Denuncias Florecer N° 26

Desde La Ceja, Antioquia

Hola compañeros!

Tengo 18 años de edad. Vivo y soy de La Ceja Antioquia, llevo tres meses trabajando en finca La Ana María, FALCON FARMS. ¡En este tiempo he visto y he vivido la explotación del obrero, la humillación real, el deterioro de la dignidad humana! ¡Es tenaz tener que ver gente trabajando todo el día sin comer nada, gente oliendo mal por falta de agua, gente lastimada y aporreada, trabajando, pues no tiene seguridad social! ¡En esta empresa explotadora se vive la angustia cada día, pues no nos pagan y dicen que congelaran la quincena, que no hay plata, que Estados Unidos devolvió un pedido!

¡Quisiera poder hacer algo! ¡Algo, no que mejore, ALGO QUE CAMBIE ESTO!

Lo que pasa es que las personas allí son muy sumisas, sufren de miedo por perder su mísero puesto. ¡No hacen nada por miedo! ¡PORQUE SENCILLAMENTE ASUMIERON SER ESCLAVOS! ¡Ellos y ellas se resignaron! ¡Pero no, no creo que esa sea la solución! ¿Qué podemos hacer?

Agrícola El Retiro

Es otra más de las que no paga el salario cumplido; los operarios ni siquiera saben cuántos meses les deben de seguridad social; la prima correspondiente a junio aun dice cuando la cancelará. Hace aproximadamente 5 años que por las manos de los obreros no pasa una dotación.

Esta compañía tiene tres sucursales: Mercedes, El Retiro Mosquera y El Retiro Madrid, esta última los patrones la están desmantelando y llevando todo para El Retiro Mosquera, esta sucursal tiene alrededor de 100 obreros directos y unos 20 por activos.

Neuplas

Es una fabrica de bolsas que antes estaba en Bogotá y ahora en Mosquera en una bodega; allí laboran alrededor de 60 operarios, según la empresa, el salario es "integral", $ 30 mil diarios, en el que están incluidas todas las prestaciones, sin embargo, les descuenta $ 167.00 mensuales para la seguridad social. El horario es de domingo a domingo, con turnos de 8 horas, el recargo nocturno es de 3 mil pesos — apenas lo de una hora—, el sábado laboran entre 12 y 18 horas, si un operario no trabaja un domingo le descuenta 30.000 pesos. Tampoco da dotaciones; sí un rollo sale mal se lo descuenta al operario; los contratos son a un año, pero los obreros no tienen copia de ellos; fuera de eso no les dan ni un vaso de agua durante el turno. Haciendo cuentas, al trabajador no le queda ni la mitad del mínimo.

Torre Molino, otro matadero de Falcon Farms

Torre Molino está ubicada en Gachancipá, Cundinamarca, cuenta con aproximadamente 170 trabajadores, la gran mayoría de los cuales son enganchados a través de cooperativa, la gerencia general está en cabeza del señor Álvaro Córdoba. Esta empresa mantiene permanentes atrasos en las quincenas; hace mucho más de un año que no suministra dotación; deja de cancelar durante meses los aportes a salud y pensión, pero son muy acuciosos para descontar lo correspondiente a los operarios. Cuando hacen visitas entidades como la aseguradora de riesgos profesionales, obligan a los trabajadores a decir que la empresa se encuentra al día en salud y pensión, de lo contrario es motivo de despido.

Los supervisores, ingenieros y en particular el encargado de la sala, Diego Mauricio Cuellar, quien descaradamente exige altos promedios, grita al personal, humilla y amenaza con el discurso pasado de moda de que "al que no le guste se puede ir porque en la portería hay mucha gente esperando". De la misma manera proceden la secretaria Victoria Ceballos y José Vidal encargado de control y calidad. El incumplimiento en las obligaciones y la demora en los salarios han provocado que muchas personas se retiren y ha obligado a redoblar hasta asfixiar el personal que queda allí. Para los trabajadores que son contratados a través de la cooperativa es más difícil la situación ya que el día sábado tienen que trabajarlo completo para cumplir las metas impuestas por la empresa, bajo la amenaza del que el que "no cumple se larga"; pero al que se va tienen la mala costumbre de liquidarlo por debajo de la ley.

Por lo anterior el llamado a los trabajadores de esta finca es la organización independiente como mecánica de defensa a sus escasos derechos.

