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La "Revolución educativa" masifica una pobre enseñanza

La educación siempre ha sido planteada como un derecho de todos. Aparece junto a la salud y la vivienda digna como uno de los aspectos que pueden hacer posible que las diversas sociedades salgan de la pobreza y puedan desarrollarse a la par de esas otras, que llevan la delantera y son “competitivas”.
Por Carolina Moreno Cruz

La educación siempre ha sido planteada como un derecho de todos. Aparece junto a la salud y la vivienda digna como uno de los aspectos que pueden hacer posible que las diversas sociedades salgan de la pobreza y puedan desarrollarse a la par de esas otras, que llevan la delantera y son “competitivas”.

Pero ¿qué significa ser competitivo actualmente? Esta pregunta puede encontrar respuestas de diversa índole: unos, los que creen saberlo todo y mangonean desde los ministerios, dicen que ser competitivo es saberse desempeñar en un mundo cambiante que, tanto a hombres como a mujeres, les exige que no se queden del paso de la tecnología y de las transformaciones en la administración de las empresas y logren caminar a la par con ellas.

Otros, quienes tratamos de ver el problema con una mirada más crítica y menos convencional, creemos que la cuestión no es tan simple y que no se resolverá con paños de agua tibia. Indigna ver a las primeras damas pidiendo computadores viejos a los empresarios “caritativos”, para donarlos a las escuelas de las zonas pobres, las menos favorecidas por la “Revolución Educativa” del “salvador” Álvaro Uribe Vélez (AUV). Esto no soluciona nada, y lo que si se genera es una caridad que sólo le sirve a quienes manejan el presupuesto nacional y pueden disponer de él a su antojo, dejando limosnas a quienes erróneamente votan por ellos.

Es por ésta y otras razones que se hace necesario conocer un poco el trasfondo de esta mal nombrada “Revolución educativa” que lo único que hace es aumentar la brecha que existe entre la educación para ricos y la que nos ha tocado a muchos: la educación para pobres.

La prosa interesada de Álvaro Uribe

Nuestro tristemente celebre presidente, en su plan de gobierno “Hacia un Estado comunitario”, plasmó “La revolución educativa” como uno de los objetivos más sobresalientes de su propuesta, pues toca puntos de interés general bajo perspectivas, según él, innovadoras y trascendentes.

Algunas de estas perspectivas se pueden sintetizar en tres puntos:

  1. Ampliar la cobertura educativa
  2. Mejorar la calidad en la educación
  3. Mejorar la eficiencia en el sector educativo

Las propuestas no suenan mal. A primera vista son el objetivo de todo marco educativo destinado al mejoramiento de la calidad de vida de las personas; pero es importante aclarar que, simultáneamente, Uribe planteó el recorte de las transferencias, es decir, de los dineros que la nación les traslada a los departamentos y municipios para atender la salud y la educación, y así, poder destinar esos recursos al pago de la deuda externa y a su política de la seguridad democrática. Se trata de dos cuestiones totalmente contradictorias. Por ello, surge la pregunta ¿qué es lo que en la práctica quiere decir Álvaro Uribe con los términos cobertura, calidad y eficiencia cuando reduce los dineros para la educación?

Cobertura: Cada consejo comunitario, o show mediático, como se debería llamar a estas faenas, es el lugar escogido para hablar de la famosa cobertura educativa. Allí queda patente la burla a que nos someten el presidente y su corte, pues el común denominador de muchos colegios y Universidades Públicas es el hacinamiento de estudiantes en espacios poco apropiados, en otras palabras, se trata de meter en una aula que debería ser para 20 estudiantes y un profesor, 40 y hasta 50 estudiantes.

Además, les está entregando instituciones públicas al sector privado en la modalidad de concesión y realiza los llamados convenios mediante los cuales el Estado les paga un subsidio a colegios privados para que atiendan escolares que no encuentran cupo en los planteles oficiales.

En resumen, la famosa cobertura de la que se ufana el actual gobierno se alcanza con hacinamiento en las aulas y con privatización. Es el caso de la Universidad Pedagógica, cuyo déficit presupuestal la tiene al borde del cierre, debido a que el gobierno le congeló en 40 mil millones de pesos los aportes anuales, mientras que la población de unos 3.700 a casi 10.000 en el pregrado. Lo que ha obligado a esta institución a vender servicios y a operar como un negocio, a la vez que padece un hacinamiento insoportable.

Calidad: La calidad en las instituciones públicas ha desmejorado notablemente. De manera tajante se ha empezado a eliminar del currículo o ha disminuir la intensidad horaria en actividades tan importantes para el desarrollo del pensamiento científico, crítico y creativo, como laboratorio, artes, educación física e idiomas, entre otras. En su reemplazo se enfatiza en las competencias básicas, ciudadanas y laborales que forman al esclavo asalariado de los tiempos modernos. Son los empresarios los que le dictan a la educación el perfil que esperan de los futuros egresados.

En ningún momento se debe pensar que el aprender un oficio o una determinada técnica sea desfavorable para el conocimiento de una persona; el problema aparece cuando a quienes estudian alguna carrera técnica (y no sólo a ellos) se les ve tan sólo como objeto de explotación.

Una de las más claras manifestaciones de la degradación de la calidad de la enseñanza es la promoción automática que, por decreto, estableció que el 95% de los estudiantes debe pasar el año. Ya no importa si el alumno es bueno o no, de tal manera que se incentivó la mediocridad de los estudiantes y se colocó en entredicho el papel de los docentes, lo cual ha generado un ambiente de irrespeto e indisciplina en los planteles.

Estos problemas han hecho que la calidad en la educación sea hoy la utopía de muchos profesores y profesoras que exigen no solo un mejor trato para su profesión sino unas mejores condiciones para poder desarrollar su labor, pues, adicionalmente, no es posible enseñar y aprender cuando las condiciones de vida de la mayoría de la población son de tanta pobreza.

Eficiencia. Cuando el gobierno habla de eficiencia, se refiere a un problema de costos y beneficios, a hacer más con menos. Su interés es poder mostrar abultadas cifras de crecimiento de la cobertura en los diferentes niveles educativos, pero, como hemos visto, esto lo hace a costa de la calidad y estimulando diversas formas de privatización. En el caso de las Universidades públicas se plantea que sean autosuficientes y que recojan recursos vendiendo servicios y entregando el campus en concesión a empresas privadas.

Al parecer, el capitalismo arrasador determina muchos de los movimientos de las estructuras sociales, económicas y políticas; su mano invisible toca las entrañas de la educación y la moldea de tal forma que gobiernos como los de Álvaro Uribe, se preocupan por hacer coincidir los procesos educativos con las dinámicas del mercado.

¿Es posible la equidad en medio de un gobierno neoliberal?

En sus planteamientos, Uribe pretende halagar a las clases explotadas, perorando constantemente sobre la equidad. Sin embargo, surge una pregunta: ¿es posible la equidad en medio de un gobierno neoliberal? Categóricamente no, por cuanto el capitalismo no permite que esta exista; el mercado lo único que hace es incrementar las desigualdades, de tal manera, que las clases explotadoras siempre tendrán, de forma incomparable, mejores condiciones y recursos para desarrollarse intelectualmente, mientras las clases asalariadas estarán bajo la condena de un sistema educativo de baja calidad con el cual no podrán desbordar las fronteras y diferencias de clase.