Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

¡Ganamos!

La lucha por el registro sindical de Sintrasplendor


Después de la llamada de la asesora jurídica de Untraflores a algunos directivos y activistas sindicales, la noticia se regó como pólvora por las diferentes áreas de los cultivos de El Corzo y El Rosal: ¡ganamos el registro de Sintrasplendor! Eran cerca de las tres de la tarde del 30 de agosto, y aquella jornada terminó en medio de abrazos y expresiones de júbilo. Los intentos del grupo Dole por acabar el sindicato en su cuna habían sido derrotados.

La resolución del Ministerio que deja en firme el registro pone fin a un litigio que comenzó el 11 de noviembre de 2004, cuando un grupo de 27 valerosos proletarios decidió darle vida a Sintrasplendor. Fue una brega de nueve meses, durante los cuales la gerencia de la compañía y el grupo Dole se empecinaron en acabar la naciente organización mediante amenazas a los afiliados, despidos como el de Gloria Oliveira y el de otros fundadores y adherentes, el patrocinio de un sindicato de bolsillo, el tristemente célebre Sinaltraflor, y el pago de millonarias sumas a un grupo de abogados para que con mentiras lograran que se negara la inscripción de Sintrasplendor. 

¿Por qué fracasaron todas estas maniobras?

En primer lugar, porque los trabajadores no se doblegaron y con firmeza enfrentaron los chantajes y presiones de la empresa, desde los puestos de trabajo y en acciones contundentes como los mítines frente a las oficinas de la Dole y del Ministerio de la Protección Social en Bogotá.
En segundo lugar, por el apoyo generoso y decidido de numerosas organizaciones no gubernamentales y sindicales, tanto nacionales como extranjeras, quienes adelantaron una  campaña de denuncia contra las arbitrariedades del grupo Dole y enviaron centenares de mensajes al Ministerio exigiendo la inscripción del sindicato.

Y en tercer lugar, por la esmerada y correcta dirección de Untraflores-Sintrasplendor, y la igualmente atinada y oportuna asesoría jurídica.

Se probó, una vez más, que si los trabajadores se unen y vencen el temor, pueden reclamar con éxito sus derechos.