Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Denuncias Florecer N° 10

En Este número publicamos las denuncias de Senda Brava, La Fragancia, Agropecuaria Sierra Loma, Flores del Campo, Flores El Rosal y Papagayo

Senda Brava: la humillación del banderazo

Por: Teresa Izquierdo
Senda Brava es una empresa situada en Madrid, Cundinamarca, cuyos 200 operarios laboran bajo la constante presión que ejerce la compañía a través de personajes como Yasmina Plazas, sicóloga de recursos humanos, y el supervisor Nelson Páez.

Los viernes exige cuentas en términos humillantes: cada trabajador debe entregar 13 camas con desbotone, guiada, peinado y aseo total. Los sábados se dedican a empiolar; una pareja de operarios debe entregar una cama cada 30 minutos.

Las temporadas altas son un verdadero infierno, pues la jornada se convierte en 15 y hasta 18 horas de explotación forzosa, que se pretende mitigar con un perro caliente en las horas de la tarde. Este trabajo extra es obligatorio, pero el pago se demora en llegar hasta cuatro quincenas.
El rendimiento se evalúa marcando cada cama con banderas que indican el resultado según el criterio de los banderilleros: verde si es bueno, naranja si se estima regular y rojo si se califica como malo. El resultado es que la mayoría de camas se marcan con rojo para escarmiento de los trabajadores, varios de los cuales se enferman con este método inquisitorial.

No hay consideración alguna. Sendabrava niega sistemáticamente los permisos  y, cuando los concede, exige que se le paguen sin remuneración. Sólo se puede ir al baño en las horas estipuladas dictatorialmente por la gerencia. Los préstamos, si es que se otorgan, nunca superan la suma de $ 50.000. Ni siquiera existe un auxilio de alimentación que compense, aunque sea en parte, las durísimas jornadas y, más bien, se somete a los obreros al riesgo de envenenamiento cuando se fumiga a una distancia de 3 metros de ellos y se les obliga a regresar a los sitios de trabajo sin que hayan transcurrido más de dos horas, luego de la aplicación de los productos químicos.

Estos y muchos otros atropellos se cometen a la sombra de un régimen de contratación que se aleja hasta de las normas laborales que han sido expedidas en beneficio de los empresarios. Los trabajadores son enganchados verbalmente, a nombre de un contratista fantasma, con la promesa de una posible contratación directa, en espera de la cual hay que aceptar el salario mínimo y encargarse de pagar la afiliación al sistema de salud o de obtener el Sisben, mientras la empresa se cura en salud ofreciendo ayudar con las drogas, en caso necesario. Para ser merecedores de parte de las prestaciones sociales es necesario clasificar entre los casos raros de banderas verdes y aceptar otra forma de arreglo, en la cual la empresa sigue oculta tras un contratista ficticio. Sólo unos pocos obreros, además de supervisores, secretarias y auxiliares tienen contrato de trabajo con Senda Brava.

Es hora de poner freno a esta situación. Los trabajadores deben construir su propio sindicato y afiliarse a Untraflores para exigir respeto y dignidad.