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En El Cóndor: maniobras para endurecer la explotación

Flores El Cóndor tiene más o menos 1.200 operarios, distribuidos en cinco fincas, ubicadas en los sitios La Punta y Vagones, sobre la Autopista Medellín; otras entre Subachoque y El Rosal, y una en Los Árboles, entre Madrid y Puente Piedra. Los empresarios pregonan a los 4 vientos que sus obreros tienen una situación privilegiada, pero lo cierto es que lo que muestran como grandes ventajas son triquiñuelas mediante las cuales aumentan la explotación de manera inmisericorde.

La empresa divide a los trabajadores en tres categorías: A, B y C. A la A pertenecen quienes sobrepasan los rendimientos exigidos y que por ello recibían una bonificación de 10.000 pesos, la cual, a pesar de ser tan mínima y de no compensar el esfuerzo que debe hacer el operario, fue suprimida; en la B están los que cumplen la producción exigida; y en la C los que no alcanzan a satisfacer las metas. A éstos últimos se les amenaza permanentemente con el despido. Pero lo peor es que la empresa ha venido imponiendo cada vez mayores niveles de rendimiento. Por ejemplo, en la categoría B hace dos años se exigía cortar 360 flores en un hora, actualmente 404; en desbotone eran 400 tallos por hora, ahora son 504; en encauche se pasó de algo más de 800 a más de 1.000; en empiole se le asignan 15 camas a una persona, cuando normalmente se hacían 12 entre dos; y en desyerbe se le adjudican 135 camas a una sola persona en una semana. La presión de la empresa para alcanzar esos niveles de rendimiento es tal que, aparte de las consecuencias que ello trae para la salud física, ya hasta se han presentado casos de obreros con depresiones severas, por las cuales algunos han sido incapacitados por más de 15 días.

Entre otros atropellos también pueden contarse los siguientes: la alimentación del casino es de pésima calidad y debe ser comprada por los trabajadores porque les prohíben llevarla; el agua para beber es tan mala que son frecuentes los dolores de estómago, las diarreas y en general, las enfermedades gastrointestinales; ante los reclamos, el administrador y todos los directivos, sostienen que es excelente, sin embargo, ellos nunca la toman sino que andan con agua embotellada. La hora de entrada es a las 6:15 a.m. pero a quien no llegue faltando 20 minutos para las 6 no lo dejan entrar; para que les permitan hacerlo tienen que desplazarse a pedir autorización a Cóndor 1, en Vagones, donde queda la parte administrativa. A los obreros se les presiona para que las citas médicas sean después de la jornada laboral y, en muchos casos, se les amenaza con descuentos si recurren a este servicio; incluso la empresa estableció una bonificación, equivalente al descuento por salud, para el trabajador que por ningún motivo se ausente durante el mes, jugando así de manera infame con la vida de los empleados, porque muchos, apremiados por sus necesidades y por el mísero salario, dejan de asistir o simplemente no solicitan la atención de sus problemas de salud.  A los trabajadores con más de tres hijos no les  pagan el subsidio; les prohíben trabajar con guantes; no dan la hora de lactancia; los baños sólo los abren a las 7:30 de la mañana y los cierran a las a la 1:00 p.m, cuando las labores terminan a las 2:45. Para rematar, los directivos tratan con las más crudas vulgaridad y despotismo a los operarios.

Una de los más aberrantes prácticas de esta compañía, la cual pretende mostrar como una gran ventaja para los asalariados, es que el reajuste salarial de cada año lo hacen en el mes de agosto, es decir, cuatro meses antes de que empiece a regir el nuevo salario mínimo. No obstante, el aumento lo hacen con base en la inflación proyectada para el siguiente año, la cual siempre es menor de la real, por lo que el incremento termina siendo inclusive más bajo que el decretado por el gobierno. Para el 2003, la inflación proyectada por el Banco de la República fue de 5,5%, pero al final de año el crecimiento real de los precios fue de 6,49% y el incremento del salario mínimo, por el que se rigen, en términos generales, las empresas de flores, fue de 7,83%. Esto quiere decir que los trabajadores de Cóndor recibieron casi 30% menos de alza de salarios.

Así hayan tenido su aumento cuatro meses antes que los demás, siempre perderán sustancialmente frente al resto de trabajadores, principalmente porque la empresa no le suma desde el primer mes al salario anterior la totalidad del incremento sino que se inventó un truco para decir que hace cuatro aumentos en el año: supongamos que el aumento del salario mínimo que está en 358.000 fuera del 7%, es decir de $ 25.000, el trabajador tendría el derecho de percibir $ 300.000 adicionales en los doce meses, con el sistema engañoso de El Cóndor sólo recibiría $ 187.500. Veamos el siguiente cuadro:

 
Engaño de El Cóndor 


Meses de aumento

Monto mensual

Total aumento en tres meses

Septiembre, octubre, noviembre

$ 6.250

$ 18.750

Diciembre, enero, febrero

$ 12.500

$ 37.500

Marzo, abril, mayo

$ 18.750

$ 56.250

Junio, julio, agosto

$ 25.000

$ 75.000

Rotal aumento en el año

 

$ 187.500

 

Al aplicarse el aumento de $ 25.000, en los doce meses el trabajador debe recibir 25.000 x 12 = $ 300.000.

Con el sistema de «cuatro aumentos» de El Cóndor el trabajador pierde $ 112.500.

Además, existe un pacto colectivo, que la empresa elabora a su antojo y cuyo contenido se lo comunica a los obreros en una asamblea. Ninguno de los derechos consagrados en el pacto tuvo incremento este año.

Los trabajadores de Flores El Cóndor poco a poco se ha venido dando cuenta de que sus patrones no solo los explotan sin medida sino que se disfrazan de benefactores suyos. Esta conciencia es un buen comienzo que los conducirá a sacudirse la opresión.