éste se forma con sus aportes— solicitan un préstamo para cubrir una emergencia, siempre se les da la misma respuesta: que no hay plata.
 
A pesar de las promesas, la situación empeoró. El 28 de mayo el propio doctor Ramírez les informó a los trabajadores que demoraría nuevamente el pago de la mensualidad, la cual consignaría sólo hasta el 11 de junio. Por estos mismos días Codensa le suspendió, por deudas, el servicio de energía eléctrica a la empresa, pero ahí sí se movieron a resolver rápidamente el problema, lo cual no hacen cuando se trata de las deudas con los trabajadores o los pequeños empresarios que les prestan otros servicios, como es el caso de los transportadores del personal a algunos de los cuales tienen al borde de la ruina, ya que les debe dos años de servicios, unos 90 millones de pesos. Los trabajadores no se explican el por qué de tanto incumplimiento de la compañía cuando es sabido que en ésta se producen flores reconocidas por su excelente calidad —Flores del Campo goza del prestigio de producir una variedad de rosa muy apreciada por los compradores internacionales—.

En desarrollo de su actividad en el norte de la sabana de Bogotá Untraflores ha conocido de esta situación. Les hemos hecho saber a estos compañeros que la principal herramienta que tienen para exigirles a sus patrones aunque sea el cumplimiento de las mínimas garantías legales como el pago puntual del salario, el subsidio familiar o los aportes de salud y de seguridad social es la de unirse y organizarse, formar su organización sindical. Que no es justo que los patrones siempre encuentren el dinero para cumplirles a los bancos, para invertir en otras compañías, para darse la gran vida, mientras que dejan para lo último sus obligaciones con los obreros sin quienes sus empresas ni siquiera podrían existir.

A una de las últimas reuniones, realizada en Gachancipá el pasado 6 de junio, en la cual impartíamos asesoría sindical y jurídica a operarios de distintas empresas se aparecieron la jefe de Relaciones Humanas de Flores del Campo y su asistente. Los directivos de Untraflores protestaron por su presencia porque así la empresa pretendía amedrantar a los trabajadores para que no ejerzan los derechos de reunión y organización como sí lo hacen los empresarios a través de Asocolflores, sin que los trabajadores se metan a sus reuniones.