Un sindicato consecuente en cada empresa y toda la clase obrera de la floricultura en Untraflores

Los empleados del acueducto de Facatativá se organizaron y obtuvieron una gran victoria

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El pasado 26 de febrero 30 trabajadores de la Empresa de Acueducto fundaron su sindicato, Sintraeaoc; hoy los adherentes superan los 40.

Para hacerlo, los promotores de la idea buscaron la asesoría de Aidé Silva, ex presidente de Untraflores, quien no vaciló en apoyarlos. Desde ese momento los lazos fraternales entre los empleados de la principal empresa municipal y el sindicato de los floristeros se han estrechado. Aidé y Jorge Aguirre, quien fue elegido presidente, habían laborado juntos en Benilda, en donde éste, a pesar de ser uno de los supervisores más destacados, siempre vio con simpatía la lucha de las activistas de Untraflores, hasta el punto de que muchas veces les pasó escritos con denuncias claves que se publicaban en Florecer.

La necesidad de organizarse surgió principalmente del hastío de estos proletarios con la contratación temporal y con la humillante condición de que su perma-nencia al servicio de la empresa no dependiera de su trabajo sino de la politiquería, que convierte los puestos en moneda de cambio electoral. Aunque los sindicalizados desde el primer día plantearon que su interés consistía en defender la empresa como preciado patrimonio público y desde el punto de vista de sus reivindicaciones luchar por la estabilidad laboral y el respeto de sus demás derechos individuales y colectivos, no faltaron las voces de la Administración y de sectores reaccionarios que esgrimieron contra los trabajadores la pérfida y ma-nida conseja de que los sindicatos acaban las empresas.

Se gana la estabilidad

Cumplidos los trámites de legalización ante el Ministerio del Trabajo, se procedió a presentar un pliego de peticiones elaborado con la colaboración de todos los afiliados, quienes eligieron como negociadores a Jorge Aguirre, Luis Palacios, Eudosio Casallas y Enrique Rodríguez, y como asesor a Alejandro Torres, de Untra-flores. Las exigencias de los obreros hicieron que sus detractores tuvieran que tragarse sus palabras, pues las de carácter económico fueron mínimas, a pesar de ser ellos los empleados de más bajos salarios y prestaciones de todo el municipio. El petitorio se centro en la defensa de la empresa y la estabilidad laboral. Luego de 40 días de discusiones y agitación laboral y de permanente consulta con las bases, el 11 de mayo se suscribió una convención colectiva que consigna que la empresa no se privatizará; que todos los trabajadores oficiales tendrán contratos a término indefinido y que los despidos no podrán hacerse sino por justa causa, es decir, se ganó la anhelada estabilidad. Además, entre otras cosas, se pactaron una prima extralegal y un incremento salarial del 8%.

Los obreros del acueducto de Facatativá aprendieron que sus verdaderos amigos están entre las masas obreras y populares, y que sus reivindicaciones nadie se las concede por generosidad sino que las alcanzan si pierden el temor, se organizan y luchan.