Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Necesidad de oponerse a los excesos de trabajo

Beatriz FuentesPor Harut Beatriz Fuentes
La furiosa competencia del capitalismo en todo el mundo ha generado una política neoliberal,  que en Colombia empezó a imponer el ex presidente César Gaviria Trujillo, quien con la Constitución de 1991 dio enorme impulso a las ganancias de las empresas multinacionales en detrimento de la masa laboriosa.

Con ese fin se ha venido agravando la sobrecarga laboral, que se ha extendido en la Sabana de Bogotá. En los cultivos y bouqueteras de flores, con el afán de competitividad y productividad, abusan de las necesidades de los obreros e incluso atentan contra su  salud e integridad, inventando a diario métodos, programas y sistemas que pretenden extraerles hasta la última  gota de sudor. 

Es el caso de  Benilda S.A., que conforma grupos que deben desempeñar una misma función durante todo el día; con esto la faena se hace más agobiante mientras que la empresa logra disminuir la mano de obra: lo que antes estaba a cargo de 60 personas ahora lo hacen 50.

Splendor Flowers hace 3 años creó el programa de remuneración por resultados, consistía en asignar más camas de las establecidas por el SISPRO (sistema de producción); a quien se atrasara, se le obligaba a continuar, gratuitamente, después del horario, para sacar los atrasos provocados por el programa; en vez de pagar horas extras, la empresa daba una mísera bonificación. Este programa se terminó gracias a la fundación de Sintrasplendor, que lo denunció como una forma salvaje de explotación, pero, de manera obstinada, la compañía inventó el sistema en línea, que consiste en asignar permanentemente el mismo oficio; todo cronometrado y planillado con el fin de imponer la mínima cantidad de tiempo por tarea, así esto genere consecuencias de salud por movimientos repetitivos. Además, con el apuro de sacar los promedios exigidos, los trabajadores se abstienen de ir al baño o salir a tomar agua y, lo peor, todo es en vano, pues al final ningún rendimiento satisface a los patrones.

Existen otros métodos de superexplotación. El banco de horas consiste en acumular deuda en tiempo durante las temporadas bajas, que se debe pagar en las temporadas altas con jornadas que se prolongan hasta 16 horas, de domingo a domingo, desde luego sin percibir horas extras. Hay algunas empresas en las cuales se debe pagar el tiempo que se utiliza en permisos por calamidades o para ir al Seguro Social. A los pasantes del SENA los cargan con todo tipo de funciones, excediendo  las que les corresponden, y solo les pagan una miseria. Los empresarios, tratando de justificar sus brutales políticas de productividad, echan la culpa al dólar, a la tasa de cambio y a la competencia. Pero quienes con nuestro sudor hemos hecho de la floricultura el cuarto renglón de exportación, no permitiremos que se sigan violentando los mínimos derechos y bregaremos para que el empleo sea digno y bien pagado; sobre todo, defenderemos el derecho a expresarnos y a engrandecer nuestro sindicato, Untraflores.