Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Vigorosas jornadas proletarias en Francia y Alemania

El pasado 14 de noviembre, más de quinientos mil asalariados del metro, los trenes, buses y empresas eléctricas paralizaron a Francia; los sindicatos de estos renglones ya habían suspendido actividades durante 24 horas el 20 de octubre anterior. Mientras continúan estas movilizaciones, se anuncia que el próximo 20 de noviembre, los educadores, empleados municipales y otros funcionarios públicos, incluidos los de la rama judicial, entrarán también a la contienda. No sólo los reclamos obreros se escuchan en el país galo: estudiantes de más de veinte universidades han bloqueado vías a lo largo y ancho de Francia.

El pasado 14 de noviembre, más de quinientos mil asalariados del metro, los trenes, buses y empresas eléctricas paralizaron a Francia; los sindicatos de estos renglones ya habían suspendido actividades durante 24 horas el 20 de octubre anterior. Mientras continúan estas movilizaciones, se anuncia que el próximo 20 de noviembre, los educadores, empleados municipales y otros funcionarios públicos, incluidos los de la rama judicial, entrarán también a la contienda. No sólo los reclamos obreros se escuchan en el país galo: estudiantes de más de veinte universidades han bloqueado vías a lo largo y ancho de Francia.

Con estas acciones se busca derrotar los planes de Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, que contemplan aumentar de 37 y medio a 41 los años de trabajo requeridos para merecer la jubilación. Con todo lo grave que es esta arremetida, se considera que las jornadas presentes son únicamente la primera prueba de fuerza entre el régimen y el movimiento sindical, pues el gobierno pretende aumentar la semana laboral, que es actualmente de 35 horas, prohibir las jubilaciones con menos de 65 años de edad, eliminar los regímenes especiales de pensión y reducir los beneficios de ésta, a la vez que reformar los contratos de trabajo para facilitar los despidos, recortar los derechos de quienes laboran en empresas de servicios públicos, a quienes se les obligaría a garantizar “una mínima prestación” durante las huelgas.

Tan drásticas disposiciones contra los asalariados van acompañadas por otras que ofrecen menguar los impuestos a los grandes capitalistas; no es por ello extraño que los financistas del mundo aplaudan a Sarkozy.
El mandatario se esfuerza simultáneamente por volcar la opinión pública contra la protesta y por dividirla apoyándose en los dirigentes veleidosos. Pero no hay que olvidar que los sindicalistas franceses habían dado al traste hace ya doce años con designios oficiales semejantes a los actuales, en aquel tiempo impulsados por Jacques Chirac.

El que los trabajadores logren prevalecer o no, dependerá de si permanecen unidos y neutralizan a los entreguistas. En Francia se libra una gran batalla entre la voracidad del capital y la justa causa de los obreros, que es la misma en todo el orbe.

También en Alemania los proletarios se hacen sentir

Los conductores de tren entraron a un paro de 72 horas desde el 14 de noviembre pasado para exigir aumento de salarios. La empresa de ferrocarriles Deutsche Bahn quedó paralizada, lo que provocó trancones en las carreteras y determinó que muchas compañías como la fabricante de automóviles Audi tuvieran que suspender labores. En total más de 5 millones de personas han resultado afectadas por la huelga de los combativos ferroviarios germanos.

Las peleas en Francia y Alemania demuestran cuán equivocados están quienes pregonan que las luchas de clases son una mera reminiscencia; todo lo contario, a la orden del día se van poniendo las grandes batallas obreras.