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Lucha de estudiantes y profesores contra la reforma universitaria

La Universidad Nacional fue cerrada el 22 de noviembre de 2005 a las 11 de la noche, como repuesta del gobierno y las directivas al justo movimiento que los estudiantes, docentes y trabajadores han desarrollado contra la reforma educativa que Uribe denomina mentirosamente «revolución educativa».
Por Fernando Vergara
La Universidad Nacional fue cerrada el 22 de noviembre a las 11 de la noche, como repuesta del gobierno y las directivas al justo movimiento que los estudiantes, docentes y trabajadores han desarrollado contra la reforma educativa que Uribe denomina mentirosamente «revolución educativa».

Primero, fue la protesta por la fusión de facultades como Agronomía con Zootecnia e Ingeniería Agrícola, y Veterinaria con Medicina; luego fue la discusión y crítica  del estatuto general, el estatuto docente, el estatuto estudiantil y las medidas laborales y administrativas contra trabajadores y docentes, que eliminan la contratación directa y rebajan la remuneración mientras elevan la carga laboral.

Los argumentos del rector Fayad han sido reprimir, calumniar, menospreciar el movimiento y cerrar la Universidad, pues «Los imperativos económicos barrerán con todo lo que se les oponga y, si las universidades no se adaptan, se les dejará de lado» como escribió Michael Gibbons, agente del Banco Mundial (Pertinencia de la educación superior en el Siglo XXI. Banco Mundial, 1998).

Las directivas universitarias, que actúan como mandaderos oficiosos de los intereses del capital financiero internacional y de la globalización han adelantado, desde hace varios años, el proceso de reformas que buscan una educación al servicio de unas cuantas empresas que dominan el mercado internacional, las cuales dictarán qué y cómo enseñar en Colombia, qué «innovar» y cuándo, dispondrán los criterios para medir la «eficiencia y la productividad» de los docentes, y establecerán los costos de las matrículas y las tasas de cobertura. La universidad debe ser pertinente, es decir, ya no es necesario que los profesionales sepan tanta cosa que no encaja en el «contexto», en lo que demanda el «mercado laboral». Por ello, «no se puede pretender que el pregrado cubra todo el cuerpo de conocimientos más importantes de una disciplina o profesión». Con esos argumentos se reducen las carreras en un año, y los dos primeros se dedican a mejorar las competencias de lectura, escritura y algunas nociones generales: nada distinto a la repetición del bachillerato, como lo reconoció Marco Palacios, en entrevista con el diario El Tiempo el 7 de octubre de 2004.

Prima el interés de formar mano de obra sumisa, adaptada al mercado, a las reformas laborales y a la reforma general del estado que, con sus concursos, evaluaciones, manuales de competencias, diccionarios de tareas, mide el grado de preparación de los egresados para atender las necesidades del mercado.

El movimiento se ha fortalecido con importantes movilizaciones como la del 24 de noviembre por las calles de Bogotá y la gigantesca concentración en la plaza de Bolívar el 7 de diciembre. Como resultado de las asambleas, se ha levantado un pliego cuyos principales aspectos son la anulación de todos los actos de reforma promovidos por la administración Palacios-Fayad, la exigencia de interrumpir los procesos de reforma, la renuncia inmediata de los actuales rector, vicerrectores y decanos y su designación democrática, la reposición íntegra del periodo académico, el descongelamiento de las plantas docente y administrativa de la Universidad y la suspensión de las modalidades de contratación indirecta de trabajadores.

Untraflores saluda el movimiento contra las reformas antinacionales y expresamos la necesidad de una educación que propicie el avance de la investigación y de la ciencia, esté al servicio de las necesidades de la población colombiana y favorezca las perspectivas de un desarrollo autónomo del país.