Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Ministerio de la Protección Social ratifica sanción contra Flores Aposentos

Como fue ampliamente conocido, en la empresa C.I. Flores Aposentos Ltda., en el municipio de Sopó, ocurrió, el 25 de noviembre del año pasado, un accidente de trabajo en el que resultaron intoxicados 390 operarios. Untraflores pidió al Ministerio de la Protección que investigara el hecho y varios organismos y personas de diversos países se sumaron a esta solicitud. En enero de 2004 el Ministerio comisionó a la Inspección 11 de Trabajo con el fin de iniciar una investigación administrativa laboral para «determinar el cumplimiento de las normas de seguridad industrial y salud ocupacional».

La entidad oficial constató el incumplimiento de varias normas relativas a los sistemas de salud ocupacional y riesgos profesionales, entre otros, el incumplimiento del decreto 1843 de 1991 sobre el uso y manejo de plaguicidas, la no práctica de examen médico de ingreso; la inadecuada ubicación y ventilación del casino; suministro de agua en condiciones antihigiénicas; áreas y equipos de mezclado de agroquímicos inadecuados; incumplimiento de los protocolos de manejo de derrames, etcétera.

Como resultado de lo anterior, mediante la resolución 003107 del 22 de septiembre de 2004 el Ministerio de la Protección Social decidió confirmar de manera definitiva las resoluciones 559 y 2309 de 2004 de la Dirección Territorial de Cundinamarca, mediante las cuales se multa a la empresa C.I. Flores de Aposentos Ltda. con la suma de 40 salarios mínimos, es decir, catorce millones trescientos veinte mil pesos ($ 14.320.000), por su responsabilidad en la intoxicación sucedida allí el 25 de noviembre del año pasado.

Además,  la misma resolución le exige a Flores de Aposentos y a Flores Britania que en el término de seis meses comprueben ante el Ministerio «el desarrollo del programa de salud ocupacional y la definición de estrategias de control para factores de riesgo químico, la conformación y operatividad de la brigada de emergencia en cada empresa, la realización de los exámenes médicos periódicos y pruebas complementarias para seguimiento biológico en cada empresa  y finalmente la solución efectiva de los problemas del casino y el suministro de agua potable».

La misma resolución desbarata la maniobra que montó la empresa,  cuado al contestar los requerimientos del Ministerio alegó que en sus instalaciones no había sucedido nada, dizque porque su actividad no es cultivar flores sino empacarlas y comercializarlas. Sin embargo, el Ministerio aclara que la intoxicación sucedió tanto en Flores Britania como en Flores Aposentos, porque «dichas empresas comparten los mismos factores de riesgo, ya que las instalaciones donde laboran y prestan sus servicios los trabajadores de las dos empresas son las mismas». Además «que está demostrada la fusión administrati-vamente de las dos empresas», lo cual lo prueba entre otras cosas que «el señor Santiago Rueda, firma como gerente de las dos empresas y allega documentos en salud ocupacional de una empresa como cumplimiento de la otra y viceversa».    

No sobra recordar que cuando Untraflores, inmediatamente sucedido el accidente, le solicitó al gobierno que adelantara una investigación al respecto, los señores Rafael de Ureña y Augusto Solano, presidentes de Aposentos y de Asocolflores, respectivamente, iniciaron una campaña dirigida a los compradores de flores en el exterior afirmando que la empresa era víctima de las falsa acusaciones de Untraflores. ¿Qué dirán ahora los mismos señores, cuando el propio gobierno, del que no se puede dudar sobre su posición favorable a los empresarios, no sólo los sanciona, sino que les descubre sus mentiras?