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Las políticas neoliberales de Uribe asfixian presupuestalmente a la Universidad Pedagógica

 

Boletín publicado por el grupo juvenil La Comuna, en el cual se describe la grave situación por la que atraviesa la Universidad Pedagógica Nacional, una de las principales instituciones públicas de educación superior del país. Untraflores se solidariza con la justa lucha estudiantil

Boletín publicado por el grupo juvenil La Comuna, en el cual se describe la grave situación por la que atraviesa la Universidad Pedagógica Nacional, una de las principales instituciones públicas de educación superior del país. Untraflores se solidariza con la justa lucha estudiantil

La evidente crisis que afronta la Universidad hace imperioso que los estudiantes, profesores y trabajadores se movilicen masivamente para exigir al gobierno nacional el presupuesto suficiente para esta importante institución de educación superior.

El ruinoso estado de la Pedagógica se manifiesta en el hacinamiento que se vive a diario en las aulas, la biblioteca, la cafetería, los patios, y en los lapsos durante los cuales se cortan la luz y el agua, estado que aqueja también al IPN. También en las precarias condiciones laborales en las que se encuentran las plantas trabajadora y docente, las cuales están congeladas. Peor aún, la calidad de la enseñanza se deteriora rápidamente por la reducción de las salidas de campo y la suspensión de las asignaturas electivas, de gran importancia para el enriquecimiento integral de los estudiantes.

Estos problemas tienen su origen en la política del gobierno de Uribe Vélez, que durante años ha mantenido congelados los aportes de la Nación a la Universidad Pedagógica Nacional. Es tal la situación que en 2004 dichos aportes fueron de $35.252 millones de pesos, y en el 2006 apenas llegaron a $36.859 millones, lo que quiere decir que ni siquiera se cubre el aumento correspondiente a la inflación1. El financiamiento gubernamental pasó de constituir, en el 2004, el 63,7% del presupuesto de la Universidad2, a sólo el 45%, en el 2006. Aplicando el criterio de la autofinanciación se aumentan las matrículas y se venden servicios con lo cual se intenta infructuosamente cubrir el creciente déficit presupuestal, que ya sobrepasa los 5.000 millones.

Mientras tanto, con la demagogia de la “Revolución Educativa” que pregona el dogma neoliberal de aumentar la cobertura reduciendo los recursos, Uribe obligó a la Universidad a incrementar el número de estudiantes de 5.332 en el 2003 a más de 9.000 en la actualidad.

Como “solución” a esta calamidad, al rector Óscar Armando Ibarra se le ocurre la venta del Instituto Pedagógico Nacional y, probablemente de otros bienes, lo cual demuestra que es el ejecutor de la política de privatizar, en la práctica, la Universidad. Dicho señor charla sobre la construcción de Valmaría pero no destina recursos significativos para este propósito, por lo cual pasan los años sin que muestre progreso alguno, siendo que la UPN necesita con urgencia aparte de la sede de la 72 la nueva sede para atender dignamente la comunidad estudiantil.

Ibarra, aparte de desplegar una política represiva contra el estudiantado, los docentes y los trabajadores, maneja con criterios equivocados y clientelistas los dineros de la institución, como lo prueba la abultada nómina paralela.

Los estamentos universitarios deben cerrarle el paso a la política de Uribe y de su agente Ibarra de convertir la Pedagógica en un negocio, lo que excluirá a los sectores populares de la educación superior y la adecuará, no a los fines de la enseñanza sino a las apetencias mercantilistas.

Tampoco se trata de reducir el presupuesto para ajustarlo a los ínfimos fondos con los que cuenta actualmente la Universidad. No es extraño que el representante del mal llamado sector productivo y la delegada de la ministra de Educación sean partidarios del recorte del gasto, puesto que esto corresponde a la orientación del Fondo Monetario Internacional, que con el pomposo nombre de racionalización, busca minimizar los egresos públicos para salud y educación.

Por el contrario, la lucha debe enfocarse en exigir que el gobierno descongele los aportes de la Nación a la UPN y asigne el presupuesto suficiente para que esta pueda funcionar con el nivel de educación que requiere el país.