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El desarrollo de la hidroponía

Los avances científicos y técnicos aumentan la productividad en la floricultura, y se usan por los capitalistas para aumentar la explotación de la mano de obraLos avances científicos y técnicos aumentan la productividad en la floricultura, y se usan por los capitalistas para aumentar la explotación de la mano de obra.

La investigadora Marta Pizano escribió, en marzo de 2007, para la revista norteamericana Floraculture International un artículo titulado: Crece la producción hidropónica de flores de corte. El documento —que a continuación resumimos— trata sobre el avance del cultivo en sustratos, el cual se inició con el propósito de hallarle solución al esparcimiento de plagas y enfermedades que se tornaron difíciles y costosas de controlar, en especial desde que empezó a abolirse el uso de agroquímicos como el bromuro de metilo por sus nefastas consecuencias sobre el ambiente. Lo más importante para el auge de esta tecnología ha sido que agricultores de todo el mundo lo han visto como una excelente alternativa productiva: "no únicamente porque permiten cosechar variedades imposibles de cultivar en suelos infestados, sino obtener mayores rendimientos y mejor calidad".

Los pioneros de este sistema de producción en el cultivo de rosas fueron Holanda e Israel. En Holanda se introdujo desde los años ochentas, junto con el control ambiental de invernaderos y otras técnicas para aumentar la producción. Actualmente en este país —el mayor productor de flores del mundo— toda la rosas son cosechadas en invernaderos, en camas hidropónicas, reutilizando el agua luego de purificarla para evitar la contaminación, y mediante el control computarizado de la producción.

En Israel el 100% de la producción de rosas es hidropónica, y el sistema se ha extendido a los cultivos de gérberas, lirios y claveles. En Kenya, Uganda, Brasil, Ecuador y Colombia está creciendo rápidamente el cultivo de rosas de corte hidropónicas y lo mismo sucede con la propagación. La firma Plantador, una de las más grandes propagadoras de rosas en América Latina, con fincas en Ecuador y Colombia, cambio su producción de 60 hectáreas al aire libre, por un moderno invernadero, que le permite producir más rápidamente y satisfacer las exigencias del mercado y los consumidores. Otros grande obtentores y propagadores están utilizando esta técnica, entre ellos, Rosen Tantau (manejada por The Elite Flowers en Ecuador y Colombia). Una funcionaria de esta empresa señaló "Estamos en capacidad de producir cerca de 30 millones de rizomas u ocho millones de esquejes por hectárea todos de óptima calidad y en unos pocos meses".

La producción de rosas en sustratos genera grandes resultados. Aunque la inversión es mucho más alta también lo son los rendimientos y la calidad de la flor obtenida. "Los costos iniciales se incrementan alrededor de 35%, pero esto nos permite aumentar la densidad de la siembra en un 40%... al final, un 40% más de flores, del cual un muy alto porcentaje es de la más alta calidad", le señaló a la articulista un floricultor colombiano. Y aunque el ciclo productivo de las plantas se acorta, esto no se considera un problema debido al requerimiento constante de nuevas variedades, por lo que de todas formas los empresarios necesitan cambiar las plantas.

Con el clavel sucede lo mismo. Para 2007, ya el 50% de la producción clavelera colombiana se hacía en camas hidropónicas; en este caso los costos de producción se elevan en un 8%, pero la calidad y los rendimientos suben en un 20% a causa de la mayor densidad de siembra y a que una mucho más alta proporción de la flor cosechada se clasifica en los grados fancy y premium.

En Colombia, Costa Rica, Brasil y Uganda ya se está utilizando este sistema para la producción de gérberas. En Colombia Y Costa Rica se está haciendo con los lirios y ya hay avanzados experimentos en flores que se consideraban no aptas para esta tecnología, como la alstroemeria, una variedad de peso importante dentro de la producción colombiana.

Otra ventaja es que para los sustratos se pueden utilizar una enorme variedad de materiales: arena, piedra pómex, corteza de pino, fibra de coco, cascarilla de arroz, pulpa de café. El sustrato produce anclaje a las plantas, apropiada aireación y una aceptable capacidad para retener el agua cuyo consumo es mayor en este tipo de cultivo.

Hemos traído a cuento el artículo citado con el propósito de insistir en algunos puntos reiterados por Untraflores. Primero: la recarga de trabajo. Al lado de esta innovación y con el argumento de que el uso de la hidroponía facilita, por ejemplo, suprimir una de las labores culturales como lo era el empiole o porque posibilita que el operario no deba agacharse tanto, los empresarios han doblado o triplicado el número de camas que debe atender cada uno. Ya que los rendimientos se incrementan por la mayor densidad de siembra y por la mayor cantidad y calidad de tallos producidos, esto permite aseverar que el ritmo de trabajo de un operario, por la sola introducción de este cambio técnico, por lo menos se duplica. He ahí una de las causas de la proliferación de las enfermedades de los miembros superiores y otras de los obreros florícolas.

Segundo: la concentración del sector en cada vez menos manos. Este, entre otros cambios, que requieren de mayores inversiones iniciales, en general únicamente puede ser introducido por los empresarios de mayor poder económico, quienes al obtener más producto y mejor calidad se hacen más competitivos en el mercado internacional, con lo que pueden mantener la constante innovación y rezagar y someter a los medianos y pequeños productores.

Análisis como estos deben ser usados por los proletarios floristas para enfrentar la cantinela de los patrones sobre la caída del precio del dólar, la cual soslaya esta clase de transformaciones de la floricultura, que han conducido a la súper explotación de la mano de obra, que al final de cuentas es la única fuente de ganancia para el capital.