Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Carta de un trabajador de Papagayo

Yo José Edilberto López quiero comentarles, si me lo permiten, el por qué se hizo necesario el sindicato. Se hizo necesario como medida para frenar de cierto modo los despidos por recorte de personal porque ya somos muy pocos los que contamos con contrato directo. También, por una inconformidad con el manejo que se le ha dado al pacto colectivo ya que se maneja una negociación en la que sólo se legalizan firmas, pues los beneficios que se tienen con el pacto se negociaron unos años atrás, en las que yo he participado, y he visto como se ha perdido la participación y la opinión de los trabajadores, y no se crea ningún auxilio nuevo, tampoco se activa el sistema de las categorías y, para más desconcierto, con la última negociación no se logró ningún aumento, que es lo mínimo que todos los trabajadores estábamos esperando.
01 abril 2008

Yo José Edilberto López quiero comentarles, si me lo permiten, el por qué se hizo necesario el sindicato. Se hizo necesario como medida para frenar de cierto modo los despidos por recorte de personal porque ya somos muy pocos los que contamos con contrato directo. También, por una inconformidad con el manejo que se le ha dado al pacto colectivo ya que se maneja una negociación en la que sólo se legalizan firmas, pues los beneficios que se tienen con el pacto se negociaron unos años atrás, en las que yo he participado, y he visto como se ha perdido la participación y la opinión de los trabajadores, y no se crea ningún auxilio nuevo, tampoco se activa el sistema de las categorías y, para más desconcierto, con la última negociación no se logró ningún aumento, que es lo mínimo que todos los trabajadores estábamos esperando.

Agrícola Papagayo S.A.C.I. es una de las mejores empresas de la sabana, no solo por la calidad del producto que ofrece “sino por el trato a sus trabajadores”. La calidad del producto se ha mantenido y mejorado, pero el cariño por sus trabajadores sí cambió, pues de 700 operarios, unos más otros menos, solo queda la mitad con contrato directo y el resto son contratados por empresas temporales y desde hace más de tres años no hay ingresos con contrato directo. ¿Esto por qué es? ¿Será por la diferencia de sueldos? Es claro que esto es legal porque el empleador está en su derecho de crear estrategias para que su negocio sea más rentable y productivo cada día. Pero la pregunta en cuanto a estas estrategias es: ¿Dónde quedamos nosotros los que hemos entregado parte de nuestra vida a esta empresa y por razones monetarias nos volvimos costosos, ya no rentables, “una carga para la empresa”?

Hay algo para tener en cuenta y son nuestros sentimientos pues de estos se aprovechan para decirnos desagradecidos. Desagradecidos ¿por qué? Si nosotros trabajamos once, trece o más años en la empresa es por tener un desempeño bueno y aceptable. Entonces, debe haber un agradecimiento mutuo, nosotros debemos agradecer un empleo y un salario cumplido, no como un favor sino como una obligación, porque la ley así lo exige. Por parte de la empresa debe haber un reconocimiento por nuestra labor, pues ningún operario se mantendría en una empresa por un favor sino por la calidad de su trabajo y su rendimiento.

Entonces, si la empresa dice que los cambios que ha hecho son pensando en el bienestar de los trabajadores y uno de ellos es el de reducir el personal de base, nos preguntamos: ¿dónde queda el bienestar de los despedidos? Para muchos el “agradecimiento” no ha sido muy generoso, y me atrevo a hacer este comentario porque me he tomado el tiempo para reunirme con algunos de ellos que muestran inconformidad con su liquidación y otros que decidieron hacer pública la inconformidad deman-dando a la empresa.

Nosotros con el sindi-cato hemos adquirido un seguro y llamado la atención de la administra-ción con medios legales. Cualquier empleado, afili-ado o no al sindicato, lo puede afirmar por el cambio de actitud: 1) Por parte del jefe de personal al ya no exigir una cita previa sino atendernos cuando lo necesitamos. 2) Un trato más respetuoso de parte de nuestros jefes. 3) El derecho de viajar en las rutas, esto en casos especiales en la poscosecha. 4) El manejo en las restricciones y otros más. Sin contar la tranquilidad que se siente al llegar a trabajar sin estar pensando en el tema del “barquito”, que se hunde que no se hunde. Ese tema se olvidó para nosotros.

Ahora puedo decir a título personal que estoy mucho más tranquilo al ver que me tienen en cuenta y hacen reuniones para discutir mi actitud. Quiero hacer un llamado a quien le interese este tema tan delicado de la estabilidad laboral, del trato que recibo, de mi comportamiento y del derecho de ser escuchado sin prejuicios, a que piense en firmar el seguro o sindicato, como se llama legalmente. Piensen que a largo plazo salimos de la empresa y en cualquier otra no nos van a recibir, no por ser sindicalistas sino por nuestra edad o porque sólo reciben temporales. Me despido con una frase dicha por la doctora María Consuelo Chacón (jefe de personal), que es muy cierta y es que nosotros ya somos mayores y responsables y sabemos que nos conviene y que no nos conviene. ¡Palabras sabias!