Flores el Rebaño

En esta empresa ubicada en Sopó, propiedad de Rafael de Ureña, miembro de la junta de Asocolflores, laboran alrededor de 250 trabajadores, todos contratados a través de la Cooperativa Futuro. Los supervisores y en particular la jefe Claudia trata al personal de un amanera grotesca, estilo cuartel. La presión y el acoso laboral es el pan de cada día. El recargo en las labores se vienen aumentando, al punto de que los obreros no tienen ni tiempo ni de ir al baño, mucha gente prefiere retirarse y las labores se recargan a los que se quedan.

Flores el Zorro, Finca Suasia

Este cultivo, propiedad de la señora Ana María Cuellar y cuya encargada es Miriam Acuña, le vende la producción a Colibrí. Allí, cada trabajador maneja 56 camas de estándar y miniatura. En plena cosecha un trabajador al que le rinda puede máximo con 12. Además los ponen a sembrar aparte. Cuando falla una persona así sea por calamidad o enfermedad comprobadas la hacen ir a la oficina para pasarle informe o sancionarla. Lo que antes hacían dos personas ahora lo hace una sola; exigen la tarea completa pero a la gente no la dejan en sus camas sino que las ponen a adelantar otras. Los lunes piden el trabajo de la semana anterior, si no se logra terminar les dicen a los supervisores que tomen medidas, o sea, llamadas de atención o sanciones. Sólo en el corte ponen reemplazos cuando hay personas en vacaciones.

Los supervisores Nidia Mateus, Héctor Sierra, Rosa Durán y Bety Rodríguez le llaman la atención a la gente delante de todo el grupo, cuando leen los rendimientos empiezan a comparar los altos con los bajos para hacer sentir mal a los obreros, para que todos lo suban. El jefe de mantenimiento es déspota y acosador. Nadie puede opinar nada, ni siquiera reírse en las rutas porque lo mandan donde la encargada, o si no a la oficina a hablar con Ana que tiene pésimos modales y usa palabras ofensivas para contestarle al personal.

Cuando fumigan el cultivo pequeño lo hacen con el personal cortando porque hay naves de producción y vegetativas intercaladas. El olor produce nauseas, dolor de cabeza y trastornos. Los supervisores como Alirio Suárez y Omar dicen que son órdenes del ingeniero Manuel. En fin, esta es una finca pequeña, pero un infierno grande.

Flores San Juan

Esclavitud es lo que existe en Flores San Juan, a los empleados les roban las horas extras, a los muchachos de fumigación no les dan un refrigerio decente, solo un jugo o unas galletas de 100 pesos cuando es la hora de salida y pocas veces los dejan bañar a tiempo; en la poscosecha les cierran la puerta para que no salgan y así se pasen una hora no se la pagan, dizque todo es por orden de la ingeniera Amparo. A las personas que contratan por cooperativa les dicen que si no dan el rendimiento se tienen que quedar horas extras para que saquen la tarea; a una persona que es sancionada un día le descuentan tres con el dominical; el transporte es muy malo ya que los buses son muy viejos. Fuera de eso llenaron la finca de cámaras de video no sé con qué propósito; el servicio de casino es muy malo, el almuerzo que vende es muy poco pero caro, igual que pasa con las otras cosas de dulcería: duplican el precio. Creyendo engañarlo a uno, a veces dicen que es la única flora que está dando trabajo por lo que toca aguantarse.

Acoso laboral en Agrícola Cardenal

El cambio de administración ha sido muy notorio en cardenal. Desde que llegaron las doctoras Luz Dary Barrios y Diana Carolina Cortés, en gestión humana, se han venido cometiendo muchos atropellos en contra de los operarios.

Estas doctoras dicen que la gente antigua no sirve para nada y que vamos a la empresa a ganarnos el sueldo a costillas de los de contrato. Cada día que pasa reducen el personal, y a los que nos quedamos, nos aumentan las camas.

La doctora Diana niega los permisos para las mamás que tienen que ir a reclamar los boletines al colegio; cuando un trabajador se enferma o tiene un accidente de trabajo dicen que eso son puras mentiras, que sigan trabajando porque no hay tiempo para permisos. Por otro lado, los operarios tienen que aguantar todo el día el humo producido por las hogueras que hacen dentro de los bloques con el fin dizque de agilizar la producción y "evitar enfermedades", lo cual ha causado que los que se enfermen sean los obreros. Los supervisores dicen que es orden de gerencia y que a los que no les guste se pueden ir. Y eso que la compañía está certificada con los sellos de Flor Verde Rain Forest. El ingeniero Mauricio Prieto es una persona a la que le falta mucha educación y relaciones humanas ya que no respeta a los obreros y les dice que no sirven para nada. Es tanto el acoso laboral que los trabajadores pronuncian a voz alta que no aguantan más esta situación. Años atrás, en Agrícola Cardenal no se daban semejantes condiciones de esclavitud.