Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Muerte en cultivos de los grupos Nannetti y Chía

Por Aldo Moreno

La trágica muerte el pasado mes de febrero en la finca Santa Bárbara del compañero Omar Fonseca, trabajador temporal, y la de un vigilante de la finca Flores la Vega, del grupo Nanneti, fallecido por quemaduras en su cuerpo, enlutan a todos los floristeros y claman porque haya justicia.

En la madrugada del infortunado accidente en Flores de La Vega Manuel se encontraba en su turno y como la temperatura bajaba amenazando convertirse en helada, llamó para que otros compañeros que estaban previamente programados acudieran a la plantación a prender hogueras, y así evitar el daño de las flores. Mientras algunos se ocupaban de prender fuego, Manuel, con el ánimo de ayudar preocupado por la baja temperatura, se acerco prendiéndose sus ropas y en segundos las llamas lo envolvieron causándole quemaduras en diferentes partes del cuerpo que días después lo llevaron a la muerte.

En Santa Bárbara, el 3 de febrero, en horas de la mañana, murió atrozmente el operario de la compañía temporal Empleando, José Omar Fonseca, de 22 años, a quien se le resbaló una pulidora que le destrozó la arteria femoral, cuando cortaba con ella una llanta para remen-dar una rueda de un tractor. José Omar, quien llevaba ape-nas un mes en la compañía, fue pues-to a operar una má-quina sobre cuyo manejo no había re-cibido capacitación, peor aún, dicha he-rramienta era la me-nos apropiada para realizar la labor in-dicada. Hoy luego de 8 meses lo que se sabe es que nadie ha respondido por esta preciosa vida: Ni la temporal, ni la ARP, ni el Grupo Chía. ¿Acaso se necesitan más pruebas de las señaladas para que se haga justicia? ¿No es una infamia sacrificar la vida de un joven obrero solo por no gastar en una llanta nueva? ¿Cuándo cesarán las inclementes políticas de reducción de costos? Estos interrogantes no pueden quedarse sin responde; y mucho menos puede aceptarse que ante esto las empresas pidan “silencio enfermo grave”, o que se responsabilice a la víctima como se ha pretendido hacer en este caso.
Estas dos pérdidas de vidas humanas, ofrendadas a las arcas del gran capital claman justicia y que jamás se vuelvan a presentar hechos como estos. No más exigencias de ser “recursivos” para que las firmas no inviertan en lo que deben hacerlo; no más labores sin las medidas necesarias de protección.

Como compañeros de clase lamentamos la partida de Manuel y José Omar, y exigimos a los empresarios tomar medidas que hagan que estas tragedias no se repitan.