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Con empleados y usuarios del ISS, Untraflores realizó combativa movilización

Aidé Silva
Aidé Silva, presidenta de Untraflores
El superintendente Nacional de Salud, José Renán Trujillo, mediante la resolución 263, del pasado 26 de marzo, confirmó el retiro de la licencia de funcionamiento de la EPS del Instituto del Seguro Social (ISS), amparado en que del total de sus deudas (115 mil millones de pesos a diciembre de 2006), tenía una mora superior a 30 días en obligaciones por 28.900 millones, incumpliendo así el llamado margen de solvencia; de esa manera ratificó el anuncio de Uribe Vélez, de agosto anterior, de liquidar totalmente la entidad, creada en 1946.
El superintendente Nacional de Salud, José Renán Trujillo, mediante la resolución 263, del pasado 26 de marzo, confirmó el retiro de la licencia de funcionamiento de la EPS del Instituto del Seguro Social (ISS), amparado en que del total de sus deudas (115 mil millones de pesos a diciembre de 2006), tenía una mora superior a 30 días en obligaciones por 28.900 millones, incumpliendo así el llamado margen de solvencia; de esa manera ratificó el anuncio de Uribe Vélez, de agosto anterior, de liquidar totalmente la entidad, creada en 1946.

El antiguo ISS será sustituido por una “Nueva EPS”, controlada por seis cajas de compensación familiar (Cafam, Colsubsidio, Comfenalco Valle y Antioquia, Compensar y Comfandi), organismos que, a pesar de sus alardes de pertenecer a la economía social, se caracterizan por actuar con el más crudo ánimo de lucro en sus distintas actividades, incluido el negocio de salud en el que algunas ya cumplen más de 10 años.

Con la escandola oficial contra la EPS, se ha puesto en riesgo también a la Administradora de Riesgos Profesionales del Seguro, que es altamente rentable, y que está teniendo que soportar la estampida de sus afiliados, por lo que seguramente también se liquidará esta área que, con las de salud y pensiones, esta última también castigada para favorecer a los fondos privados, componían el total de la entidad.

A pesar de la palabrería del superintendente sobre que los pacientes de las llamadas enfermedades de alto costo no tendrán problemas para trasladarse a otras entidades porque, según él, “todas las EPS del país están en la obligación de recibir a estos pacientes como a cualquier otro”, abundan los casos en que estos enfermos son maltratados y rechazados por las EPS privadas.

Vladimir Castañeda
Vladimir Castañeda, dirigente cívico de Facatativá
No podía ser otro el final del Seguro, cuando los sucesivos gobiernos de la oligarquía no ahorraron esfuerzos para arruinarlo: hicieron la vista gorda frente a la descarada evasión de las cotizaciones por parte de los patrones; le negaron el pago de cerca de 63 billones de pesos acumulados de deuda  gubernamental; le prohibieron, durante más de tres años, admitir nuevos afiliados y hacerles propaganda a sus servicios; escindieron sus distintos frentes de trabajo, para impedir que los más rentables subsidiaran a los menos; le asignaron el cuidado de los pacientes más costosos, los de mayor edad y los de las regiones más apartadas; le impusieron destinar miles de millones de sus fondos para atender planes demagógicos oficiales y hasta para salvar entidades financieras, que luego se venderían a los caimacanes de la especulación. Todo esto y mucho más principalmente a partir de la apertura, cuando César Gaviria desde la Casa de Nariño y Álvaro Uribe desde el Capitolio, le abrieron el camino  a la devastación del patrimonio público y a la conversión de la salud en uno de los más lucrativos negocios de los agiotistas, para lo cual era menester arrasar con el Seguro Social.

La aniquilación del Seguro también demostró el fracaso de la política de  “concertación”, pues los trabajadores perdieron una tras otra todas las garantías, dizque para contribuir con la salvación del instituto; no obstante estos fracasos, la CUT lanzó la  estrategia de la “concertación tripartita”. Por su parte, los adalides de la oposición han propuesto, por enésima vez, su bálsamo curalotodo: que “la salud se consagre como derecho fundamental”, a tono con la Constitución de 1991 y el Estado Social de Derecho que nos rigen. Como si no fuera precisamente con base en esos embelecos que se ha arruinado a Colombia en las últimas dos décadas.

Untraflores apoya a los trabajadores del ISS que resisten, en medio de enormes adversidades este atropello sin par del gobierno uribista y por eso está coordinando tareas de agitación y protesta con los usuarios, y los empleados del ISS como la marcha que recorrió las principales vías de Facatativá el pasado 11 de abril.