Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

La tragedia del transporte en las flores

Lo que puso al descubierto la tragedia del bus de Splendor

El recorte de costos ocasiona desgracias 

La cifras demuestran que la mezquindad de los floricultores pone en riesgo la vida de los asalariados. Splendor se embolsilla la incidencia prestacional del subsidio del transporte.

Sepelio de los dos obreros de Facatativá
Miles de personas concurrieron al sepelio de los dos obreros que fueron sepultados en Facatativá


Editorial 

El fatal accidente ocurrido el jueves 14 de julio ha puesto de nuevo en evidencia que quienes laboran en las floras de la Sabana lo hacen en condiciones lamentables, y ha dado un luctuoso mentís a la propaganda de Asocolflores, cuando afirma que aquí los patrones respetan los derechos y ofrecen prestaciones y garantías a manos llenas.

Si el transporte adolece de las graves deficiencias expuestas en esta edición de Florecer, ¿qué se puede esperar de los sistemas de fumigación, salud y demás? La verdad es que las consignas de bajar costos y de aumentar la productividad han llevado a las empresas a una carrera en la que no les importa poner en riesgo la salud o la propia vida de los operarios. La mezquindad exacerbada no deja lugar ni a las consideraciones humanitarias, tan pregonadas en estos tiempos.

Que lo dicho se atiene cabalmente a la verdad lo demuestra el que después del siniestro, la Dole no asume ninguna responsabilidad y se limita a culpar a los transportadores -a quienes también explota inmisericordemente-, y en ninguna parte se toman medidas serias y permanentes para precaver nuevas calamidades, al punto de que pocos días después, y en medio de los operativos de control vial, ocurrió otro choque, esta vez de un bus de la empresa Parker.

Los empresarios no quieren evitar las desgracias; pretenden impedir que se denuncien las causas, que se conozcan, que se establezca la culpabilidad. Por ello, llevan años dedicados a chantajear groseramente con la desocupación: cuando se les reclama que los buses no cumplen las estipulaciones mínimas de seguridad, responden a los solicitantes que deben agradecer que tienen empleo. Han llevado tan adelante la campaña de terror que los corresponsales de Florecer encontraron dificultades para que los heridos y los familiares de los fallecidos dieran información sobre el insuceso. Hasta quejarse de las penas más profundas es algo que provoca pavor ante la inminente represalia patronal. Principalmente, siembran el miedo a los sindicatos, diciendo que estos acaban las empresas, y acuden a otros embustes parecidos, con el único propósito de mantener a la gente desorganizada y, por tanto, indefensa y sumida en tan precarias condiciones.

Pero el temor no será talanquera insalvable. Así lo demuestra el crecimiento del sindicalismo consecuente, que lidera Untraflores. Esta organización ha venido convocando a Asocolflores a explorar soluciones dialogadas a los graves problemas; no obstante, la asociación de los exportadores se muestra sorda a estos llamados: está demasiado ocupada preparando los informes mentirosos que  presenta en el exterior.

Las tribulaciones de la masa laboral y la obstinación de los capitalistas enseñan que si los trabajadores quieren poner coto a los atropellos y a los infortunios, no tienen sino un camino: fortalecer Untraflores, unirse, organizarse. Hombres y mujeres, obreros de empresas y de contratistas deben reunirse, ventilar sus quejas y atender la orientación de Untraflores. Los avances logrados son importantes, pero hay que llegar a todos los cultivos y a todas las compañías.