Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

La lucha por la defensa de la salud pública debe continuar

El 15 de mayo pasado se constituyó en Bogotá, en la sede de la CTC, el Comité por la Defensa de la Salud de Cundinamarca. A su fundación confluyeron organizaciones como Asonal Judicial, Anthoc, el Sindicato del Hospital Militar, el grupo juvenil La Comuna y Untraflores, y personalidades como el médico Camilo Hernández, que habían coincidido en impulsar a comienzos del año una esforzada agitación en contra de los decretos de la Emergencia Social, promulgados a finales de enero por Uribe Vélez. Como se sabe los decretos fueron parcialmente derogados por la Corte Constitucional, la cual en su sentencia mantuvo la vigencia por un año de aquellos que establecían nuevos impuestos y le señaló al gobierno que tanto la motivación como el contenido de las normas eran necesarios pero que debían ser llevados a la aprobación del Parlamento.

Durante la preparación del evento, Untraflores presentó un proyecto de ponencia, la cual luego de una seria discusión y de recoger aportes fundamentales de todos los participantes, se aprobó como declaración final. En dicho documento se plantea que la bancarrota del sistema de salud obedece, entre otros aspectos, a la monstruosidad cometida por la ley 100 de haber convertido un derecho del pueblo en un filón de negocios; A la arrebatiña entre distintos agiotistas por los fondos del sistema; al estancamiento del régimen contributivo —que descarga sobre los menguados ingresos de quienes tienen empleo la salud de los desocupados— debido a las altas tasas de desempleo fruto de la apertura económica y a la generalización de los contratos temporales y las cooperativas de trabajo asociado; a la deuda del propio Estado —que mantiene billones de pesos de la salud en TES y otros papeles financieros— y las EPS con clínicas y hospitales, sobre todo públicos, que los ha conducido a la quiebra y luego al cierre o “rees-tructuración” en desme-dro de la población y de los trabajadores del sector; al recorte, para pagar deuda externa, de las trasferencias de recursos de los ingresos corrientes de la nación a los munici-pios y departamentos, los cuales se destinan a salud, educación y sa-neamiento básico; a la desaforada corrupción que hace que el 30% de los recursos no vayan a atender las enfermedades sino a las arcas de los intermediarios; a las pésimas condiciones laborales de todos los trabajadores de la salud.

El Encuentro Departamental llamó a todos los municipios de Cundinamarca a organizar comités que tomaran a su cargo la realización de conferencias y foros, que permitan que toda la población se entere de cuál es el origen de la crisis actual. Además, a que impulsaran protestas y denuncias contra los atropellos que a diario se cometen contra los pacientes.
Hoy estas tareas mantienen plena vigencia, más cuando Santos y su ministro Santamaría han llevado ya al Congreso los proyectos de reforma que recogen lo esencial de los decretos de emergencia de Uribe y porque sólo como fruto de una labor de educación, de denuncia y de organización se logrará que un número creciente de los colombianos se decida a luchar para conquistar el derecho efectivo a la salud.