Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Declaración de untraflores con motivo del 14 de febrero

En este documento se denuncian los intentos de los patrones, agrupados en Asocolflores, de liquidar la organización independiente de los obreros de la floricultura y se muestran los dos caminos opuestos que se les presentan a los asalariados: de un lado, el que les ofrecen los sindicatos auspiciados por los emprearios y que se agrupan en Sinaltraflor y Fetraboc, y del otro, el que encarna la fuerza consecuente que representa Untraflores

14 de febrero

Jornada por la organización

de los obreros de las flores


Por quinto año consecutivo, distintas organizaciones, entre ellas Untraflores y la Corporación Cactus, volvemos a unirnos en torno al 14 de febrero, fecha en que la agroindustria realiza sus principales negocios, para rendir un homenaje y contribuir a desvelar los graves problemas de los trabajadores, artífices principales de la floricultura colombiana. En esta ocasión acogimos como ejes de la celebración los mismos de 2005: la defensa del derecho de asociación sindical independiente y el rechazo de la contratación a través de intermediarios, que se hace en desmedro del enganche directo y a término indefinido.
 
Asistimos a esta celebración en medio de un empeoramiento de los sufrimientos de los operarios. Campean las cooperativas, las temporales, los contratistas. Las empresas mantienen su contumaz actitud de oponerse a la organización sindical y sólo la aceptan si se trata de estructuras de bolsillo como Sinaltraflor y Fetraboc, a las cuales amamantan desde hace decenios para dividir al obrerismo, práctica que ha contado con la abierta complicidad del gobierno, a través del Ministerio de la Protección Social, las más de las veces alcahuete o impasible ante las tropelías.
 
La extremada oposición patronal al sindicalismo auténticamente obrero se origina en su pretensión de impedir a toda costa que los explotados resistan la arremetida contra sus escasos derechos. Escudándose en que el “dólar está muy barato” o en que “cada vez les compran a más bajo precio” y otras disculpas por el estilo, las empresas suben sin consideración las exigencias de rendimiento; imponen un régimen de humillaciones y despotismo en el puesto de trabajo; se inventan “justas causas” para despedir a los operarios y birlarles hasta una mísera indemnización; dejan de cotizar a los sistemas de salud y pensiones; prohíben, disimulada o abiertamente, cumplir las citas médicas; inventan patrañas para no pagar las horas extras; y se valen de toda clase de capataces para amedrentar a quien se queje. Todo esto sin contar con las políticas del gobierno de Uribe que, con sus reformas laborales, pensionales y tributarias, entre otras, ha sumido más en la miseria a la pobrería para beneficiar a un minúsculo grupo de magnates.

Cuando los asalariados, cansados de tantas aberraciones, deciden organizarse por su cuenta,  entonces la patronal esparce su algarabía de que los sindicatos acaban las empresas y de que quien se sindicalice perderá para siempre la posibilidad de trabajar en cualquier flora. Mientras tanto, el gremio empresarial, Asocolflores, ante la ascendente denuncia de estos hechos dentro y fuera del país, engaña a la comunidad internacional perorando que en las floras corren ríos de leche y miel, que se respetan todos los derechos y que los sindicatos florecen sin limitaciones.
A pesar de tanta iniquidad, los sindicatos independientes avanzan lenta pero seguramente. En menos de un año han surgido en Flores Cóndor, Benilda, Santa Bárbara (propiedad del llamado Grupo Chía) y La Fragancia, que junto con Splendor Flowers es la segunda compañía de la multinacional Dole en la que los obreros se unen a Untraflores.

Dos caminos opuestos


Esta refrescante corriente sindical se caracteriza por simbolizar todo lo contrario de lo que representan los sindicatos cebados por las gerencias. Mientras los patronalistas de Sinaltraflor y Fetraboc, luego de traicionar los derechos de los obreros y venderse a los patrones, les arrojan a fin de año a sus afiliados una cobija de cargazón, medio pollo, o una anchetica, Untraflores se preocupa por educar y movilizar al obrerismo para que enfrente con altivez las tropelías del patrón, para que entienda que sus problemas radican en que no obstante ser una clase mayoritaria y sin la cual no es posible la producción de la riqueza, es una minoría insaciable la que se lucra acreciendo sus fortunas con el sudor y el sufrimiento de los floristeros, a quienes procura mantener divididos y desorientados.

Mientras los patronalistas acuden a las gerencias para ayudar a hundir a los trabajadores, los sindicalistas de Untraflores se capacitan para defender sin ninguna vacilación a sus compañeros a quienes los propietarios les montan procesos para despedirlos, luego de haberlos estrujado. Además, se instruyen y se curten para no doblegarse ni ante las amenazas ni ante los halagos del patrón.

Mientras los traidores de Sinaltraflor y Fetraboc reparten unas canastas de cerveza para tratar de atraer a sus filas elementos débiles, Untraflores imparte cursillos para formar líderes capaces, que lleguen a saber desde cómo se forma un sindicato hasta las complejidades de la economía y la política del país y del mundo, única forma de enfrentar el predominio ideológico de los de arriba.

Mientras los vendidos de Sinaltraflor y Fetraboc acuerdan a espaldas de los obreros la entrega de derechos adquiridos, callan frente a las arbitrariedades y ayudan a que los obreros agachen la cabeza ante cada injusticia, Untraflores promueve la denuncia enhiesta de los atropellos a través de su periódico Florecer, hojas volantes, carteles, mítines, memoriales, protestas, manifestaciones.

Mientras los patronalistas de Sinaltraflor y Fetraboc procuran mantener aislados a los trabajadores y callan lo que sucede en cada una de las compañías en las que medran, Untraflores se preocupa porque los floristeros estrechen lazos de unidad entre sí y con otros sectores del proletariado; porque compartan sus problemas y experiencias; porque aprendan y acojan a quienes, aun sin pertenecer a su clase, les pueden aportar al desarrollo de su conciencia; porque conozcan los padecimientos de los demás y porque forjen vínculos con organizaciones nacionales e internacionales para respaldarse mutuamente sus luchas.

Mientras los patronalistas hacen presencia únicamente en las compañías a donde los llaman los gerentes para dividir a los obreros, nosotros nos hemos propuesto crear un sindicato consecuente en cada empresa y unir a toda el masa de más de 90 mil floristeros en Untraflores.
Compañeros obreros de la floricultura: a un sindicalismo de las características del que promueve Untraflores es al que los estamos llamado a unirse y fortalecer, tanto en las empresas en las que ya hemos conformado sindicatos, como en las que no existen o padecen las felonías de Sinaltraflor y Fetraboc.

Aprovechemos esta celebración del 14 de febrero para exigir la contratación directa y a término indefinido de todos los operarios; la estabilidad laboral; el cese de las humillaciones y la recarga de trabajo; el derecho a negociar pliegos de peticiones; mejoras progresivas de los salarios y las prestaciones; y respeto al derecho de organización sindical independiente.

¡Formemos un sindicato consecuente en cada empresa y unamos a toda la masa obrera en Untraflores!

Unión Nacional de Trabajadores de las Flores, Untraflores; Sindicato de Trabajadores de Splendor Flowers, Sintrasplendor; Sindicato de Trabajadores de Flores Cóndor, Sintracóndor; Sindicato de Trabajadores de Benilda, Sintrabenilda; Sindicato de Trabajadores de Santa Bárbara, Sintrapacna; Sindicato de Trabajadores de La Fragancia, Sintrafragancia