Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Entrevista con el Secretario de Gobierno de El Rosal

ImagePublicamos una síntesis de la entrevista que Vladimir Castañeda hiciera al señor secretario Administrativo, Jurídico y de Gobierno del municipio de El Rosal, doctor Gilberto Moreno Vargas.

En la jurisdicción del Rosal hay unas 54 empresas de Flores, la mayoría colombianas y algunas extranjeras, en las que laboran aproximadamente 3.500 personas, procedentes de distintos puntos geográficos de Colombia, de modo que se han conformado aquí colonias de varias regiones. Si se tiene en cuenta el volumen de producción, el Rosal es el segundo municipio floricultor, después de Madrid.

Numerosas empresas no pagan seguridad social, se la cargan al Sisben  

ImagePublicamos a continuación una síntesis de la entrevista que Vladimir Castañeda hiciera al señor secretario Administrativo, Jurídico y de Gobierno del municipio de El Rosal, doctor Gilberto Moreno Vargas.

En la jurisdicción del Rosal hay unas 54 empresas de Flores, la mayoría colombianas y algunas extranjeras, en las que laboran aproximadamente 3.500 personas, procedentes de distintos puntos geográficos de Colombia, de modo que se han conformado aquí colonias de varias regiones. Si se tiene en cuenta el volumen de producción, el Rosal es el segundo municipio floricultor, después de Madrid.

El problema poblacional, ocasionado por la migración de trabajadores, es tan grande, que según las estadísticas del DANE, en el año 2005, la población estimada era de 9.898 personas, pero, el 25 de agosto de este año, el Sisben registraba 13.442 habitantes, casi 4.000 más que la cifra del DANE. Aunque hay empresas que sí cumplen con lo estipulado en el código laboral, numerosas de ellas que vinculan temporalmente a sus operarios no les prestan los servicios de seguridad social, los cuales se le cargan al Sisben y al municipio le queda muy difícil atender a la gente que viene de afuera, cuando tiene pendiente la prestación de los servicios a sus propios ciudadanos.

Es el caso no solamente de la salud, sino también de la vivienda, en la cual hay un déficit que se manifiesta en el hacinamiento que se vive en barrios como Obando, Santander y Campo Alegre, entre otros. Hay casas en las que viven 35 o 40 personas y disponen de apenas una o dos cocinas y uno o dos baños. Como hay una demanda tan grande de vivienda, hemos tenido que establecer un período de permanencia en el municipio de mínimo cuatro años para acceder a una solución, porque, además, no disponemos de recursos suficientes para alcantarillado, acueducto y demás. Este hacinamiento, esta situación genera problemas como el maltrato y el abuso sexual a los menores, los cuales ocurren con frecuencia debido a que los padres tienen que dejar a sus hijos solos mientras ellos trabajan en las floras. También hay violencia entre las familias por el uso de los servicios, problemas de pareja, y otros.

Cuando no hay trabajo, la gente llega a la alcaldía a pedir que esta le ayude con mercados, medicamentos, uniformes y cuadernos. Al municipio, a pesar de la escasez de recursos, le toca buscar la manera de colaborarles, porque no podemos discriminar a los niños, así no sean de El Rosal.

Los únicos ingresos importantes con los que cuenta El Rosal para atender tamañas necesidades son los de industria y comercio, que no cancelan las empresas de flores, y el predial, y uno, muy pequeño, por concepto de construcciones civiles, que se paga una sola vez.. Además está lo que la nación le gira por el Sistema General de Participaciones. Estos dineros toca distribuirlos entre las personas que no tienen seguridad social en las empresas de flores o no tienen alimentación en el momento. Tenemos el ejemplo de los restaurantes escolares, en los cuales con el ICBF y la gobernación hemos alcanzado una cobertura casi total. En la institución José María Obando, que atiende casi el 70% de los jóvenes en edad escolar, el restaurante cubre casi todos los gastos, excepto una cuota de $ 2.000 semanales que aportan los padres de familia. Pero hay familias en condiciones tan lamentables que no los pueden pagar. El municipio subsidiaba a unos 300 niños en esas condiciones, pero la estrechez presupuestal nos obligó a reducir el subsidio a sólo 100 niños. Ahí tenemos, pues, unos 200 niños que probablemente no están tomando el refrigerio, lo cual afecta su educación.

Aparte de estos problemas sociales, las empresas de flores están provocando un déficit hídrico gravísimo. Según la corporación autónoma regional, CAR, en diez años el municipio se puede quedar sin agua, si no adelanta programas para recuperar las fuentes. De éstas, las superficiales han venido siendo contaminadas por el uso de fungicidas y otros químicos utilizados en la floricultura. Adicionalmente, tenemos el efecto invernadero, que se produce porque hay sectores totalmente cubiertos con plásticos, en los cuales no llueve, hecho que afecta a los campesinos. Por ello, el municipio prohibió nuevos cultivos bajo cubierta. Como si esto fuera poco, las empresas de Flores perforan pozos profundos, diseminados por el territorio, y la Corporación Autónoma Regional, CAR, no obstante conocer la grave situación que se vive, sigue firmando concesiones para dichos pozos, por las cuales el erario municipal tampoco percibe un centavo. Al vaciarse los pozos profundos, el agua superficial es absorbida, y todo el sistema hídrico se ve amenazado. También hay que tener en cuenta que el río Subachoque, que surte el acueducto, nos llega contaminado del municipio de Subachoque con aguas residuales. Para enfrentar estos riesgos, el municipio va a tener que hacer una gran inversión para construir una represa que garantice el suministro de agua durante los próximos 30 años.

Asocolflores aporta aquí una ayuda para unos hogares comunitarios y colabora en algunos eventos que organiza el municipio con motivo del fin de año, en los cuales ese gremio se hace presente con unos regalos, pero de resto, el municipio no siente el apoyo de los productores de flores