Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Informe especial sobre la intoxicación en Flores Aposentos

Untraflores se puso al frente de la denuncia sobre intoxicación de trabajadores en Flores Aposentos

El 25 de noviembre del año pasado en la empresa Flores Aposentos, ubicada en la vereda Hato Grande del municipio de Sopó, al norte de Bogotá, se produjo una intoxicación masiva de operarios. Untraflores supo que la compañía manejó de manera irresponsable el incidente, ya que habiéndose presentado los síntomas recién iniciada la jornada, sólo después de pasadas varias horas decidió pedir auxilio médico.

Además, Untraflores tenía conocimiento, como lo denunciamos en el número 2 de Florecer, del sistema usado por esa empresa conocido como «la escuelita», consistente en recibir grandes cantidades de trabajadores y con el pretexto de que el primer mes entran a aprender les paga salarios que, en la mayoría de los casos, no llegan ni a cien mil pesos, apropiándose así, gratis y de forma ilegal, de miles de jornadas de trabajo al año.

Ante la gravedad de la situación Untraflores decidió emitir una declaración, la cual envió por correo electrónico y por otros medios a diferentes organizaciones y personas de Colombia y el exterior. En ella solicitábamos que se enviaran cartas al Ministerio de la Protección Social para que investigara las causas del accidente y la contratación laboral ilícita de Aposentos. Como resultado, le llovieron al Ministerio centenares de comunicaciones, por lo que se vio obligado a iniciar la investigación.

Entonces, Flores Aposentos y Asocolflores emprendieron una campaña dirigida principalmente al exterior, en la que minimizaban lo sucedido y, en el colmo de la infamia, se atrevieron a decir que los hechos habían sido distorsionados por una organización sindical, es decir, calumniaban a Untraflores para tapar su responsabilidad.

No obstante, la maniobra de los empresarios fue desbaratada rápidamente: el hospital Divino Salvador de Sopó certificó oficialmente que los afectados habían sido 384 —los empresarios decían que «unos pocos»— y comunicó los centros clínicos en los que fueron atendidos. Luego, la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de la Protección Social informó el hallazgo de varias irregularidades en la empresa: «el área donde realizan la mezcla de los productos químicos (plaguicidas) utilizados para el control de plagas (sic.) se encontró que se lleva a cabo de forma ‘artesanal’, donde los elementos utilizados para las correspondientes medidas de las sustancias a mezclar, como son buretas plásticas, básculas y grameras en regular estado (…) No cuentan con protocolo para realizar este proceso, algunos productos químicos son reenvasados en recipientes de otros (…) los cuales no tienen una identificación clara (…) La infraestructura es estrecha y pisos irregulares (…) Conclusiones: se presume que la causa de la emergencia fue una intoxicación por una sustancia que contiene organofosforados (…) Se inicia la investigación de fondo para determinar las causas del evento».

Untraflores ya fue citada por el Ministerio para hacerse parte en la mencionada investigación, dentro de la cual el pasado 24 de febrero se efectuó una primera diligencia ante el Inspector Once de Trabajo, Luis Edgar Alvarado. Este funcionario se comportó agresivamente con las representantes del sindicato (Aidé Silva y Esperanza Cerero, presidenta y secretaria general, respectivamente y la asesora jurídica, doctora Esperanza Lozano) acusándolas hoscamente de que con su denuncia lo que pretendían era que se cerraran empresas y aumentara el desempleo; de esta manera, el Inspector viola su obligación de indagar imparcialmente y muestra que pretende favorecer a los patrones.

A través de trabajadores de Aposentos hemos sabido que luego de las denuncias fue suspendida la «escuelita»; se concedieron 10 minutos más para el almuerzo —en la audiencia Untraflores denunció que no daban sino 20 minutos—,  se entregaron dotaciones nuevas a los fumigadores, se readecuó la zona de mezcla de agroquímicos y se hicieron algunos otros cambios.

Aunque pequeños, estos logros demuestran que si los 70 mil trabajadores de las flores somos capaces de organizarnos y de exigirles a los patrones, podremos alcanzar verdaderas mejoras de las condiciones de vida y de trabajo. Ese es el propósito de Untraflores.