Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

La huelga en Ecopetrol

El 26 de mayo pasado los obreros del petróleo, afiliados a la Unión Sindical Obrera, USO, concluyeron una huelga general que duró 35 días. El movimiento se orientó a defender los hidrocarburos del país contra el asalto de las multinacionales; la existencia de Ecopetrol como empresa estatal; la convención colectiva que consigna los derechos obtenidos en decenios de luchas ardorosas, y la existencia del sindicato. Uribe trató despóticamente la batalla proletaria: la declaró ilegal, militarizó las instalaciones, judicializó y encarceló activistas, despidió 250 trabajadores.

El mandatario no permitiría que alguien se opusiera a su designio de seguir colmando de gabelas a los monopolios, principalmente estadounidenses, que saquean a dos manos la riqueza que yace en el subsuelo colombiano. En el Plan de Desarrollo les concedió prorrogar los contratos de asociación hasta agotar los pozos; ya lo hizo con el gas de la Guajira y el crudo de Caño Limón y ha anunciado que lo hará con Cupiagua, Cusiana y otros ricos yacimientos que deben retornar al país en los próximos años. También les ofreció privatizar las refinerías, los oleoductos y poliductos y subir escandalosamente los precios de los combustibles para hinchar, a costa del sufrimiento popular, las cuentas de  Texaco, Shell. Esso y Mobil.

Pero la medida más oprobiosa la tomó el 26 de junio del año pasado al expedir el decreto 1760, que le arrancó a Ecopetrol la administración del gas y el petróleo, entregándosela a un nuevo ente, la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Ésta, el pasado 13 de abril, les presentó a las trasnacionales el nuevo contrato llamado «concesión moderna» que, entre otros privilegios, les permite alzarse con el 100% de la producción sin tener que compartir ni un solo barril de petróleo, ni un solo pie cúbico de gas con Ecopetrol. Con todas estas medidas a nuestra primera empresa le espera una rápida agonía.

Pero, así como Uribe ha sido obsequioso con los amos extranjeros se ha mostrado tirano con el obrerismo. En respuesta al pliego de peticiones, presentó un contrapliego para barrer la convención. No negoció directamente, nombró un tribunal de arbitramento, cuyo laudo arrasó la estabilidad y los derechos de seguridad social; no aumentó los salarios de 2003; entregó a la subcontratación áreas enteras de la empresa. Semejantes decisiones fueron validadas por la Corte Suprema de Justicia.

La huelga denunció estas tropelías, y estamos seguros de que los trabajadores petroleros sabrán extraer las lecciones de su reciente lucha y continuarán bregando por sus reivindicaciones y por las de la nación.